Primera lección parlamentaria

La Razón
La primera sesión del Congreso Nacional muestra la necesidad de que los operadores políticos tradicionales (tanto los llamados sistémicos, como los de izquierda) cambien de actitudes si se quiere mantener la democracia.

La sesión de Congreso para la elección y proclamación del Presidente y Vicepresidente de la República ha sido el botón que muestra un remozamiento del Parlamento.

Como estaba previsto, los representantes de los sectores emergentes han dado la tónica novedosa y refrescante. Obviando la retórica, el país ha recibido mensajes que —más allá de los elementos sectarios imposibles de evitar al tratarse de la sesión que elegirá entre las dos candidaturas que obtuvieron la mayor votación en las elecciones del 30 de junio pasado— han abordado los temas que serán los que dominen la agenda pública futura: la exclusión y la necesidad de abrir espacios de confluencia entre los diversos sectores que conforman Bolivia para poder generar las condiciones mínimas que permitan una sana y pacífica convivencia.

En este sentido, no sólo se trata de encontrar los caminos para superar la crisis que se atraviesa. El problema es más complejo. Junto a esa decisión se deben crear, en forma participativa, mecanismos que permitan que el desarrollo del país sea equitativo, armónico y respetuoso de las diferencias. Ello, sobre la base de hacer realidad aquello de que Bolivia es pluricultural, multiétnica y solidaria, como señala la Constitución Política del Estado.

No se busca mitificar la participación de los sectores emergentes. De lo que se trata es de reconocer que sus demandas deben ser atendidas y sus propuestas tomadas en cuenta a la hora de ejecutar políticas públicas.

Esto, como una elemental profesión de fe democrática y porque esos sectores plantean temas que se enmarcan en una racionalidad que, por factores de diversa naturaleza, siempre se ha tendido a peyorizar.

La sesión de Congreso también muestra la necesidad que tienen las agrupaciones políticas tradicionales de remozar su pensamiento. Y esto vale tanto para los partidos denominados sistémicos, como para aquellos que, tributarios de posiciones de la vieja izquierda (que en la historia del país siempre ha sido incapaz de generar procesos convergentes), se refocilan con la repetición de viejos y obsoletos planteamientos que reproducen la perversa lógica de la negación del contrario. Es decir, creer que el que no acepta sus postulados es, inevitablemente, enemigo, corrupto o, en palabras de algunos de los representantes del MAS provenientes del mundo urbano intelectual y sindical, “traidor a la Patria”.

En cambio, varios parlamentarios, fundamentalmente aquellos que representan el mundo indígena, han abierto las puertas para una conflictiva pero fructífera convivencia, que puede ser la base para encontrar un derrotero que pueda recibir el apoyo e impulso de la ciudadanía.

Así, la primera sesión de Congreso muestra que en el futuro se requiere, necesariamente, que los actores políticos adopten nuevas actitudes: dejen de lado prácticas prebendales, sectarias y excluyentes, y asuman posiciones conciliadoras y receptivas, si se quiere conservar la democracia y el estado de derecho.



Primera lección parlamentaria
La Razón
La primera sesión del Congreso Nacional muestra la necesidad de que los operadores políticos tradicionales (tanto los llamados sistémicos, como los de izquierda) cambien de actitudes si se quiere mantener la democracia.

En el nuevo gobierno ya anunció la creación de nuevos ministerios ¿Cómo se ejecutará esta medida?



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