8/4/2002

Siguen las deliberaciones previas a la elección de Goni

(La Paz - La Razón)

Eran las diez y media de la mañana. En el hemiciclo de la Cámara Baja, todavía vacío, el diputado Felipe Quispe Huanca se paseaba entre los escaños como quien escruta el campo de batalla antes de la conflagración. Horas después, se armaría la guerra verbal entre lo que él llama las dos Bolivias, con duros ataques que más parecían piedras.

Por la mañana, Quispe se había columpiado levemente con una mano en cada hilera de mesas y descendido por el pasillo congresal hacia la balconada donde, arriba, los periodistas lo observaban. Se sacó el sombrero y los saludó con amabilidad. Al fin y al cabo, era un gran día, debió de pensar el Mallku embutido en una intensa camisa roja. Por primera vez “los nacidos bajo pollera” —así los proclamaría en su discurso vespertino—, la Bolivia profunda había penetrado en el Parlamento para hacerse oír.

La sesión que debía haber empezado a las 11.00 acabó arrancando a las 16.00 después de una reunión de bancadas en la que se determinó cuánto hablaría cada una de éstas. Sin embargo, el acuerdo fue roto por el MAS, cuyos parlamentarios acabaron haciendo uso de la palabra durante cinco horas y treinta y dos minutos, lo que fue reclamado por quienes consideraron una forma de atropello, entre ellos Jerjes Justiniano.

Pero, antes de que comenzaran las encendidas intervenciones, se leyó el informe de la Corte Nacional Electoral sobre las elecciones y se envió el mismo a la Comisión de Constitución después de la insistencia de NFR de que hubo irregularidades.

Antes de que Felipe Quispe le pusiera el toque a la sesión, al entregarle al presidente de Diputados, Guido Añez, un pequeño atado de coca, aseguró: “No hemos venido a calentar la silla”. Y como si lo oyera, Germán Choque, también del Movimiento Indígena Pachakuti, abrió el fuego de las reivindicaciones. Fue el primero de una procesión de discursos, todos apasionados, con que el MAS y el MIP interpelaron a la alianza MNR, MIR, UCS y ADN que se alistaba a elegir a Gonzalo Sánchez de Lozada presidente y a Carlos Mesa vicepresidente de Bolivia. Y para evitar esto último, Filemón Escóbar emplazó en su intervención a varias personas con nombres y apellidos para que voten por Evo Morales para presidente del país.

Una a una, la labia que hablaba de un Sánchez de Lozada “vendepatria” y de una Bolivia multicultural que había vivido postergada barriendo las casas y calles de los criollos, se fueron sucediendo.

No era todo, uno de los partidos más atacados por su decisión de votar por el MNR para binomio presidencial fue el MIR, hasta que le llegó la hora a éste de contestar y lo hizo. Y no faltaron los que saltaron a la palestra del discurso para reflexionar a las partes e indicar que estaban interpretando de forma errónea la señal que esa Bolivia diversa había dado el 30 de junio a través de su votación. Pero la tensión entre las dos Bolivias siguió in crescendo. “Manq'agastos”, acusó uno, “venderán a nuestras mujeres estos Lozadas”, añadió Quispe, hasta el punto de que el senador del MAS, Filemón Escobar, se encaró desde el estrado con un diputado del MNR. “Arrien, no te rías, la falta de ética que digo va especialmente contigo”.

En el lugar donde se ubican las barras de los partidos, la gente movimientista no encajó bien las críticas. Una viejita, toda de rosa, interrumpió a un diputado campesino al grito de “¡Cocaína!” y los partidarios del mentado contestaron con un “así se habla”, de modo que la flamante presidenta del Senado, Mirtha Quevedo, hubo de poner orden hasta que no le quedó más remedio que desalojarlos.

Y mientras los parlamentarios del MIP y otros paseaban sus trajes de fiesta originarios, otros como Marlene Fernández lucían sus galas de vestido largo. Más allá, la coca ya era parte del escenario porque varios la acullicaban. Arriba, unos periodistas trataban de entender lo que no entendían y es que ellos tampoco tenían quién les traduzca el aimara y el quechua, mientras frente al atril uno se explayaba en su idioma. Horas después, varios dormitaban mientras los que hablaban ya parecían descompaginados.

El Congreso como Babel

La Patria, multicolor como una wiph'ala, se puso a hablar en sus lenguas y el Congreso fue Babel. Quechua, aimara y el bestxo del diputado oriental José Bailaba tomaron de sorpresa a las autoridades parlamentarias.

La primera secretaria de Diputados, María Teresa Paz, indicó que los traductores simul- táneos aún no se instalaron porque se perdieron 30 transmisores, de lo que responsabilizó a la directiva saliente. Así se vivió la peregrina situación de que sólo el presidente del Congreso, Guido Añez, comprendía al tener musitándole al oído, a la única intérprete en todo el hemiciclo.

El diputado cruceño del MNR Jorge Valdés ironizó sobre la anécdota al reconocer que sus conocimientos de aimara se circunscriben al “chinha hamp'atita, o algo así”. El segundo secretario, Adolfo Añez, comprometió la compra de los equipos necesarios toda vez que se reanuden las sesiones parlamentarias, en 15 días, después del receso.

 

 

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Primera lección parlamentaria
La Razón
La primera sesión del Congreso Nacional muestra la necesidad de que los operadores políticos tradicionales (tanto los llamados sistémicos, como los de izquierda) cambien de actitudes si se quiere mantener la democracia.

En el nuevo gobierno ya anunció la creación de nuevos ministerios ¿Cómo se ejecutará esta medida?

TME: 100 % (oficial)

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