Los boleros de caballería resucitaron en Cochabamba
(Cochabamba - Opinión)
Ocurrió en la Casona Santivañez. ¿Cómo pudieron los compositores bolivianos escribir boleros tan tristes? Boleros de caballería, tan boleros que hasta se los puede bailar, pero sin dejar de llorar.
El concierto de gala de boleros de caballería, interpretados por las bandas de la Municipalidad y la Escuela Militar de Sargentos y organizado conjuntamente entre el matutino OPINIÓN y la Oficialía Mayor de Cultura de la Alcaldía, colmó anoche todos los espacios de la Casona de Santiváñez.
El escenario no pudo ser más adecuado. La Casona de Santiváñez, ubicada sobre la calle que antes se llamaba Santo Domingo, era el lugar en el que se encontraba un gran piano, el mismo en el
que muchas veces tocó don Daniel Albornoz, el gran maestro de la música que compuso Terremoto de Sipe Sipe.
Luego de las palabras de rigor se apagaron poco a poco las luces y las velas comenzaron a ser encendidas. Eran las velas que iluminaban las partituras para que los músicos militares de la Escuela de Sargentos toquen cinco boleros de autoría anónima que arrancaron más de una lágrima. Mientras la música más triste imaginable resonaba en las paredes de la Casona, una proyección de imágenes de la Guerra del Chaco rompía los más rudos corazones de los presentes.
Entre el público estuvieron presentes varios ancianos, uno de ellos, en el segundo piso, apoyado en los balcones
tenía la mirada perdida en las proyecciones, mucho más allá de pantalla, miraba sus recuerdos de campaña mientras la música le impedía contener alguna lágrima que brotaba de sus ojos.
Para el terremoto de Aiquile
Cuando los militares, dirigidos por el subteniente Wilson Ayala, dejaron de tocar el público recuperó del trance de los boleros y pudo ponerse de pie para aplaudir a los músicos que minutos más tarde serían reemplazados por el otro contingente, el de la Banda Municipal, dirigida por Wilfredo Mamani Huayllani. Uno de sus primeros boleros fue una composición reciente, de Silverio Sequeiros inspirada en el terremoto de Aiquile ocurrido hace cinco años.
Entre
los boleros ejecutados por los uniformados de blanco, estaba el más solmene y clásico representante de este género musical: Terremoto de Sipe Sipe, de Daniel Albornoz. Era inevitable pensar que esas mismas paredes, a principios del siglo pasado escucharon esas mismas notas musicales provenientes de las propias manos del compositor cuya obra trascendió a su vida y su muerte.
Las dos horas y media que duró el espectáculo cultural que para quienes no tuvieron la oportunidad de asistir anoche a la Casona de la Santiváñez, podrán asistir a una reedición de este concierto que tendrá hoy, a partir de las siete y media de la noche, otro escenario: la Plaza de las Banderas.
Correspondencia,
sugerencias e informaciones a:
prensabolivia@interlatin.com
Fax : (591-2) 222-5734
Exprese
su opinión en los foros de Bolivia.com
|