Iglesia y familiares de soldados muertos piden esclarecimiento
(Cochabamba - Opinión)
Los conscriptos fallecidos recibieron los honores militares en las puertas de la Escuela de Sargentos "Maximiliano Paredes".
"Mi hijo fue al cuartel a servir a la patria, no para que lo asesinen. Mi hijo no merecía morir así", dijo dolida, María Vargas, madre del soldado Francisco Mamani Vargas, uno de los dos conscriptos muertos durante el atentado perpetrado el pasado sábado contra el caimán que trasladaba a los miembros de las brigadas erradicadoras de coca en la zona de San José de Chipiriri.
Por su parte en Santa Cruz, el Cardenal Julio Terrazas a tiempo de deplorar los acontecimientos acaecidos en el trópico cochabambino este fin de semana, manifestó que hechos de esta naturaleza no pueden quedar en la impunidad y deben ser esclarecidos.
"Se mata gente y no es posible que nadie sepa quién o quiénes son los autores" dijo durante su homilía en la celebración de la misa dominical en la Catedral cruceña.
La Iglesia Católica en múltiples oportunidades convocó al diálogo entre los grupos enfrentados y el Gobierno a fin de evitar hechos de sangre como
el ocurrido la jornada del sábado en el Chapare.
Mons. Terrazas se mostró muy molesto por cómo se pierden vidas de personas inocentes.
Pero más allá del dolor y del luto, surgen interrogantes acerca de la muerte de Mamani Vargas y de su compañero, Segundino Marcos Alborta Gutiérrez.
Uno de los 5 hermanos de Alborta, Víctor, señaló que Segundino no estaba con un chaleco antibalas al momento de fallecer, lo que averiguó por el testimonio de otro de sus hermanos, quien formaba parte del mismo contingente en otro vehículo.
“Ninguno llevaba chaleco” señaló, y expresó sus dudas acerca de la muerte pues, no les dieron una versión oficial sobre el atentado que mató a los dos soldados, ni su previo trasladado hasta el Chapare para trabajar en las tareas de erradicación por un salario de 600 bolivianos mensuales.
“Nos dijeron que el martes hablaríamos sobre eso”, señaló la hermana, Rosario Mamani, a tiempo de exigir que el hecho no quede en la impunidad.
"Voy a volver en septiembre, todo va estar bien" le aseguró, Francisco, antes de despedirse.
Aurelio
Mamani, el padre del conscripto aún no puede creer que no volverá a ver con vida a su hijo. "Él (Francisco), tenía planificado estudiar después de salir del cuartel. El era un apoyo importante para mí y sus cinco hermanos", recordó con los ojos enrojecidos por el llanto.
Pedido de investigación
La solicitud de investigación del tema también obedece a la demora y las aparentes contradicciones sobre lo sucedido la mañana del viernes 14 de junio.
Mientras en Cochabamba se informaba que el atentado se debió a un “cazabobo aéreo”, en el Cuartel de Chimoré se esperaba la llegada de un fiscal y un forense especiales para tratar e investigar el tema, cuando allí ya se encontraban el forense Víctor Butrón y el fiscal de Derechos Humanos, Alex Vizcarra, perfectamente habilitados por ley para iniciar las investigaciones en torno al caso.
Siendo que las tropas no hubieran estado con chalecos antibalas, se mostró el que llevaba una de las víctimas y entre las evidencias se vio lo que parecían ser restos de una linterna de tipo militar.
El
Comandante de la Policía, Gral. Edgar Pardo, ingresó al Chapare ayer para realizar un seguimiento en la Policía Técnica Judicial de Villa Tunari y estar presente en la ceremonia de mañana.
Antes de entrar al Chapare indicó que se reforzará la seguridad de la zona y que personal de Inteligencia apoya las investigaciones en el trópico mientras existe estado de alerta.
El cuerpo del soldado Mamani Vargas fue trasladado del Chapare ayer domingo, junto al de su compañero, Segundino Marcos Alborta Gutiérrez, y en las puertas de la Escuela de Sargentos "Maximiliano Paredes", recibió los honores militares de parte de la Séptima División de Ejército, en medio de cuadros dramáticos de dolor, de sus familiares.
Los cadáveres fueron trasladados hasta el Centro de Instrucción de Tropas Especiales (CITE), donde solamente es velado el cuerpo del conscripto Francisco Mamani, mientras que el de Segundino
Alborta, fue transportado hasta la Localidad de Colcapirhua.
Ambos jóvenes pertenecían al mismo grupo evangélico musical “Nueva Luz”.
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