| Oruro hace la fiesta principal, pero Bolivia tiene muchas más
(La Paz - La Razón)
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El chuta y el pepino son los personajes centrales del Jisk'a y Jach'a Anata de La Paz.
Los soldados del corso de la Llajta todavía no saben si participarán en la farándula.
Santa Cruz es la diferencia, pero intenta archivar los saltos para empezar a bailar.
Yotala aguarda a los turistas para bailar varios kilómetros y echar agua a sus tres reinas.
Unico en el mundo, el Carnaval de Oruro se origina en las ancestrales invocaciones andinas a la Pachamama (Madre Tierra), al Tiw (dios Uru, deidad benefactora) y al Tío o supay (diablo
perfectible que trata de imponerse desde la colonia), amo de los parajes mineros y a la Virgen de la Candelaria, conocida como la Virgen del Socavón.
La Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad se estrenará este 2002. El investigador Joselmo Murillo considera que el antruejo orureño es una compleja expresión donde se armonizan en el folclore, la fe religiosa y el mito pagano, sublimando en la música y en la danza las ansiedades, angustias, insatisfacciones y frustraciones individuales y colectivas acumuladas
por el subconsciente.
Esta festividad pagano religiosa tiene varias etapas. La preparación (Convites), donde las personas se comprometen a participar visitando a la Virgen del Socavón. Los ensayos, donde la diversidad de grupos de danzarines afinan la coreografía desde el primer domingo de noviembre (Primer Convite) hasta el que precede a la celebración del Carnaval (Ultimo Convite).
En ambas ocasiones los folcloristas visitan a la Virgen para invitarla a los festejos. Quienes participan por primera vez le prometen bailar por lo
menos tres años seguidos en su honor.
El primer día de febrero es la Entrada de las Ceras o los Cargamentos. Es un derroche de plata, oro y pedrería, con presentes para la Patrona, ornamentos regionales, viandas y bebidas.
El sábado, primer día del Carnaval, es la Gran Entrada de Peregrinación. Los bailarines, de una diversidad de danzas, deleitan a los espectadores en su caminos hacia la iglesia de la Virgen del Socavón. La esencia del Carnaval de Oruro es la danza de la Diablada, que representa la lucha entre el bien y el mal.
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