El ayer, el hoy y el mañana del Bolívar en la cancha
(La Paz - La Razón)
Desde don Hernán Huaranca hasta el juvenil Daner Pachi pasó medio siglo de éxitos. Ayer se tomaron una fotografía juntos.
Cuatro décadas después de haber dejado el fútbol, tomó la casaca celeste, la besó y se la empezó a poner lentamente. Don Hernán Huaranca dejó el bastón a un lado, se sacó la corbata y la camisa y empezó con el rito, el signo de veneración, el recuerdo, vaya uno a saber. Su nieta, que acompañó al abuelo ex futbolista para la fotografía, empezó a derramar algunas lágrimas, tal vez de felicidad o de incredulidad. Frente a sí tenía medio siglo de historia de Bolívar, era una privilegiada en aquel momento.
La fotografía se la había ideado hace una década, pero se la plasmó ayer. “Algún día tendría que sacarnos una foto a todos los que hicimos historia en el fútbol, todos juntos, porque los jóvenes se olvidan”, reclamaba don Víctor Agustín Ugarte, el máximo ícono de Bolívar y del fútbol boliviano. La promesa quedó en deuda, porque meses más tarde, don Víctor se fue de este mundo con sus leyendas. Es probable que sin El Maestro del balompié boliviano la foto ya no tenía sentido. Pero aquel viejo deseo de unir a varias generaciones se reavivó con el exitoso paso de la Academia en la Copa Sudamericana.
Abdul Aramayo, otra de las leyendas del fútbol boliviano y que permanece ligado a Bolívar casi medio siglo, fue el primero en llegar a la cita junto a René Rada. Ellos jugaron juntos algunas veces, pero el fútbol les permitió labrar una linda amistad. A la sombra de un árbol esperaron a los que debían llegar, y el tema del fútbol, de Bolívar y de la salud de cada uno de ellos empezó a rodar en la conversación amena.
Carlos Borja, llegó en su coche con el semblante del hombre alegre y afectuoso. La idea de la foto le pareció genial, y como es hombre de pocas palabras, aceptó tomar parte en la foto sin excusas. Es que no se puede concebir parte de la historia celeste sin uno de sus principales arquitectos.
Borja saludó con especial cariño a Aramayo, quien fue uno de sus mentores, y ahora es el amigo inseparable para jugar raquetbol y tendió respetuosamente la diestra para saludar a don René Rada.
Vladimir Soria, que de jugador de marca incomparable pasó a ser el técnico más exitoso de Bolívar, llegó minutos más tarde y casi de inmediato completaron la escena el capitán Marco Antonio Sandy y el juvenil Daner Pachi.
Como si fuera poco, el utilero Óscar Montes, quien lleva tres décadas en la Academia y vio jugar a todos los invitados, excepto a don Hernán Huaranca, decidió cumplir con su rol de repartir las poleras. Ningún otro podía hacerlo mejor que él, menos en esta ocasión.
Para los más jóvenes, el colocarse la camiseta de Bolívar era una rutina más. Para los mayores,
aquel acto implicaba evocar miles de recuerdos en un par de minutos.
Los periodistas Rafael Sempértegui y Johnny Mollinedo eran los consuetas de la obra teatral, el primero debía entenderse con los mayores y éste con los más jóvenes.
A las cuatro de la tarde, como reza la letra de la cueca de Bolívar, se encontraron seis generaciones de futbolistas de la Academia en el estadio Hernando Siles y estaban listos para la fotografía.
Jamil Chávez, el experimentado reportero gráfico de La Razón, dirigió la orquesta, primero unas fotografías en el campo de juego, luego otras junto a la malla olímpica, y al final unas cuantas personales. La idea de don Víctor se había plasmado. (Ernesto Murillo E.)
El espíritu ganador se transmite en Bolívar de los mayores a los jóvenes
No fue un choque de generaciones, sino un encuentro de experiencias.
Abdul Aramayo y René Rada, los que capitalizaron la conversación, parecen apuntar a aquella célebre frase que apunta textualmente: “mayor experiencia tiene del mundo aquel que ha observado más, que quien más ha vivido”.
Cada uno de ellos llegó a Bolívar cuando había un caudillo. Don Hernán Huaranca conoció a Ugarte en Bolívar cuando éste empezaba a tomar la batuta de mando y sabía que Mario Mena y Édgar Vargas habían pasado por muchas experiencias que había que seguirlas.
Lo propio ocurrió con Abdul Aramayo en la década de los años 60, y René Rada algunos años después.
Con el paso de los años, don Abdul se puso el cintillo de capitán y lo propio hizo René Rada.
Cada uno de ellos escuchó aquella especie de axioma que señalaba que “quien llega a Bolívar lo hacía para triunfar y para salir campeón”. Así pasó con Marco Sandy cuando encontró en Bolívar a los consagrados Borja y Soria, que a su turno recuerdan con especial cariño y respeto a los apergaminados de entonces, Aragonés, Messa y Góngora. Sólo Pachi tiene poco para contar, pero escucha atentamente al resto y parece encontrar las mejores lecciones de fútbol de labios de tantos personajes.
Aramayo pide que rematen
Abdul Aramayo considera que a Boca Juniors se le puede ganar con remates, porque intentar dominar el cotejo será complicado, aunque no difícil.
“Tienen que rematar. Hay gente para ello. Está Ronald García, Rubén Tufiño, Limberg Gutiérrez y Horacio Chiorazzo. No dudo de que así los podemos abrumar”, dijo el técnico de las inferiores.
Según Aramayo, Bolívar debe marcar una diferencia de tres goles como mínimo para la revancha.
El respeto
Quién es quién • Aunque don Hernán Huaranca conocía a todos, no todos lo conocían a él. Daner Pachi, Marco Sandy, Vladimir Soria y Carlos Borja apenas si sabían que había jugado en Bolívar. Abdul Aramayo tuvo la
fortuna de ver el juego recio de don Hernán y hasta alguna vez lo tuvo al frente, aunque no llegaron a jugar juntos. En tanto, René Rada destacó las cualidades de don Hernán al que considera uno de los grandes jugadores de uno de los mejores equipos académicos.
De Huaranca a Pachi todos bebieron la miel del triunfo
Las siete glorias del equipo académico que se reunieron ayer tienen sus respectivos relatos de triunfos, cada uno de ellos es un referente.
Un solo equipo en la historia del profesionalismo en Bolivia obtuvo el título de campeón invicto, ese fue el Bolívar de 1953. En ese equipo militaba Hernán Huaranca.
Entonces los equipos alineaban a dos zagueros, tres mediocampistas y cinco atacantes. En aquel equipo campeón invicto brillaban Salinas, Santos, Ugarte, Mena, Vargas, Sánchez, entre otros.
Don Hernán era marcador del sector izquierdo e imponía el juego recio, pero muy efectivo.
Abdul Aramayo llegó a Bolívar en 1965 para jugar en el equipo que logró el retorno a la Primera A. Ese año fue campeón y al año siguiente también, pero en el certamen nacional. Los entendidos señalan que fue a partir de ese año que Bolívar empezó su impresionante campaña de títulos y se consolidó como protagonista de los certámenes nacionales.
René Rada llegó a la Academia en 1967 luego de ser figura en 31 de Octubre. Fue campeón con Bolívar en 1968 y 1969, se convirtió en el sucesor de Ugarte por su talento, la gambeta y las jugadas exquisitas. Se dice que jugaba más para la tribuna que para su equipo, pero nadie niega que era un jugador diferente, tanto en Bolívar como en las selecciones nacionales.
Carlos Borja y Vladimir Soria, cochabambinos ambos y con una dilatada y exitosa carrera en Bolívar, vivieron páginas de gloria en Bolívar y cuentan en su haber 11 y 9 títulos respectivamente. Fueron los mediocampistas de contención de lujo que tuvo Bolívar durante más de una década, y para los más jóvenes, dos de los más grandes jugadores de la Academia.
Marco Sandy pertenece a la historia reciente de Bolívar y con seis títulos en su haber es el actual capitán celeste. Destaca por su calidad humana y su don de persona, aunque en cancha es aguerrido.
Daner Pachi suma hasta el momento dos títulos nacionales. Es la expresión del jugador que juega sin concesiones, polifacético y que va en ascenso permanente, una de las grandes promesas del presente.
El Perfil
Hernán Huaranca Aramayo
Nació en La Paz el 13 de julio de 1925. Jugó en filas de Bolívar entre 1950 y 1960. Fue campeón invicto en 1953, en un plantel que según la versión de los cronistas de entonces no necesitaba un técnico porque la Academia había logrado reunir a los mejores jugadores del momento. Ocupaba la
función de marcador izquierdo y es uno de quienes puede jactarse de haber jugado al lado de Ugarte.
Abdul Aramayo Mendizábal
Nació en Tarija el 4 de septiembre 1934. Jugó en Bolívar entre 1965 y 1967, y luego se dedicó a formar jugadores para la Academia. Fue uno de los campeones sudamericanos en 1963 y sus mejores jornadas las tuvo defendiendo la casaca de Chaco Petrolero. Era un puntero de gambeta endiablada, rápido y contundente; le gustaba llegar hasta la línea de fondo para lanzar el pase-gol. Jugaba para el equipo.
René Rada Calderón
Nació en Yani, Larecaja el 2 de octubre de 1939. Jugó en filas de Bolívar entre 1967 y 1974. Fue, sin lugar a dudas, uno de los futbolistas mejor dotados técnicamente en la historia del fútbol boliviano. Hábil para la gambeta y exquisito en las devoluciones de balón, jugó sus mejores jornadas en filas de 31 de Octubre. Bolívar echó la casa por la ventana para concretar su incorporación para la Libertadores.
Carlos Fernando Borja Bolívar
Nació en Cochabamba el 25 de diciembre de 1960. Jugó en filas celestes entre 1977-1997.
Es uno de los símbolos de Bolívar y uno de los jugadores más disciplinados. Se inició como puntero derecho y luego se lució como mediocampista; bien dotado técnicamente, se conocía a la perfección los tiempos para el quite, rápido para el contragolpe y de remate temible. Fue al Mundial de Estados Unidos en 1994.
Vladimir Soria Camacho
Nació en Cochabamba el 15 de julio de 1961. Jugó en Bolívar entre 1985 y 2000. El actual técnico de Bolívar hizo sus primeras armas en Wilstermann y es recordado como uno de los mejores volantes de contención de todos los tiempos. De buen dominio de balón, sobresalió nítidamente por su fervor físico, capaz de jugar hasta dos partidos por día. Es otro de los futbolistas que Azkargorta llevó al Mundial de 1994.
Marco Antonio Sandy Sansusty
Nació en Cochabamba el 29 de abril de 1971. Milita en Bolívar desde 1990. Juega como marcador central y su constancia y profesionalismo lo ubican en el cuadro de honor de jugadores que más partidos internacionales jugó vistiendo la casaca de la Selección y Bolívar. Aguerrido, con don de manos y temible por sus cabezazos en el área rival, es en este momento uno de los grandes referentes que tiene el fútbol nacional.
Daner Pachi Bozo
Nació en Santa Rosa del Mapiri, La Paz el 1 de enero de 1984. Juega desde los 10 años en Bolívar. Es el jugador polivalente moderno que se adapta a cualquier posición. Se ganó un puesto en el equipo titular gracias a su dedicación. Su nivel técnico va en ascenso constante y camina a ser uno de los referentes de la Academia. Su gran despliegue físico es una de sus mejores virtudes.
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