Sebastián Marset estaba en pleno interrogatorio cuándo reveló información. Foto: Twitter Capturas.
Sebastián Marset, el narcotraficante uruguayo reveló detalles claves sobre la operación de su organización en Bolivia tras un interrogatorio con agentes de la Administración para el Control de Drogas (DEA). ¿Qué reveló Marset?
Según los documentos judiciales presentados por los fiscales estadounidenses y difundidos por medios especializados, el presunto líder del Primer Cartel Uruguayo reconoció que, al momento de su detención en Santa Cruz de la Sierra el pasado 13 de marzo, mantenía recursos invertidos en aproximadamente 10 toneladas de cocaína vinculadas a sus actividades en territorio boliviano.
Cuando le preguntaron por el resto de su dinero, respondió que prefería “reinvertir las ganancias” para comprar más droga, y afirmó que al momento de su captura “tenía su dinero invertido en aproximadamente 10 toneladas de cocaína”.
Dinero 'digital'
Esta declaración surgió en el contexto de las pesquisas sobre las ganancias del narcotráfico. Los investigadores hallaron en dispositivos electrónicos incautados tres billeteras digitales con cerca de 3,9 millones de dólares en criptomonedas, que Marset vinculó a utilidades obtenidas del tráfico de cocaína en Bolivia.
Es importante señalar que esta afirmación forma parte de los argumentos de la Fiscalía estadounidense y no implica que esas 10 toneladas hayan sido efectivamente incautadas. Los fiscales la utilizan para sostener que Marset continuaba involucrado en una estructura internacional de tráfico y que destinaba sus ganancias a mantener y ampliar sus operaciones.
La captura de Marset, ejecutada por fuerzas bolivianas con apoyo de inteligencia de la DEA, permitió su inmediata entrega a agentes estadounidenses, quienes lo trasladaron a Virginia, donde enfrenta cargos por conspiración para lavar dinero, tráfico de cocaína y otros delitos relacionados.
Casi un año antes, en marzo de 2025, el mismo Marset había rechazado una propuesta de entrega voluntaria formulada por un agente de la DEA, quien lo habría contactado a través de alguien cercano a su entorno, en un intercambio en el que se mostró desafiante con las autoridades.
Estas revelaciones, contenidas en los expedientes del caso, aportan nuevos elementos sobre la magnitud de las operaciones que el uruguayo habría dirigido desde Bolivia hacia mercados internacionales, principalmente Europa, y refuerzan el interés de las autoridades en desarticular las redes de financiamiento y reposición de cargamentos que, según su propia declaración ante la DEA, aún estaban activas al momento de su detención.