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Urubichá. Un pueblo que brilla a pesar del olvido
(La Paz - La Razón)
Visitar Urubichá es retroceder en el tiempo. En esta población de gran riqueza cultural y exuberante vegetación se conservan las costumbres y tradiciones del pueblo guarayo.
Está ubicado al noreste de Santa Cruz, a 40 kilómetros de Ascensión de Guarayos, y cuenta con más de 4.000 habitantes que viven en total armonía con la naturaleza.
La vivienda, con techo de palma de motacú, de don Adrián Aramendaro es una de las 786 casas del mismo estilo que han sido levantadas en una superficie de 10.227 kilómetros cuadrados, extensión de su territorio local.
Don Adrián, sentado sobre una hamaca de hilo tejida por su esposa, labra una madera que en algunos meses se convertirá en un violín mientras, su esposa, atiza el fuego donde hierven agua para tomar el té y comer el pan de maíz como cena.
Tres de sus cinco hijas mujeres tejen hamacas, mientras que Bernardino, el segundo de sus tres hijos varones, lima una pequeña madera que pintará y diseñará al día siguiente.
Otras familias optan por salir a conversar con los vecinos en las aceras de las viviendas. Hablan sólo en guaraní, mientras los niños juegan con sus juguetes fabricados por ellos mismos en plena obscuridad sobre las calles de arena.
En la frescura de la noche estrellada disfrutan del eco de la música barroca que sale del templo, donde ensaya, hasta las diez de la noche, el coro y la orquesta de Urubichá.
Esa es la forma en que descansan por las noches los pobladores antes de acostarse después de una larga jornada de trabajo en el chaco, donde siembran maíz, yuca, plátano y maní para el sustento diario.
Las actividades del día empiezan desde muy temprano, antes del alba, cuando uno que otro hace sonar melodías barrocas en su violín, las mismas que se entremezclan con el trinar de las aves silvestres que por el silencio del amanecer se escuchan con mayor nitidez.
Una vez amanece los hombres caminan alrededor de 10 kilómetros para realizar las labores propias del cultivo.
Por su parte, algunas de las mujeres aprovechan las primeras horas de la mañana para dar avance a sus tejidos y artesanías. Otras, que no tienen la suerte de contar con agua potable en sus viviendas tienen que caminar cerca de medio kilómetro hasta llegar a las riberas del río Blanco, donde lavan ropa hasta casi la media mañana, pues luego tienen que regresar a sus casas para cocinar un locro, una sopa de frangollo o picado de yuca para que coman sus maridos e hijos.
Mientras tanto a los niños y jóvenes, desde las 6.00 se los puede ver pintando portarretratos, cajitas y alcancías, ya sea en sus viviendas o en el taller de pintores y artesanos de Urubichá, ubicado al frente de la plaza principal, que por la falta de mantenimiento el principal centro de esparcimiento público tiene los asientos viejos y el piso un poco deteriorado.
La tarde es mucho más tranquila, las mujeres tejen sus hamacas, los hombres
laboran en el chaco, los niños aprenden en la escuela y los jóvenes del coro y la orquesta practican en la iglesia del pueblo.
El pueblo fue creado por una misión religiosa franciscana, hace más de 200 años.
No tienen luz eléctrica y el agua potable escasea
La escasez de agua potable, la falta de luz eléctrica y la poca atención de las necesidades por parte de las autoridades municipales y departamentales son las principales preocupaciones de los pobladores de Urubichá.
Actualmente la Alcaldía está al mando de José Urañavi, que a pesar de ser oriundo del pueblo, casi nunca se encuentra en esa localidad para escuchar las demandas de su gente, y lo que es peor, mantiene las cuentas congeladas por falta de informes anuales, tal como establece la Ley de Participación Popular.
Según datos del Censo de Población y Vivienda, el 99 por ciento de las necesidades básicas no han sido satisfechas.
A pesar que el lugar cuenta con cuatro unidades educativas, es decir, José Cors, Niño Jesús, María de los Angeles y María Inés, sólo el 81 por ciento de los niños de entre 6 a 15 años de edad recibe educación, mientras que el índice de analfabetismo alcanza al 18 por ciento del total (4,731) de la población.
Cuentan con una posta de salud de primer nivel, no obstante, los medicamentos casi siempre escasean porque casi todas las atenciones de salud son gratuitas.
La tasa de mortalidad infantil aún representa un 57 por ciento, esto debido a que muchos de los partos son atendidos por ‘parteras’ de la comunidad y porque muchas madres prefieren curar a sus niños con remedios caseros.
Aunque tienen agua potable, el servicio es deficiente, ya que durante la noche se corta la distribución; pero sólo unos cuantos tienen la instalación, la mayoría se provee de norias.
Tampoco cuentan con luz eléctrica, los más pudientes utilizan para iluminarse la energía de paneles solares y de motores a domicilio. Los más pobres, en cambio, se alumbran con mecheros y con velas.
Según la madre Mery Zair, quien permanece 32 años en esa población impulsando la educación junto con el párroco del lugar, Wálter Newvreth, insiste en que si las autoridades permanecieran en Urubichá para escuchar las inquietudes de la gente la realidad sería distinta, toda vez que se impulsaría de a poco el desarrollo.
“Lo que pasa es que al parecer las autoridades municipales no le tienen amor a su tierra, nunca paran acá (Urubichá), nunca rinden informes, es más, ni siquiera sabemos cuánto es lo que presupuesta el Plan Operativo Anual (POA) para educación y salud.
Expondrán sus potencialidades
Urubichá se alista para celebrar su fiesta patronal el 2 de agosto. Esta es la principal festividad de los pobladores, por eso están organizando actividades en las que mostrarán orgullosos su música, comidas tradicionales y sus atractivos turísticos.
Una de las principales
actividades que está siendo impulsada de forma conjunta con la Prefectura del Departamento es la Primera Feria Artesanal y Turística de la Mancomunidad Guaraya, donde por primera vez se promocionarán las artesanías y los recursos naturales que contempla varios atractivos turísticos, entre ellos la laguna que rodea el pueblo, La Madre.
En la fiesta de la patrona del pueblo, María de los Angeles, también se tiene prevista la participación de la orquesta y el coro de Urubichá, el mayor orgullo del pueblo porque gracias a la música barroca que interpretan son conocidos a nivel mundial.
Los pobladores aúnan esfuerzos para redoblar su producción artesanal, la cual pretenden comercializar en la celebración.
Testimonios que muestran el cotidiano vivir de los pobladores y sus oficios
La formación de músicos es gratuita
Los padres de los niños y jóvenes que aprenden música en Urubichá y que forman parte de la orquesta que ya es reconocida a nivel mundial, se quejan de que no les pagan un sueldo a sus hijos por la labor que realizan.
Ellos consideran que no es justo que se los lleve a presentaciones internacionales y que no reciban ninguna retribución económica.
Al respecto, el director y fundador de la orquesta, Rubén Darío Suárez Arana, explicó que el mayor beneficio que reciben los jóvenes es la formación gratuita, pues no invierten ni un solo centavo al momento de aprender, tampoco en la compra y el mantenimiento de sus instrumentos.
“Todo es absolutamente gratis, sólo basta la presencia y las ganas de estudiar”, remarcó.
Aclaró que cuando se dan conciertos a nivel nacional o internacional, algunos reciben una especie de bono por esa actuación, es decir los más destacados son los que mayormente reciben, sin embargo, hay ocasiones donde todos reciben, pero esto no es permanente.
Los que sí perciben un sueldo son 47 jóvenes de toda la Chiquitania, ya que ellos son los profesores de los otros muchachos. “Ellos están condicionados a enseñar”, remarcó Suárez Arana.
Entre otros beneficios está la dotación de libros que apoyan su formación musical o integral. Además, hay ocasiones en que se los apoya en atenciones médicas, todo depende de la situación en que se encuentren.
Antes recibían becas alimenticias de la Prefectura del departamento, las que permitían entregar víveres a los estudiantes. pero como eran pocos se utilizaba para dar incentivo a los más destacados. “Se repartía entre los 60 mejores estudiantes, los más responsables, los que no faltaban a los ensayos”, apuntó Rubén Darío.
Estas becas no sólo estaban destinadas para los chicos que aprenden música, pues también debían llegar para los que aprenden pintura, tejido, bordados y otros talleres que se enseña en la escuela cultural que funciona en Urubichá. Este beneficio se lo quitaron porque esas becas son sólo para albergues.
El director de la orquesta
cree que el pueblo ha recibido beneficios, gracias a la música.
“El secreto está en secar la madera”
Idiberto Cuñaendi • Luthier (persona que hace violines). “Me dedico a labrar la madera para hacer violines sólo en mis tiempos libres, generalmente cuando regreso del chaco donde siembro maíz, yuca, plátano y maní. El trabajo es moroso, pero sirve para descansar y encontrarse con Dios, pues sólo él nos ilumina para poder hacer violines que antes sólo eran obra del Creador.
Desde el momento en que se empieza hasta que se termina un violín puede pasar meses, incluso hasta más de un año. Primero tenemos que cortar la madera en el monte, dejarla al sol hasta que esté bien seca, pues el secreto de una buena calidad de sonido está en que la madera sea fina y esté bien seca.
Luego hay que cortarla para hacer el molde y después lijarla. Se lo vende a 500 bolivianos. Trabajamos sólo por encargos”.
“El oficio lo heredé de mi madre”
Trinidad Vapori • Tejedora. “Hacer hamacas es un oficio muy lindo que heredé de mi madre porque, según las creencias guarayas, las mujeres debemos saber muy bien los oficios de la casa y uno de ellos es tejer hamacas, manteles y otras cosas en el telar.
En hacer una hamaca tardo alrededor de un mes, pues sólo trabajo en mis tiempos libres, generalmente antes de cocinar y en horas de la tarde.
Cuando las hamacas están listas se las entrego al padre de Urubichá, él se encarga de llevarlas a Santa Cruz, a Cochabamba y a todos los lugares que visita para venderlas.
Generalmente gano 150 bolivianos por cada hamaca, eso es mucha plata para nosotros pero lo malo es que no siempre se venden. Como buena madre también he enseñado este oficio a mis hijas para que cuando se casen puedan ayudar con algo a sus maridos.
La verdad que nuestros productos son bien buscados, aunque pocos pagan el precio que realmente cuesta”.
“Todo sale de mi inspiración”
Maseo Iraipy Zerabey • “Pinto de todo, portarretratos, cajitas redondas y largas, portalápiz y alcancías.
Aprendí a pintar en el taller de pintura de Urubichá el 2001, pero en realidad ya sabía algo de dibujo antes de ingresar a ese curso. Creo desde chico me gustó hacer esto. Todo lo que hago es de mi propia inspiración, trato de representar en cada uno de mis trabajos las vivencias de mi pueblo, doy a conocer la forma de cultivo, la naturaleza, la música y las creencias.
En mi casa todos sabemos algo de arte, mi mamá hace hamacas, mi hermano Juan de la Cruz es pintor y hace trabajos en cerámica, mientras que mi papá sabe hacer violines. Pinto desde la 6.00 de mañana hasta el mediodía porque después tengo que ir a estudiar al colegio. Los trabajos que pinto son vendidos en Santa Cruz, en Artecampo.
La verdad que este tipo de trabajos nos ayuda a solventar parte de nuestros gastos y necesidades, pero no son nuestra prioridad”.
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