El Gobierno posesionó el alto mando policial la noche de este lunes 31 de agosto en La Paz. Foto: ABI Capturas.
La Policía Boliviana ya tiene nuevo comandante general: se trata de Adrián Álvarez Arismendi, quien asume el mando con una instrucción muy clara del Gobierno.
Tras la repentina renuncia de Mirko Sokol, el Gobierno de Rodrigo Paz Pereira posesionó un nuevo mando en la Policía Boliviana y el nuevo comandante general es Adrián Javier Álvarez, quien asumió el cargo con una clara instrucción: hacer cumplir la Ley.
Al caer la noche de este lunes 31 de agosto, el coronel Adrián Javier Álvarez Arismendi fue posesionado como nuevo comandante general interino de la Policía Boliviana tras la renuncia de Sokol, el acto de transmisión estuvo liderado por el presidente, Rodrigo Paz, en el hall del Palacio Quemado (antiguo Palacio de Gobierno) en La Paz.
Paz posesionó también a Roger Roca Saavedra como subcomandante general y jefe de Estado Mayor, junto a Franz Williams Cabrera Quispe como inspector general. Álvarez, quien se desempeñaba como director nacional de Tecnología y Telemática y acumula 31 años de carrera, destacó en su discurso el compromiso de librar una lucha frontal contra el narcotráfico, el crimen organizado, la trata de personas y el lavado de activos.
Salida repentina de Sokol
El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, confirmó la dimisión y explicó que Sokol alegó haber cumplido un ciclo, decisión que el presidente aceptó de inmediato para abrir una nueva etapa en la institución.
Aunque no se detalló un motivo oficial específico para la hora avanzada del acto, la inmediatez respondió a la necesidad de cubrir el vacío de mando de forma urgente tras la salida sorpresiva, en un contexto de tensiones internas y operativas.
Esta renovación llega en medio del caso que involucra a Sokol por la difusión de audios a finales de julio, en los que se le escucha referirse a una presunta “vaquita” o recaudación de alrededor de dos millones de dólares por parte de un grupo de entre seis y ocho oficiales denominados como “los Golden” para gestionar su salida del cargo y favorecer el ascenso de otro efectivo a la Comandancia General.
En esas grabaciones también aludía a que un general podría obtener entre cuatro y cinco millones de dólares en una gestión solo por cambios de destino.
A raíz de ello, el vicepresidente Edmand Lara presentó una denuncia ante el Ministerio Público, que investiga a Sokol por delitos como concusión, uso indebido de influencias, cohecho pasivo, omisión de denuncia y otros. El entonces comandante fue citado a declarar como sindicado a fines de agosto, pero no se presentó en la fecha fijada.