Y ahora… ¿Cómo revertimos esta catástrofe en tres días? Un viejo y sabio refrán dice que lo que se siembra se cosecha. A esta altura de la tarde, cuando sentimos que se nos viene la noche, ¿A alguien le quedará dudas que de Montevideo traemos lo que merecimos?
En este domingo 7, cuando los futboleros bolivianos son presas del mal sabor que nos dejó una impensada goleada, cabe hacer una pregunta a los dirigentes – que deberían asumir la primera responsabilidad de lo que está pasando- ¿Pudimos hacer algo diferente para encarar el debut en la Eliminatoria de la Copa del Mundo?
Esta tarde, en el estadio Centenario, Uruguay pasó por encima del
seleccionado boliviano que sólo aguantó 17 minutos, cuando Forlán convirtió el primero. Luego llegaron 2 goles de Chevantón, a los 39 y a los 61. El cuarto fue de Abeijón a los 83 y, el último – la cereza sobre la torta- fue de Bueno a los 87.
Recoba fue el mejor hombre de la cancha aunque no convirtió ninguno de los cinco goles con los que despacharon a los bolivianos. Hizo estragos por la izquierda, sirvió pases-gol y puso en evidencia las limitaciones defensivas del equipo visitante.
En Bolivia… en voz baja, casi todo el mundo opinaba que este primer partido no era el objetivo. Que debíamos concentrarnos para el encuentro del próximo miércoles… que contra Colombia
no podíamos perder, ni empatar.
Ahora, que cosechamos una goleada histórica por la mala preparación, improvisación, trabajo a destiempo. Ahora que cosechamos un cinco a cero y un expulsado… ¿Cómo haremos para que esta paliza no influya en el ánimo de los jugadores, del cuerpo técnico y de la hinchada? ¿Cómo haremos para levantar la mirada antes de las 72 horas que nos separan del partido que, según el cálculo de muchos, es el encuentro objetivo?
A trabajar se dijo. Ojalá que de ahora en adelante las cosas se hagan bien. Es hora que dejemos de creer en recursos que no tenemos. Es hora de poner los pies sobre la tierra, tener la grandeza de darnos cuenta que
las limitaciones son inmensas, que no tenemos grandes jugadores y que por eso los que están, necesitan el apoyo de todos. Si queremos que nuestros sueños se hagan realidad, es hora que despertemos.