La ciencia asegura que las estadísticas sobre los sismos en América Latina no han cambiado. Foto: EFE
Tras los recientes reportes de terremotos y sismos en América Latina, el nerviosismo es colectivo: Venezuela tuvo doble terremoto de 7,2 y 7,4 el pasado 24 de junio. Colombia repitió la historia el pasado 10 de agosto con uno de 7,4, Perú, México y Costa Rica también vivieron situaciones similares en los últimos días. ¿Por qué está temblando tanto?
El geólogo Andrés Folguera, investigador del CONICET y profesor de la Universidad de Buenos Aires (UBA) conversó con Infobae y reveló que la estadística global sobre los sismos no ha cambiado en el mundo.
“Por año se registran unos 18 a 20 terremotos de magnitud 7 a 8 en la Tierra. Después, de magnitud 6 a 7, aproximadamente 120, y de magnitud 5 a 6, cerca de 800”, precisó Folguera.
Interacción de placas tectónicas
Cerca del 90 % de los terremotos del mundo ocurren en el Cinturón de Fuego del Pacífico, la franja que rodea el océano Pacífico y atraviesa la costa occidental de América, los Andes y México. Allí interactúan la placa de Nazca, la Sudamericana, la del Caribe y, en Centroamérica, la de Cocos.
En el caso de Venezuela, los sismos se vinculan principalmente con el límite entre la placa del Caribe y la Sudamericana, con fallas más superficiales. En Colombia y Perú, en cambio, predominan los mecanismos de subducción de la placa de Nazca bajo la Sudamericana que también influyen en América Latina en general.
Por su parte, Fernando Gómez de Conicet aseguró que los movimientos telúricos entre Venezuela, Perú y Costa Rica no tienen relación directa con el de Colombia.
"Los terremotos se forman por la interacción de placas […]. Estas placas interactúan, chocan, se separan y colisionan. Eso provoca que una se desplace bajo otra, acumulando tensiones en la corteza, que luego se liberan de forma brusca”, precisó en una cita que recoge Infobae.
¿Bolivia está fuera del Cinturón de Fuego?
Bolivia no está “fuera” del sistema ni queda libre de estos movimientos telúricos. Forma parte de la región andina afectada por la subducción de la placa de Nazca bajo la Sudamericana, el mismo proceso que genera gran parte de la sismicidad del Cinturón de Fuego a lo largo de los Andes.
Aunque el país no tiene costa en el Pacífico y su sismicidad superficial es menor que la de Chile o Perú, el riesgo existe. Bolivia registra sismos frecuentes, especialmente en Oruro y Potosí, muchos profundos y de menor impacto en superficie, y zonas como Cochabamba presentan fallas activas y una probabilidad de aceleración del suelo relevante.
Históricamente, el país ha vivido eventos potentes: el de 1994 en el Beni que fue de magnitud 8,2 a gran profundidad, sin víctimas confirmadas en superficie, y el de Aiquile (Cochabamba) en 1998, con magnitud de 6,6, con más de 100 fallecidos.