Evo Morales da un
ultimátum al Gobierno hasta el 6 de noviembre para suspender la
erradicación. Fortún contesta que se seguirá eliminando los
cocales.
No sólo habrá más uniformados en la zona conflictiva, sino que
los erradicadores irán armados porque a ellos no les echan confites
o mixturas, dijo Fortún.
La violencia en el
Chapare no cesa. A la desaparición de dos militares y dos policías
y la esposa de uno de ellos se sumó el sábado último una
emboscada que terminó con la vida de dos uniformados más y dejó
heridos a cuatro.
Ante esto, el Gobierno no
se quedará de brazos cruzados. Ayer, la situación fue analizada
muy temprano por los ministros de Gobierno, Guillermo Fortún; de la
Presidencia, Wálter Guiteras; de Información Gubernamental,
Manfredo Kempff, y de Hacienda, José Luis Lupo, quienes se
reunieron con el presidente Hugo Banzer en Palacio de Gobierno.
Después, el Ministro de
Gobierno elaboró junto con el de Defensa, Oscar Vargas, y el alto
mando policial y militar un plan para poner punto final a los
ataques contra los uniformados.
El plan —del que aún
no se conocen todos los detalles— incluye el envío de más
uniformados al Chapare, entre ellos 200 policías que se sumarán a
los 400 que ya están en el lugar, para resguardar la tarea de
erradicación de coca ilegal.
Fortún informó ayer que
falta erradicar en el trópico cochabambino 1.317 hectáreas de
coca. El Gobierno estima que esa cantidad de cultivos serán
destruida hasta el 30 de noviembre.
Hoy, el Ministro de
Gobierno, acompañado de otras autoridades de su despacho y la
Policía, viajará a Chimoré para hacer conocer el plan a los
comandantes de las unidades instaladas en esa zona.
Entre los uniformados que
sólo esperan la orden del Presidente para dirigirse hasta el
Chapare están Los Rangers, acantonados en Santa Cruz, y la Escuela
de Cóndores de Sanandita, ubicada en Tarija.
Sobre cuán armados
estarán los militares y policías que ingresen al Chapare, Fortún
indicó que en las emboscadas, de las que son objeto los uniformados
no les echan mixtura ni confites y, por tanto, "por supuesto
que tenemos que tomar las previsiones para que no nos vuelva a
ocurrir esto".
CON PICOTAS Y FUSILES
Por su lado, el
comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta, coronel Jorge Antelo,
advirtió a este diario en Chimoré que si los agresores
"atacan con bala, bala recibirán".
En este caso, explicó
que la mitad de los soldados erradicadores ingresan a las zonas de
tarea con picotas y fusiles Fal para defenderse ante eventuales
ataques.
Las balas encontradas en
el lugar de la emboscada establecen que una de las armas podría ser
un Garant, utilizado sólo por el Ejército, que fue empleado para
atacar a los soldados que retornaban el pasado sábado, luego de
erradicar cocales en el Sindicato Ismael Montes.
Asimismo, fueron
encontradas vainas de un fusil M-16, escopeta calibre 22 y Mauser,
lo que hace presumir que las personas que emboscaron a los soldados
eran varias y se internaron en el monte.
"Esta experiencia
nos obliga a ingresar armados para repeler los hostigamientos y
acciones de violencia utilizados en nuestra contra", dijo la
autoridad militar.
La FTC tienen en la
región nueve campamentos, cada uno integrado por 80 hombres
aproximadamente, 30 hombres de seguridad y 50 erradicadores,
"empero, los soldados ahora están también armados".
La Guerra verbal
El ministro de
Información Gubernamental, Manfredo Kempff, dijo, por su parte, que
el Primer Mandatario está muy preocupado por la violencia en
Chapare. El Gobierno teme que el trópico cochabambino se convierta
en tierra de la narcoguerrilla.
Esta escalada de
violencia se produce después de que el Gobierno y los productores
de coca no pudieron ponerse de acuerdo en el tema de la coca durante
las negociaciones llevadas a cabo para terminar con el bloqueo de
septiembre y octubre.
El Ministro de Gobierno
no aceptó que los cocaleros tengan un cato de coca (1.600 metros
cuadrados) porque el tema forma parte de una política de Estado
innegociable. Por su parte, el diputado y dirigente cocalero Evo
Morales advirtió que los productores de coca seguirían plantando
esa hoja. Fortún le contestó que de ser así serían encarcelados.
Ayer, Morales dio un
ultimátum al Gobierno hasta el 6 de noviembre para que los
militares y policías abandonen el lugar y se pare la erradicación.
De lo contrario, los productores de coca reiniciarían las medidas
de presión como el bloqueo de caminos. Empero, Fortún contestó
que se seguirá erradicando y le pareció el colmo que los ilegales
den plazos a los legales.
Los desaparecidos
Ayer por la tarde, el
comandante de la Policía, general Roberto Pérez, informó que aún
no tienen pistas sobre las cinco personas desaparecidas en el
trópico cochabambino.
A su vez, desmintió los
rumores en sentido de que los dos militares ya habrían aparecido y
se habrían incorporado a sus unidades..
Por otra parte, fuentes
policiales señalaron que las hipótesis que se mantienen sobre este
caso sostienen que los desaparecidos habrían sido asesinados o que
permanecerían acorralados por grupos de narcotraficantes o
cocaleros. Tres fiscales ingresaron al Trópico para investigar el
caso.