| El carnaval da rienda suelta al entusiasmo
(La Razón)
Un buen disfraz depende también del maquillaje que se vaya a utilizar. Los modelos son diversos y en variedad de colores. En cuanto a disfraces hay una gama de conjuntos. Desde los Monsters Inc. hasta los tradicionales pepinos que no pasan de moda. Hay para todo precio.
La imaginación anda con la rienda suelta desde hoy, porque a partir de esta noche se encarna en todos aquellos seres que buscan una máscara, un maquillaje, para entregarse al festejo, inaugurando el carnaval.
Pinturas, lápices labiales, telas, colores cobran forma de diablos, payasos, zorros, marcianos o arlequines en los disfraces y maquillajes que se hacen en casa y también en aquellos otros en los que hay que pagar para obtenerlos.
Así, un maquillaje junto a su disfraz pueden llegar a transformar a una persona normal en un monstruo de los más tenebrosos. Para hacer estos cambios es necesario en ocasiones la intervención de un experto, aunque también hay formas caseras de lograrlo.
En diferentes puntos de la ciudad hay salones de belleza o tiendas
especializadas donde se hacen maquillajes de fantasía. Los modelos son interminables. Desde una réplica exacta de Darth Maul de Star Wars hasta un simple arlequín, payaso o marciano.
Daily Creaciones, ubicado en el Shopping 2000, en la calle 21 de Calacoto, es uno de los comercios que realiza este trabajo. El costo de cualquier modelo es de 30 bolivianos, dice la propietaria Daily Mercado. Ella trabaja con pinturas especiales antialérgicas que pueden despintarse con agua o crema.
Sin embargo, hay personas que realizan su propio maquillaje con pintura vegetal mezclada con crema o vaselina. En algunas librerías hay pinturas especiales para la cara que están acompañadas de sus pinceles.
Y para los que no quieren utilizar maquillaje, las máscaras son otra de las opciones. Las más conocidas son las de pepinos, los antifaces y las de goma que tienen una diversidad de rostros.
Pero para darle vida a un rostro maquillado o a una máscara hace falta un disfraz. Las opciones son variadas. Se los halla en una diversidad
de tiendas donde venden todo tipo de trajes para carnaval. En la calle Illampu se encuentran los conjuntos más clásicos y también al por mayor.
Los pepinos cuestan entre 20 y 32 bolivianos, el más económico no incluye la máscara.
En Cotillones Chaplín y en El Canchón de la misma Illampu hay trajes de Osama bin Laden a 80 bolivianos con careta. El traje tiene cuatro piezas.
Hay conjuntos que se venden con máscaras incluidas; el de Cuentos desde la Cripta con capa y túnica negra vale 180 bolivianos. Los trajes de payasos están a 25 bolivianos para niños y los monjes a 50 para adultos.
Bella genio, Digimon, Teletubies, presos, Caperucita Roja, Batman, Superman, Picapiedras y muchos más también se pueden encontrar en ese sector.
La Kantuta, ubicada en la calle Armentia, tiene disfraces en alquiler desde 10, 15 y 20 bolivianos para niños, hasta 25 y 30 bolivianos para adultos.
Sin embargo, hay una diferencia: algunos de los trajes son americanos.
La novedad que ofrece esta tienda es la de los Monsters Inc. que
llegaron hace dos semanas. Y no están a la venta, pero sí pueden ser alquilados a un costo de 250 bolivianos el monstruo llamado Sulley y a 200 el amigo que tiene un solo ojo, Mike. La garantía que se pide en este lugar es de 60 bolivianos.
En disfraces Daily se ofrecen en alquiler los trajes. Se puede encontrar a los animales de la selva como monos, tigres, elefantes, conejos, vacas y otros.
Y para los que no cuentan con la economía para alquilar o comprar un traje, pueden colocarse un chaleco, una gorra, lanas de color en la cabeza y un pantalón grande que ya no usen.
El cambio de rostro •
Para comenzar a realizar un maquillaje es necesario saber cuál va a ser el disfraz que se utilizará. ∂ La payasa está vestida y sólo espera la pintura que cambiará su rostro. ∑ No toma más de 15 minutos un pintado de este tipo. ∏ Los colores pueden ser a elección del cliente. π Cuando el trabajo ha concluido se deben esperar unos minutos hasta que seque totalmente la pintura que está en el rostro.
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