Proyecto Toxbol detecta en Oruro, ausencia de daño neurológico en menores de hasta un año

Tecnología - Miércoles, 20 / Oct / 2010
 
Bolivia.com
(PIEB) Aunque la contaminación polimetálica en la ciudad de Oruro es inobjetable, una importante investigación verificó que no se registran impactos grandes en el desarrollo neurológico de los recién nacidos hasta su primer año de vida.

El Proyecto Toxbol estudió la contaminación en Oruro desde el enfoque de las ciencias naturales y desde las ciencias sociales y de la salud. El estudio comenzó en 2006 y se extendió hasta 2009, con un seguimiento de los niños desde el embarazo de sus madres.

En total se registró a 467 mujeres y 357 nacimientos, mientras que el seguimiento completo de los infantes alcanzó a un grupo de 247. El coordinador del estudio, Jaques Gardon, explica en esta entrevista algunos hallazgos.

El proyecto tiene una parte de estudios en el tema ambiental y otra parte de estudios en salud y sociedad. En este último caso está Mi Niño…
La parte de salud sí, la hemos llamado Mi Niño para que sea más popular que Toxbol, que era un poco agresivo, porque no se trata tampoco de la intoxicación, sino únicamente una exposición. Este proyecto lo hemos desarrollado a lo largo de dos o tres años en dos hospitales de la ciudad de Oruro, el hospital Barrios Mineros y el hospital de la Caja Nacional de Salud, donde hemos empezado un seguimiento de mujeres embarazadas y de niños para ver, en el desarrollo del niño, si había problemas, dependiendo de cómo estaba expuesta la mamá a los metales.

¿Podemos conocer los resultados de si existe o no esta incidencia directa o indirecta o de que forma?
La complejidad de Oruro es que no hay únicamente un metal tóxico como se puede encontrar en otro lugar, aquí es un cóctel de elementos, hay plomo, cadmio, antimonio, arsénico y otros. Ésa era la complejidad a nivel de la medición de la exposición. Después hemos seguido el desarrollo neurológico del bebé, a este nivel hemos encontrado pequeños síntomas que no son muy graves, que son del tipo de irritabilidad, de dificultad del niño a concentrarse, ese tipo de cosas. Hemos seguido al niño hasta el año de edad, y la verdad es que no vemos nada más. Estamos ante la pregunta ¿habrá que seguir eso más lejos para ver si efectivamente desaparecen estos síntomas del (momento del) nacimiento o si era únicamente casualidad que al año (de edad) no se veían?

Al mismo tiempo hemos mirado dos otros aspectos que son la inmunidad del niño, en sangre de la placenta al momento del nacimiento, y aquí los colegas inmunólogos observaron un efecto inflamatorio de los metales, que es también algo discreto... Por fin hemos trabajado con la doctora (María Eugenia) Ascarrunz, de Genética, que nos mostró que en el ambiente polimetálico de Oruro había un pequeño impacto sobre células que se irritan, (esto) muestra que el ambiente no está perfecto.

¿Esto quiere decir que habría que estudiar más allá con niños de más edad?
Exactamente, lo ideal habría sido seguir a estos mismos niños de los cuales sabemos todo, desde el nacimiento y hasta antes, porque teníamos el seguimiento del embarazo. Sin embargo es muy difícil la ciudad de Oruro, la población es muy móvil, se va de un lugar a otro, muchas veces la gente no conoce a sus vecinos, entonces es muy difícil ubicar a la gente, no estamos seguros de que serán los mismos niños. Pero evidentemente la preocupación ahora es el momento que el niño entra a la escuela, su adaptación, su capacidad intelectual, su capacidad de quedarse tranquilo para estudiar, estos aspectos que tienen que ver con comportamiento e inteligencia aquí, lo miraremos seguramente en un proyecto futuro.
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