Los discapacitados aún son huérfanos
(La Razón)
Las personas discapacitadas aún son rechazadas por su familia. Más del 90% de los niños y jóvenes del Instituto de Adaptación Infantil (IDAI) son huérfanos o abandonados por sus propios progenitores y su familia.
El Estado mantiene en todo el país tres centros de rehabilitación para personas con capacidades diferentes. La Prefectura de La Paz está a cargo de ellos. Aunque existe una Ley del Discapacitado, muchos son los reclamos y las necesidades de esta población, que ayer tomó las calles para reclamar presupuesto.
El Censo del 2001 sólo registró a los discapacitados auditivos y visuales. La Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud ya comprometieron un financiamiento para que el Instituto Nacional de Estadística realice un nuevo censo de esta población.
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personas viven en el IDAI, el Instituto Erick Boulter y el Instituto de Adaptación Infantil (IDAI) y 4.000 pacientes externos, a diario, son asistidos.
”El 90% de los niños y jóvenes que tenemos son abandonados, aunque inicialmente fueron internados para rehabilitación; pero es más cómodo dejarlo”, explica la trabajadora social del IDAI, Ivón Rossel, quien añade que incluso llegan a dar datos falsos, se trasladan de domicilio sin avisar y cuando se tiene la suerte de encontrarlos hay un rechazo.
Actualmente, Rossel está en una lucha difícil de reinserción de Juan Carlos, de 11 años. La madre, al verse abandonada con tres hijos, un día se cansó de su hijo, con parálisis cerebral y entumecido, y lo dejó con su padre.
”él no pudo tenerlo ni dos días y acudió llorando al IDAI”,
cuenta la trabajadora social. El padre fue informado del trámite de ingreso vía la Defensoría de la Niñez, pero al momento de abandonar el sitio lo dejó debajo de un árbol, en el IDAI.
”La portera me dijo que el niño lloraba y reclamaba por su papá”, contó la profesional.
Rossel inició una búsqueda para encontrar al padre y cuando lo encontró, éste lo negó. Aunque a los seis meses retornó angustiado y pidió perdón, nunca más regresó. Ahora el trabajo del IDAI es hacer que el padre tome conciencia y si no logra que los padres se hagan cargo, ”al menos buscamos que lo saquen los fines de semana. Pero ni eso acepta la mamá”.
El niño está postrado, según los especialistas, y aún no asumió el hecho de tener que quedarse. ”él no colabora, no quiere estar acá, aunque puede pedir ir al baño,
no lo hace; piensa que así nos cansará y nos molestará”.
El IDAI atiende a niños huérfanos o abandonados, en teoría, de 0 a 18 años. Sin embargo, aún hay internos mayores. Algunos de ellos trabajan en el proyecto de Callutaca, explicó el director del IDAI, Roberto Velasco, quien pide no tener pena de ellos, sino más bien ayudarlos y darles oportunidades. Ayer, los tres centros recordaron el Día de la Persona con Discapacidad.
Las discapacidades
Genéticas • Síndromes y enfermedades congénitas y autismo.
Parálisis o afecciones • Discapacidad intelectual que se refleja en parálisis o afecciones cerebrales.
Sentidos o extremidades • Discapacidad auditiva, visual o motora que dificulta el aprendizaje.
Casos • Un paciente puede tener hasta más de seis complicaciones.
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