La bipolaridad en el Congreso

Elecciones 2005 - Martes, 20 / Dic / 2005
 
(La Razón) La bipolaridad se pone en evidencia ante el hecho de que entre el MAS y Podemos tienen 126 escaños, lo que representa el 80.5% del total de los 157 congresistas. O sea que mientras el MAS tiene 65 legisladores, Podemos cuenta con 61 congresistas.

Aunque al Movimiento al Socialismo (MAS) le ha ido incuestionablemente bien en la elección presidencial, al obtener el 51.1% de los votos, según el conteo rápido de La Razón y ATB, en el Congreso Nacional la situación es diferente, virtualmente se impone la bipolaridad. Los dos principales contendores de la justa electoral del domingo se han repartido el control de los escaños parlamentarios en forma equilibrada, de manera que la mayoría del MAS se relativiza frente a la obtenida por Podemos.

La bipolaridad se pone en evidencia ante el hecho de que entre el MAS y Podemos tienen 126 escaños, lo que representa el 80.5% del total de los 157 congresistas. O sea que mientras el MAS tiene 65 legisladores, Podemos cuenta con 61, la diferencia es de cuatro escaños. Los restantes se distribuyen entre UN (15), MNR (12), Frepab (2) y MIP y NFR a uno.

Esta realidad puede favorecer a la búsqueda de entendimientos entre las dos fuerzas políticas principales que emergieron de las urnas, lo que implicaría la necesidad de conciliar antes de imponer.

Una posibilidad de tal naturaleza haría mucho bien al futuro del país, puesto que la mayoría relativa, es decir la constituida por el MAS, pese a tener un control absoluto del Ejecutivo, en el Congreso tendrá que ceder posiciones para encontrar los consensos necesarios, especialmente en los casos en que se necesite contar con los dos tercios de votos. El MAS con las minorías existentes no reuniría el número suficiente para disponer de los dos tercios. Forzosamente tendrá que entenderse con Podemos, si acaso muestra en los hechos aquello que anunció el Presidente electo, de "garantizar la gobernabilidad no sólo con los movimientos sociales, sino con los parlamentarios".

De darse esta conducta, el equilibrio de poderes quedará garantizado, lo que representará un significativo avance en la democracia. En el pasado reciente, las mayorías, constituidas por coaliciones, ejercieron un poder omnímodo, en muchos casos, lo que no era saludable para la República. Ahora se producirá un cambio significativo, en los temas de mayor importancia, cuando se requiera contar con los dos tercios de votos del Congreso, habrá que negociar antes de imponer.

La demanda de practicar la democracia no sólo tendrá que estar dirigida a la simple mayoría oficialista, sino también a las fuerzas políticas que se sitúen en la oposición. Éstas tendrán que actuar con un alto sentido de responsabilidad, sería un error si se obstinan en hacer oposición por el simple afán de oponerse. Mucho de esto sucedió en el último tiempo y ha sido la principal causa para la inestabilidad política y social.

El mandato dado por las urnas está claro. La mayoría absoluta de los bolivianos ha votado por el cambio y éste tiene que producirse en un clima de paz. Resulta, a la vez, muy positivo que la voluntad ciudadana se haya manifestado de forma equilibrada, al hacer que en el Congreso Nacional no haya un poder absoluto, sino que, por el contrario, esté distribuido equitativamente entre las fuerzas políticas que han participado en la histórica jornada electoral del domingo.
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