El ultimátum de George W. Bush
( 2003-3-17 ) "Compatriotas, los acontecimientos en Irak han alcanzado ahora los días de la decisión final. Durante más de una década, Estados Unidos y otras naciones han desarrollado pacientes y honorables esfuerzos para desarmar al régimen iraquí sin guerra. Ese régimen se comprometió a mostrar y destruir todas sus armas de destrucción masiva como condición para poner fin a la guerra del golfo Pérsico en 1991.
Desde entonces, el mundo ha estado involucrado en 12 años de diplomacia. Hemos aprobado más de una docena de resoluciones en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Hemos enviado a cientos de inspectores para supervisar el desarme de Irak. Nuestra buena fe no ha sido compensada. El régimen iraquí ha utilizado la diplomacia como una estratagema para para ganar tiempo y ventajas.
Las resoluciones del Consejo de Seguridad que demandan el desarme total han sido constantemente desafiadas. Con los años, los inspectores de armas de la ONU han sido amenazados por oficiales iraquíes, electrónicamente espiados y engañados sistemáticamente.
Los esfuerzos pacíficos para desarmar al régimen iraquí han fracasado una y otra vez porque no estamos negociando con un hombre pacífico. Los datos de inteligencia reunidos por este y otros Gobiernos no dejan duda de que el régimen iraquí continúa poseyendo y encubriendo algunas de las más letales armas nunca concebidas. Este régimen ya ha utilizado armas de destrucción masiva contra los países vecinos de Irak y contra su propio pueblo.
El régimen tiene una historia de agresiones en Oriente Medio. Odia profundamente a América y sus amigos, y ha ayudado, entrenado y dado cobijo a terroristas, incluidos miembros de Al Qaeda.
El peligro es claro: usando armas químicas, biológicas o, en su día, nucleares obtenidas con la ayuda de Irak, los terroristas pueden cumplir sus ambiciones y matar a cientos de miles de personas inocentes en nuestro país y en otros. Estados Unidos y otras naciones no han hecho nada para merecer esta amenaza, pero haremos cualquier cosa para vencerla. En vez de esperar a que llegue la tragedia, marcaremos nuestro camino hacia la seguridad.
Antes de que llegue el día del horror, antes de que sea demasiado tarde para actuar, este peligro debe ser eliminado. Los Estados Unidos de América tienen la autoridad soberana de usar la fuerza para asegurar su propia seguridad nacional. Ese deber recae sobre mí como comandante en jefe por el juramento que hice, por el juramento que mantengo.
Reconociendo la amenaza a nuestro país, el Congreso de Estados Unidos votó mayoritariamente el año pasado el apoyo al uso de la fuerza contra Irak. América ha tratado de trabajar con Naciones Unidas para solucionar esta amenaza porque queríamos resolver el problema pacíficamente. Creemos en la misión de Naciones Unidas.
Una razón por la que Naciones Unidas fue fundada después de la Segunda Guerra Mundial fue la de enfrentarse duramente contra dictadores activamente y a tiempo, antes de que ellos puedan atacar a inocentes y destruir la paz.
En el caso de Irak, el Consejo de Seguridad actuó a principios de los años 90. Bajo las resoluciones 678 y 687, ambas todavía efectivas, los Estados Unidos y sus aliados están autorizados para usar la fuerza y eliminar las armas de destrucción masiva de Irak. No es una cuestión de autoridad, es una cuestión de voluntad.
El pasado mes de septiembre, fui a la Asamblea General de Naciones Unidas y pedí a las naciones del mundo que acabaran con este peligro. El ocho de noviembre, el Consejo de Seguridad aprobó por unanimidad la resolución 1441, que decía que Irak había incumplido sus obligaciones, y votó [que habría] serias consecuencias si Irak no se desarmaba inmediata y completamente.
Hoy, ninguna nación puede asegurar que Irak se ha desarmado. Y no se desarmará mientras Sadam Husein continúe en el poder. Durante los últimos cuatro meses y medio, los Estados Unidos y nuestros aliados han trabajado en el Consejo de Seguridad para hacer cumplir las demandas del Consejo. Sin embargo, algunos miembros permanentes del Consejo de Seguridad han anunciado públicamente que vetarían cualquier resolución que apremiara el desarme de Irak. Estos gobiernos comparten nuestro sensación de peligro, pero no nuestro modo de enfrentarnos a él. Muchas naciones, sin embargo, tienen la resolución y la fortaleza de actuar contra esta amenaza contra la paz, y una amplia coalición se está formando para apoyar las justas demandas del mundo.
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas no ha estado a la altura de sus responsabilidades, así que nosotros nos elevaremos hacia las nuestras.
En los últimos días, algunos gobiernos de Oriente Medio han intentado tomar parte. Han mandado mensajes públicos y privados urgiendo al dictador a abandonar Irak, para que el desarme se pudiera llevar de manera pacífica. Por ahora se ha negado. Todas las décadas de engaños y crueldad han llegado a su fin. Sadam Husein y sus hijos deben dejar Irak en el plazo de 48 horas. Su negativa a hacerlo desencadenará un conflicto militar, que comenzará cuando nosotros lo elijamos. Por su propia seguridad, todos los extranjeros -incluidos los periodistas y los inspectores- deben abandonar Irak inmediatamente.
Muchos iraquíes pueden oírme esta noche a través de traducciones en la radio, y tengo un mensaje para ellos. Si tenemos que iniciar una campaña militar, estará dirigida contra los hombres sin ley que rigen el país y no contra ustedes. Cuando nuestra coalición les quite el poder, mandaremos los alimentos y las medicinas que necesiten. Acabaremos con el aparato de terror y ayudaremos a que reconstruyan un nuevo Irak, próspero y libre. En un Irak libre, no habrá más guerras de agresión contra países vecinos, no habrá más fábricas de productos venenosos, no habrá más ejecuciones de disidentes, no habrá más cámaras de tortura y habitaciones para violaciones. El tirano se irá muy pronto. El día de su liberación está cercano.
Es demasiado tarde para que Sadam Husein permanezca en el poder. No es demasiado tarde para que los militares iraquíes actúen con honor y protejan su país permitiendo la entrada pacífica de las fuerzas de la coalición para eliminar las armas de destrucción masiva. Nuestras fuerzas darán a las unidades militares iraquíes claras instrucciones de las acciones que deben tomar para evitar ser atacados y destruidos. Pido a cada miembro del Ejército de Irak y a sus servicios de inteligencia, si llega la guerra, que no luchen por un régimen moribundo que no merece que sacrifiquen sus vidas.
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