Inicio E-Mail Chat Postales Humor Especiales Horóscopo Clasificados BoliviaMall.com Turismo Fútbol
Informativos
El País
Internacional
Economía
Sociedad
Deportes
Fútbol
Ciencia y tecnología
Servicios
Amigos y contactos
Cambio de moneda
Chat
Clasificados
E-mail gratis
Postales
Encuestas
Tv Bolivia
Radios
Entretenimiento
Actualidad
Cine
Horóscopo
Humor
Juegos
Modelos
De Bolivia
Turismo
El sabor de Bolivia
Históricos
Campeones del 63
Guerra del Pacífico
Revolución del 52
Los Kjarkas
Otros especiales
Más especiales

Secuestrado, golpeado y quemado; así murió el Alcalde de Ayo Ayo

(La Paz - La Razón)

Ver Video


El lunes por la tarde, Benjamín Altamirano fue plagiado en La Paz. Ayer, el cuerpo quemado del edil apareció en la plaza del pueblo. Hay dos hipótesis: lo lincharon o fue asesinado y luego quemado intencionalmente por un grupo.

La dramática noticia llegó a las siete de la mañana de ayer a la Prefectura de La Paz, a través de un radiograma. "Un cuerpo se encontraba calcinado en la plaza de Ayo Ayo", decía la primera comunicación de la muerte que por meses había sido anunciada, pero que no había capturado la atención de las autoridades.

A los pies de la estatua de Túpac Katari, el alcalde de Ayo Ayo, Benjamín Altamirano, murió quemado por una supuesta turba de campesinos que lo juzgó por presunta corrupción. Al lado del cuerpo, un epitafio escrito en un cartel resumía el pretexto que había impulsado el asesinato: "justicia comunitaria contra la ley, donde no hay justicia social".

Al mediodía de ayer, todavía se podía sentir el olor a quemado en la plaza principal del pueblo, donde el cadáver había sido expuesto durante la mañana, luego de ser asesinado alrededor de las 3.00 de la madrugada.
La agonía del ahora difunto Alcalde comenzó a las 14.00 de la tarde del lunes, cuando seis personas desconocidas lo interceptaron mientras caminaba por la céntrica calle Illampu en la ciudad de La Paz. Su nuera y también concejal de Ayo Ayo, Plácida Quispe, que presenció el hecho, relató que ante su sorpresa, los desconocidos golpearon a su víctima en el suelo y lo obligaron a ingresar a un vehículo particular de color blanco, para seguir con rumbo desconocido. "Yo estaba con mi bebé de ocho meses y también buscaron quitármelo, pero pude escapar", sostuvo.

Según las declaraciones de Quispe ante la PTJ, entre los captores reconoció a Saturnino Apaza, uno los concejales de Ayo Ayo y rival político de su suegro.
Por ese motivo, dijo, movilizó a sus familiares para el rescate.

Dos horas después, uno de los hijos de Altamirano se encontró con Apaza en la calle y luego de reclamarle por la desaparición de su padre, protagonizó una pelea con él en plena vía pública. Ese hecho mereció la atención de los policías, quienes

condujeron a ambos a las oficinas de Conciliación Ciudadana, ubicadas en la calle Pando, de La Paz.

Sólo después de escuchar a los dos hombres, la unidad policial consideró que el caso era algo más que una pelea callejera y enviaron a sus protagonistas a la Policía Técnica Judicial (PTJ).
Desde la detención en la Pando hasta la PTJ, los familiares no se cansaron de reclamar por la desaparición de Benjamín Altamirano. Incluso, denunciaron que el fiscal Macario Gonzales no quiso atender su denuncia.
Una vez en la PTJ, se dispuso la detención preventiva de Saturnino Apaza, por la denuncia de secuestro, formulada por Plácida Quispe, la nuera del alcalde.

Sólo ayer por la mañana llegaría la noticia que tanto habían temido los familiares y el propio Altamirano. El mensaje fue remitido por personal del Servicio Departamental de Salud (Sedes) de Ayo Ayo a la Prefectura. En la comunicación, además, se solicitaba "con urgencia policías y fiscales en la zona".

Entonces, la Prefectura comunicó el caso al Alto Mando Policial y, cumplidos los rigores formales, una comisión investigadora partió a Ayo Ayo en horas de la mañana con miembros de la división Homicidios de la PTJ, fiscales y uniformados del Distrito Policial 5.
La comitiva llegó a la población cerca del mediodía y procedió al levantamiento del cadáver, ante la presencia de varios medios de comunicación, que arribaron al lugar para cubrir el hecho.

Mientras no sonaron las campanas de la iglesia, los campesinos se limitaron a observar lo que ocurría, pero luego, con la alerta empezó a llegar gente cargada de agresividad.
Las víctimas fueron los policías, los fiscales y los periodistas. Supuestamente, se habrían negado a que se retire el cuerpo. Por ese motivo, apenas levantado el cadáver, la comitiva tuvo que salir de prisa de la población que a fuerza de pedradas la ahuyentó. "El cadáver estaba movido", dijo el fiscal Milton Mendoza.

Los familiares aseguran que Altamirano fue secuestrado, torturado y asesinado. "Tenemos conocimiento que lo golpearon hasta el cansancio, lo humillaron y lo torturaron y es posible que haya muerto antes de ser colgado

y quemado", señaló Edwin, el hijo mayor. Además, reveló que su padre temía por su integridad física, pero "nunca imaginó que sus enemigos iban a tramar un asesinato", declaró, para luego agregar que las acusaciones de supuestos malos manejos sindicados a su padre, fueron una excusa para matarlo.

El informe forense, elaborado por el doctor Jorge Melgarejo, señala escuetamente que el cuerpo presenta "compresión de centros nerviosos superiores, edema cerebral difuso y politraumatismo-traumatismo craneano". El informe preliminar no se refiere al grado de las quemaduras que presenta el cuerpo. Es decir, Altamirano no sólo falleció a causa de las quemaduras, sino también por los golpes.

En suma, la versión de lo que pasó entre el secuestro y la muerte de Altamirano, es una mezcla entre las versiones de familiares, comunarios de Ayo Ayo y los informes preliminares de la investigación policial.
Lo que sí es evidente es que la vida del Alcalde estaba en peligro desde hace meses, tal como él mismo lo hizo saber a las autoridades y a los medios de comunicación. Los familiares señalan que Altamirano recibió varias amenazas de muerte y que, incluso, en septiembre de 2002, fue plagiado. En marzo de este año, cuando ganó un Amparo Constitucional, por el que debía ser restituido en el cargo, había recibido una golpiza. En abril, quemaron su casa de Ayo Ayo y lo forzaron a trasladarse.

La investigación preliminar señala que los sujetos que secuestraron a Altamirano, lo condujeron hasta la localidad de Ayo Ayo, a 81 kilómetros de La Paz, donde se habría llevado a cabo un proceso en el marco de la justicia comunitaria. Según los campesinos del lugar, Altamirano debía responder por la malversación de más de 5 millones de bolivianos, pese a que la justicia ordinaria lo había absuelto.

"Como la justicia no llegó, el pueblo tomó la justicia con sus manos", manifestó ayer un comunario de avanzada edad, que no quiso identificarse, y que estaba en plena plaza Túpac Katari.
Nadie quiso revelar los detalles del juicio, pero de acuerdo a las tradiciones, los más antiguos pobladores formaron una comisión que acusó a la autoridad

y ésta se defendió. La sentencia habría sido el linchamiento.
Otra versión señala que como Altamirano había recuperado su cargo de Alcalde, debido a un amparo constitucional, los concejales rivales, urdieron un plan para alejarlo del cargo con su secuestro. Esta posibilidad es manejada por los familiares, que aseguran que hubo motivos políticos y económicos en el caso.

El alcalde pertenecía a la NFR, al igual que su nuera, Plácida Quispe. En el bando contrario se encontraban los concejales de Condepa, entre ellos Saturnino Apaza, quien fungió como alcalde durante el proceso legal que mantuvo a Altamirano fuera del puesto. "Apaza mandó a matar a mi padre, él quería su puesto", denunció entre lágrimas una de las hijas de la víctima en las oficinas de la PTJ de La Paz.
Otro de los mencionados es Ciro Loza, conocido empresario del pueblo y ex alcalde de Ayo Ayo, a quien Altamirano denunció por la malversación de más de un millón de dólares. La esposa de la víctima, Dominga María de Altamirano, no deja de mencionar los nombres de Saturnino Apaza, Ciro Loza y Alejandro Valero como posibles autores
del asesinato.

De todas maneras, el jefe de Homicidios de la PTJ, Protacio Paco, señaló que en primera instancia se evidenció que el cuerpo de la víctima presenta golpes que hacen presumir de una muerte anterior a las quemaduras.
También se maneja la posibilidad de que Altamirano haya sido victimado en La Paz y luego conducido a Ayo Ayo, para simular que fue juzgado. De esa forma, se justifica el linchamiento, porque las quemaduras podrían ocultar los golpes y las torturas.

El cuerpo del alcalde Altamirano fue velado anoche en una funeraria de la zona de Miraflores, de la ciudad de La Paz.
Sus familiares piden justicia, pero también aseguran, que si no se detiene a los culpables, obrarán por sus propios medios.

Mientras tanto, la Policía mantiene en reserva los datos de la investigación. Hasta ayer, había sólo un detenido y la población de Ayo Ayo permanecía sin resguardo policial.
Ayo Ayo es un municipio de la provincia Aroma del departamento de La Paz, a 81 kilómetros de la sede de gobierno.

 

 

Correspondencia, sugerencias e informaciones a:
prensabolivia@interlatin.com
Fax : 591-2-2225734

Exprese su opinión en los foros de Bolivia.com

 

 
 


 
 
Correspondencia, sugerencias, informaciones ingrese a: Contáctenos
Anuncia en Bolivia.com | Acerca de Interlatin | Información Corporativa | Información Legal

Visite: Colombia.com | Futbolargentino.com
Bolivia.com no está afiliado al Gobierno Boliviano. Bolivia.com es una marca de Interlatin Corp.
Bolivia.com is not affiliated with nor sponsored by the Government of Bolivia. Bolivia.com is a trademark of Interlatin Corp.