Con Los Olvidados, Evo y Álvaro enterraron al pepino
Carnaval 2006 - Lunes, 06 / Mar / 2006
(Bolivia.com)
Ayer se cerró el Carnaval paceño con el entierro del Pepino y la Entrada de los ch‘utas y pepinos en la zona del Cementerio. En los actos participaron los mandatarios Evo Morales y Álvaro García Linera.
En la foto, C’hutas y pepinos bailan al ritmo que les marca el presidente Evo Morales.
La ceremonia del entierro inició en la plaza Murillo con la música de Los Olvidados y culminó dentro del cementerio ante el llanto de los pepinos.
Luego vino el baile de las 18 comparsas de ch‘utas, que subieron desde la Garita, pasando por el cementerio hasta El Tejar, donde se concentraron en sus locales de baile. Los dignatarios bailaron con cholitas de la comparsa los Recordados, que tenían disfraces de antaño.
El cierre de las fiestas del Carnaval estuvo engalanado por el presidente Evo Morales Aima y del vicepresidente Álvaro García Linera, y por más de 2.000 ch‘utas y pepinos de 18 comparsas, que aumentan cada año, en la zona del Cementerio.
Fue la primera vez que un dignatario de Estado participó en la Entrada de los Ch‘utas, con la que concluyen los carnavales en La Paz. Esta antigua y tradicional entrada de los barrios populares, apoyada por la Alcaldía desde 2000, apunta a crecer más con el apoyo de la Asociación de Comparsas de Ch’utas y Pepinos, que este año eligió por primera vez a la Reina, la Cholita, al Ch’uta y al Pepino del Carnaval.
En la foto 2, un bailarín de la comparsa Los Recordados danza delante del palco en la puerta del Cementerio
La plaza Murillo
El baile de los ch’utas y pepinos sirvió de marco para el entierro del Pepino, cuya ceremonia comenzó a las 10.00 en la plaza Murillo. Aquí los protagonistas fueron Los Olvidados, con sus disfraces de ferroviarios (maquinistas y fogoneros) y sus canciones de antaño, como Lujuria, Flores y confite y Pepino pandillero.
Después de la música y bajo la lluvia, el Pepino, echado en un ataúd celeste, fue conducido alrededor de la plaza y por la Comercio a la Pérez Velasco, acompañado de varias personas disfrazadas de cholas paceñas, la tradicional Tía Núñez y un arlequín de antaño.
En la Pérez, el Pepino fue subido al techo de un taxi para que éste lo condujera al cementerio, pero a los pocos metros el cuerpo cayó sobre la calzada y quedó abandonado por sus conductores. Después se lo llevó un minibusero.
Pero este incidente no impidió el entierro, pues en la Garita de Lima había otro Pepino, dentro de un ataúd real.
En el Cementerio
A las 14.40, llegaron allí los mandatarios y fueron recibidos por los dirigentes de la Asociación de Ch’utas y el oficial mayor de Culturas, Pablo Groux. De inmediato arrancó la comitiva, delante de las comparsas de ch‘utas, que así emprendieron su tradicional recorrido.
Pese a una llovizna repentina, el Presidente y sus acompañantes subieron bailando por la Bautista hasta las puertas del Cementerio General, donde estaba el palco oficial. Mientras Morales se acomodaba allí, Groux y el presidente de los ch‘utas, Javier Escalier, y varios pepinos condujeron el ataúd por la puerta principal al interior del cementerio.
Fue la primera vez que el entierro ingresó en el camposanto, pues en años pasados el pepino era arrojado por encima de las rejas.
La Entrada de Ch’utas
Después, poco a poco, con el cielo despejado, arribaron al palco las 18 comparsas compuestas por entre mil y dos mil ch‘utas y pepinos, que bailan en masa, sin orden ni pasos determinados, con excepción de algunos bloques que hacen demostraciones. Este año hubo tres nuevas comparsas gracias al impulso de la Asociación.
Los organizadores de estas comparsas, principalmente, son los mismos cabecillas de las morenadas del Gran Poder. Cobran 15 bolivianos por cabeza, que dan derecho a banda, orquesta, local y bebidas, pero no a los disfraces que deben fletar los bailarines.
A las 15.30, llegó al palco la primera comparsa, Los Recordados, que usaba disfraces de antaño con telas de bayeta. Los del bloque Inti, vestidos de pepinos y cholas, invitaron a bailar a los mandatarios. Evo Morales danzó agarrado de dos cholitas, y Álvaro García Linera, sólo de una.
Después, los cabecillas de todas las comparsas se acercaban al palco y le regalaban a Evo Morales máscaras de pepinos, ponchos de colores u otros enseres de los bailes.
A las 16.40 se marchó Morales, pero continuó la fiesta hasta el anochecer. Bailaron los choleros de La Paz, tan numerosos como Los Fanáticos. Los Súper Papis iban disfrazados a la usanza del grupo mexicano Bronco, con sombreros texanos. Los Intocables tenían figuras de gángsters estadounidenses en pantalones y solapas. Así, hasta la última comparsa, los Chokopitas y sus Lindas Mamacitas Diamantinas.
Ayer se cerró el Carnaval paceño con el entierro del Pepino y la Entrada de los ch‘utas y pepinos en la zona del Cementerio. En los actos participaron los mandatarios Evo Morales y Álvaro García Linera.
En la foto, C’hutas y pepinos bailan al ritmo que les marca el presidente Evo Morales.
La ceremonia del entierro inició en la plaza Murillo con la música de Los Olvidados y culminó dentro del cementerio ante el llanto de los pepinos.
Luego vino el baile de las 18 comparsas de ch‘utas, que subieron desde la Garita, pasando por el cementerio hasta El Tejar, donde se concentraron en sus locales de baile. Los dignatarios bailaron con cholitas de la comparsa los Recordados, que tenían disfraces de antaño.
El cierre de las fiestas del Carnaval estuvo engalanado por el presidente Evo Morales Aima y del vicepresidente Álvaro García Linera, y por más de 2.000 ch‘utas y pepinos de 18 comparsas, que aumentan cada año, en la zona del Cementerio.
Fue la primera vez que un dignatario de Estado participó en la Entrada de los Ch‘utas, con la que concluyen los carnavales en La Paz. Esta antigua y tradicional entrada de los barrios populares, apoyada por la Alcaldía desde 2000, apunta a crecer más con el apoyo de la Asociación de Comparsas de Ch’utas y Pepinos, que este año eligió por primera vez a la Reina, la Cholita, al Ch’uta y al Pepino del Carnaval.
En la foto 2, un bailarín de la comparsa Los Recordados danza delante del palco en la puerta del Cementerio
La plaza Murillo
El baile de los ch’utas y pepinos sirvió de marco para el entierro del Pepino, cuya ceremonia comenzó a las 10.00 en la plaza Murillo. Aquí los protagonistas fueron Los Olvidados, con sus disfraces de ferroviarios (maquinistas y fogoneros) y sus canciones de antaño, como Lujuria, Flores y confite y Pepino pandillero.
Después de la música y bajo la lluvia, el Pepino, echado en un ataúd celeste, fue conducido alrededor de la plaza y por la Comercio a la Pérez Velasco, acompañado de varias personas disfrazadas de cholas paceñas, la tradicional Tía Núñez y un arlequín de antaño.
En la Pérez, el Pepino fue subido al techo de un taxi para que éste lo condujera al cementerio, pero a los pocos metros el cuerpo cayó sobre la calzada y quedó abandonado por sus conductores. Después se lo llevó un minibusero.
Pero este incidente no impidió el entierro, pues en la Garita de Lima había otro Pepino, dentro de un ataúd real.
En el Cementerio
A las 14.40, llegaron allí los mandatarios y fueron recibidos por los dirigentes de la Asociación de Ch’utas y el oficial mayor de Culturas, Pablo Groux. De inmediato arrancó la comitiva, delante de las comparsas de ch‘utas, que así emprendieron su tradicional recorrido.
Pese a una llovizna repentina, el Presidente y sus acompañantes subieron bailando por la Bautista hasta las puertas del Cementerio General, donde estaba el palco oficial. Mientras Morales se acomodaba allí, Groux y el presidente de los ch‘utas, Javier Escalier, y varios pepinos condujeron el ataúd por la puerta principal al interior del cementerio.
Fue la primera vez que el entierro ingresó en el camposanto, pues en años pasados el pepino era arrojado por encima de las rejas.
La Entrada de Ch’utas
Después, poco a poco, con el cielo despejado, arribaron al palco las 18 comparsas compuestas por entre mil y dos mil ch‘utas y pepinos, que bailan en masa, sin orden ni pasos determinados, con excepción de algunos bloques que hacen demostraciones. Este año hubo tres nuevas comparsas gracias al impulso de la Asociación.
Los organizadores de estas comparsas, principalmente, son los mismos cabecillas de las morenadas del Gran Poder. Cobran 15 bolivianos por cabeza, que dan derecho a banda, orquesta, local y bebidas, pero no a los disfraces que deben fletar los bailarines.
A las 15.30, llegó al palco la primera comparsa, Los Recordados, que usaba disfraces de antaño con telas de bayeta. Los del bloque Inti, vestidos de pepinos y cholas, invitaron a bailar a los mandatarios. Evo Morales danzó agarrado de dos cholitas, y Álvaro García Linera, sólo de una.
Después, los cabecillas de todas las comparsas se acercaban al palco y le regalaban a Evo Morales máscaras de pepinos, ponchos de colores u otros enseres de los bailes.
A las 16.40 se marchó Morales, pero continuó la fiesta hasta el anochecer. Bailaron los choleros de La Paz, tan numerosos como Los Fanáticos. Los Súper Papis iban disfrazados a la usanza del grupo mexicano Bronco, con sombreros texanos. Los Intocables tenían figuras de gángsters estadounidenses en pantalones y solapas. Así, hasta la última comparsa, los Chokopitas y sus Lindas Mamacitas Diamantinas.
+ Artículos
Actualidad • JUN 8 / 2026
¿Qué dijo Evo Morales tras la promulgación de la ley de estados excepción?
Actualidad • JUN 8 / 2026