Informe: 'La Guerra Eterna'
( 2003-4-15 ) Por Matías Zibell, enviado especial de la BBC a Irak
La guerra pasó muy rápido. Pasó rápido para los políticos que ahora diseñan el futuro de Irak. Pasó rápido para los periodistas que dejamos de hablar de guerra para hablar de la crisis post-guerra. Pasó rápido para el dolor de la gente que lee nuestras crónicas, escucha nuestros informes y mira la televisión. Los muertos de la guerra ya no tienen lugar, las camillas de nuestro dolor están ocupadas con los heridos que no tienen medicinas, los niños que piden agua, las madres que racionan alimentos. Pero para algunos, la guerra que nadie sabe decir si duró 21 días, 22 o 23, no terminó nunca y ese nunca es para siempre. Abid Hassan Hamoodi perdió 10 miembros de su familia en un solo bombardeo. Dos misiles cayeron sobre su casa en Basora para convertir su guerra en un dolor eterno. Este es su testimonio:
Soy padre de 10 hijos y tengo muchísimos nietos
Justo antes de que la invasión comenzara, la familia de mi hijo Akran, mi hija graduada en microbiología con sus tres hijos y otra de mis hijas, también médica, vinieron a vivir a mi casa por motivos de protección, debido a que yo vivo en una construcción muy fuerte, toda de concreto.
Todos dormíamos en la parte de atrás de la casa, separados por dos o tres metros. Varios cohetes cayeron sobre un club cinco días antes de mi catástrofe y dos días después, otro edificio cercano recibió el impacto de cinco o seis misiles. A nosotros no nos pasó nada, pero todos los vidrios de la casa se rompieron.
El 5 de abril a las 05:30 un avión lanzó varios misiles que cayeron en la avenida principal, no lejos de donde vivíamos. Todos nos despertamos pero decidimos luego volver a la cama.
Cinco minutos después, el avión regresó, volando muy bajo, y dos de sus misiles cayeron exactamente en la parte de atrás de nuestra casa, donde mi familia estaba durmiendo. Las tres paredes que separaban sus cuartos cayeron sobre ellos matándolos inmediatamente.
Yo desperté al mismo tiempo que la mujer de mi hijo, que dormía en un cuarto cercano al mío, y fuimos a donde habían caído las paredes. Todos estaban cubiertos de polvo, ladrillos y pedazos de concreto.
En total había 13 personas viviendo en ese cuarto. Yo logré de alguna manera salvar a una de mis hijas, con mi nieto de cinco años y el bebé de seis meses, pero el tercero de ellos murió al lado de su abuela.
A pesar de todos mis esfuerzos, no pude mover nada de aquello que los cubría. La mujer de mi hijo salió a la calle gritando por ayuda pero no había nadie debido a lo temprano de la mañana. Todo estaba desierto.
Esperamos hasta que llegaron las ambulancias y la gente comenzó a acercarse. Logramos llegar hasta ellos pero estaban todos muertos. Yo traté de aplicar "el beso de la vida" a tres pero no pude salvarlos. Movimos sus cuerpos y los enterramos temporalmente, hasta que la situación se estabilice, y luego los llevaremos a Najaf, para el entierro final.
Perdí a mi mujer, uno de mis hijos que era ingeniero informático, mi hija médica, mi nieta que es farmacóloga, mi nieto que estaba por ingresar a la universidad en dos meses, otro nieto en niveles intermedios, tres niños más en el colegio primario y un bebé que era hija del médico.
Cuando yo intentaba llegar hasta ellos, en un estado de mucho sufrimiento y dolor, gente de afuera ingresó a la casa y robó dos maletas, con las joyas que teníamos y unos 25 mil dólares en ahorros, y la ropa que yo había comprado la última vez que estuve en Manchester, Inglaterra, donde viven tres de mis hijos.
Yo no tengo odio, pero yo quiero saber qué trajo a la coalición acá, ¿era liberarnos del ex presidente o matar gente inocente? Muchas veces fue dicho por Tony Blair y George W. Bush de que bajo ninguna circunstancia ellos planeaban lastimar a civiles.
¿Es esto justo? Ellos pusieron como excusa que al lado de mi casa vivía un funcionario del gobierno, no recuerdo bien el nombre, pero estaban a punto de entrar en la ciudad y, además, ellos sabían cuán odiado era ese hombre aquí.
Todos querían poner sus manos sobre él -no matarlo- pero ¿fue necesario bombardear tres casas y matar a 22 personas por la suerte de uno solo bastardo? En la casa vecina a la mía murieron 12 personas.
Nosotros no éramos un ejército, no teníamos un ejército, sólo éramos una familia con gente muy calificada. Irremplazables todos. ¿Qué voy a hacer ahora? Ahora me quedo solo, en esta casa que solía tener cinco o seis personas siempre dando vueltas. Ellos lograron su objetivo, nos liberaron, pero mi pérdida sigue siendo irreparable".
Fotos: Matias Zibell y Paulo Cabral
Más información: www.bbcmundo.com
«
regresar
|