Nito Mestre cantará junto a Adrián Barrenechea
(La Paz - La Razón)
Nito Mestre llega a Bolivia para cantar temas de Sui Generis junto al nacional Adrián Barrenechea.
Adrián Barrenechea es el anfitrión. Quiso celebrar los 25 años de carrera musical y descubrió que su amigo Nito Mestre estaba en las mismas, sólo que con tres décadas a las que les puso su acento. Así que, en el intercambio de algunas llamadas telefónicas, se fue perfilando la serie de conciertos que ambos cantautores ofrecerán en Bolivia la próxima semana.
Cada artista interpretará sus temas, viejos y nuevos. Y juntos revivirán ese estilo inconfundible de los casi míticos Sui Generis. Mestre hará de Mestre y Barrenechea será una especie de Charly García en las cuatro veladas que tendrán lugar en Santa Cruz, La Paz y Sucre.
Ayer, este diario conversó con Nito Mestre, quien desde su hogar en la ciudad de Buenos Aires dijo estar muy contento de volver a Bolivia y de celebrar dos aniversarios "de la única forma que tiene sentido entre los músicos: con música y junto al público".
¿Cómo ve a Sui Generis desde estos 30 años después?
Como una fase de hace mil años. Ha quedado, eso sí, una amistad con Charly (García), los recuerdos y las canciones. Pero yo me muevo mucho, toco en distintos países, hago nuevas canciones. Por eso, lo del dúo pertenece al pasado; glorioso, es verdad, pero me gusta más el presente.
¿Musicalmente hablando, cuál fue el peso del grupo?
Marcó un cambio. Llegó en el momento justo, al lugar preciso y con las letras, las voces y los arreglos
sintonizó con la gente, sobre todo con los adolescentes. Todavía pasa. Es algo que se repite y se repite por generaciones. El porqué, no lo sé. Tal vez un sociólogo pueda descubrirlo.
¿Cómo es la música de Nito Mestre ahora?
Estoy trabajando en un nuevo disco que tendrá 10 temas a lo sumo. Algunos se están grabando en Miami. Lo que hay es un Nito más potente, más fuerte de lo usual. Más maduro, diría. Y en materia auditiva, más rockero, con menos baladas. Hago algo así como un country rock, un folk rock que en realidad fue lo que se hizo en Sui Generis.
Se discute de vez en cuando sobre si hay o no un rock que se pueda llamar latinoamericano. ¿Cómo lo ve usted?
Lo hay ciertamente. Tiene ciertas características que, se cante en español o no, le distinguen: en la forma de tocar, en los arreglos... Lo que pasa es que en materia de música no se puede explicar con palabras. Uno puede estar hablando y de pronto pone la música y ahí está la diferencia: en la cadencia, en una mayor dosis de romanticismo... En este sentido somos herederos de Los Beatles. Eso es.
¿Y dónde se siente más fuerte el movimiento?
En México y en Chile están pasando muchas cosas. En Argentina siempre hubo un movimiento muy fuerte, aunque en los últimos cuatro años no ha surgido un grupo o solistas que llamen la atención. Pero esto es porque el mercado del disco bajó muchísimo. En general, este mercado anda mal en el mundo: por la piratería y por las facilidades que en cada
casa hay para copiar un disco compacto. Pero también porque ciertas casas grabadoras provocaron una degeneración de la industria: gastando fortunas en ciertos artistas que no valían tanto, haciendo costosísimos videoclips que en la realidad no salían tanto. En fin.
¿Qué lugar le asigna a la música en la vida cotidiana?
Como músico, yo trato de expresar lo mío por sobre todas las cosas. A veces hay cierta complicidad con el resto de la gente y resultamos hablando el mismo idioma. Es un acto de comunicación por el que de pronto se logra que alguien repare en algunas cosas que no veía. En ese sentido se puede decir que la música es revolucionaria: porque despierta la avidez de la gente por conocer otras cosas, la hace más sensitiva, etc. Pero no es que la música cambie a las personas. Quienes persiguieron y acallaron a los artistas por miedo a que caiga su gobierno, por ejemplo, es porque tal gobierno era muy débil. Por supuesto que la música también es para relajarse, divertirse, pasar un buen momento.
¿Y en un mundo como el actual, en una Latinoamérica como la de hoy?
El mundo está pasando por este desastre de la guerra que no tiene ningún sentido. Por ahora la vemos de lejos, pero económicamente va a terminar por afectarnos a todos. Latinoamérica tiene ahora la oportunidad de despertar y aprovechar de su capacidad para producir. Nuestros países poseen una fortaleza innata y las posibilidades de autoabastecerse, pero no nos damos cuenta. Como tampoco vemos la
importancia de estar más juntos y preferimos tirar cada uno por su lado. Tenemos la necesidad de exportar productos, cierto, y también cultura, sobre todo cultura. Yo viajo a Estados Unidos para actuar ante el público latino. Pero allá hay mucha otra gente —no todos son yanquis tarados como se cree— que respeta a América Latina y que al escucharme me pregunta: "¿Y dónde estabas?". Lo que pasa es que los latinos somos medio pavotes y seguimos creyendo que lo de afuera es mejor.
"Podemos exportar cultura. Pero los latinos somos medio pavotes y seguimos creyendo que lo de afuera es mejor".
En tres ciudades
El invitado • Carlos Alberto Nito Mestre conoció a Charly García en la escuela secundaria y allí nació el dúo Sui Generis. Mestre comenzó como vocalista y flautista. Más adelante compuso algunos temas. Al disolverse el grupo, él armó la banda Los desconocidos de siempre. De 1981 es la que se considera la mejor placa como solista: 20/10. El último disco, Años, es un recorrido por su carrera a través de 28 temas.
Los conciertos • El programa Disca y Ve, de la Red ATB, que conduce Javier Encinas, patrocina las veladas. Mestre llegará a Santa Cruz, donde reside Adrián Barre-nechea, el 8 de abril. Allí cantarán ambos, el día 10 en Chaplin Show (a las 19.30 y 21.30, Bs 150). El 11 estarán en el Teatro al Aire Libre de La Paz (20.00, Bs 20) y el 12 en el hotel Radisson (20.00, Bs 120). El 13 la despedida se hará en el Teatro al Aire Libre de Sucre (20.00, Bs 20).
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