Actualización: Dom, 08 / Abr / 2018 4:17 pm
Domingo, 08 / Abr / 2018

El ciclista Michael Goolaerts en estado crítico

Peter Sagan gana una dramática París-Roubaix, el belga Goolaerts en estado crítico.

El ciclista Michael Goolaerts en estado crítico
Foto: AFP

El eslovaco Peter Sagan (Bora) se impuso este domingo en la 116ª edición de la clásica París-Roubaix, marcada por el grave accidente del belga Michael Goolaerts, que se encuentra en estado crítico en un hospital de Lille.

Sagan, que tenía como mejor puesto en esta carrera una sexta plaza, conquista el segundo 'monumento' de su carrera, tras la Vuelta a Flandes de hace dos años.

Tras 257 kilómetros de recorrido, el actual campeón del mundo, de 28 años, superó en el esprint en el velódromo de Roubaix al campeón de Suiza, Silvan Dillier (Ag2r-La Mondiale).

Tres veces campeón del mundo desde 2015 y ganador de la Gante-Wevelgem hace dos semanas, Sagan suma en Roubaix la tercera victoria de la temporada.

Sagan se convierte en el primer campeón del mundo en ganar este 'monumento' ciclista desde que lo hiciera el francés Bernard Hinault en 1981.

Reanimado por los bomberos 

La carrera, no obstante, estuvo marcada por el grave accidente de Goolaerts (Vérandas Willems-Crélan), de 23 años, quien poco antes de las 14h00 locales (12h00 GMT) sufrió un accidente, con una parada  cardiorespiratoria de la que tuvo que ser reanimado por equipo médico de la carrera, antes de ser trasladado en helicóptero al hospital de Lille.

Según las imágenes de televisión, el ciclista belga estaba tendido en el suelo, los brazos en cruz, sin la presencia de otros participantes, en el segundo de los 29 tramos de adoquines de la mítica carrera.

"Presentaba una parada cardiorrespiratoria de la que fue atendido por el equipo médico de la carrera y transportado en helicóptero al hospital de Lille", anunció la organización en un breve comunicado, precisando: "Su pronóstico vital está comprometido".

En un día soleado, lo que evitó el temido paso por el pavé mojado, Sagan atacó a 55 km de la meta, en un tramo de adoquinado de máxima dificultad, respondiendo un primer acelerón del campeón olímpico, el belga Greg Van Avermaet. 

El eslovaco se unió a los componentes de una fuga anterior, formada por Dillier y el belga Jelle Wallays, y entre los tres lograron rápidamente aventajar en un minuto al pelotón principal.

El poderoso equipo Quick-Step, con varios hombres que aspiraban al triunfo, jugó a la defensiva. Lanzó unos primeros ataques por medio del belga Philippe Gilbert y del checo Zdenek Stybar, pero se vio después sorprendido por Sagan.

El Quick-Step sorprendido 

Otro de sus líderes, el holandés Niki Terpstra, ganador de la última Vuelta a Flandes, lideró la caza a Sagan, pero ya no pudieron echar mano al campeón del mundo.

El ritmo infernal impuesto por Sagan dejó descolgado a Wallays a 25 km para el final. Solo Dillier, un gran rodador y especialista en la lucha contra el crono, se mantuvo pegado al eslovaco y entre los dos lograron mantener las diferencias con respecto al resto de favoritos, desperdigados en varios grupos como consecuencia de los estragos causados por los temibles tramos de adoquinado.

Los dos fugados entraron en solitario en el velódromo de Roubaix y Sagan, sabedor de su mayor punta de velocidad, esperó a estar a 200 metros de la meta para lanzar el ataque definitivo, al que ya no pudo responder Dillier.

"Estoy muy cansado. Este año la suerte ha estado de mi parte: sin caídas, sin pinchazos... he podido guardar energía para el final", explicó Sagan nada más cruzar la meta.

"Sagan es un ángel y un demonio en una misma persona. Un ángel porque me ha llevado con él y un demonio porque he tenido que ir al cuerpo a cuerpo con él. Le felicito", declaró por su parte Dillier, que pensó que no podría participar en su segunda París-Roubaix ya que se rompió un dedo recientemente.

Terpstra entró tercero en la meta, a 57 segundos del ganador, después de dejar la compañía de un pequeño grupo liderado por Van Avermaet, cuarto, que entró a 1:34 del vencedor.

AFP