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(16/07/2001)
(La Paz - Bolivia.com)
La
insurrección paceña de 1809
La
Independencia de La Paz ante las fuerzas españolas el año
1809 surge como producto de ánimo revolucionario que imperaba
en el ambiente después de que el 25 de mayo de ese mismo año
el pueblo de Chuquisaca se levantó en armas.
Al
influjo de esta primera revuelta, los patriotas paceños
prepararon de antemano la insurrección, la cual se produjo el
16 de julio, día de la festividad de la Vírgen del Carmen.
En aquella oportunidad las fuerzas realistas fueron
licenciadas debido a la fiesta, oportunidad que no fue
desaprovechada por los patriotas quienes, a la cabeza de Pedro
Domingo Murillo, se dirigieron a la plaza principal y tomar el
cuartel que estaba al mando del gobernador Tadeo Avila.
Tomado
el cuartel se instituyó la Junta Tuitiva en el que Murillo
fue nombrado presidente y jefe militar. En tanto, el Virrey
del Perú, Abascal, al enterarse de la revolución de La Paz
mandó a Manuel Goyeneche- El Conde de Guaqui- a sofocar la
revuelta al mando de 5.000 soldados.
El
enfrentamiento con los patriotas al mando de Antonio de Castro
se produjo en Chacaltaya. Los 800 revolucionarios no pudieron
con las fuerzas de Goyeneche y cayeron derrotados el 25 de
octubre de 1809.
Tras
la caída, Murillo huyó a la localidad de Zongo. Sin embargo,
fue tomado preso por el Coronel Domingo Tristán y
posteriormente entregado a Goyeneche
Condenado a la horca
Después de ser tomado preso, Pedro Domingo Murillo,
conjuntamente con otros patriotas como Jiménez, Bueno,
Granero, Jaen, Figueroa y Lanza; es condenado a la horca.
De
esta manera, el 29 de enero de 1810, a las 08:30, Murillo es
ahorcado. Sus últimas palabras antes de morir fueron: Compatriotas,
yo muero, pero la tea que dejo encendida nadie la apagará.
Esta frase célebre se constituyó en un símbolo de la
revolución y de la lucha por la independencia del pueblo paceño.
Un
hombre ilustre
Nacido un 27 de septiembre de 1757, Pedro Domingo Murillo
estudió derecho en la Universidad de Cuzco y en la Academia
Carolina de Chuquisaca, donde se tituló.
Estando
en el exterior atezoró las ideas libertarias, las cuales le
impulsaron el retorno al país para luchar por la
independencia. De vuelta a La Paz se dedicó a la minería y
desempeñó el cargo de Procurador de Causas. También fue
teniente y Capitán de los fusileros de Irupana.
En
1805 conspiró contra el ejército y las autoridades españolas
por lo que fue encarcelado y sometido a juicio por ser
consideraso perturbador público. Liberado de esa acusación
retomó la causa libertaria en secreto hasta lograr la
insurrección del 16 de julio de 1809.
Identificado
como un hombre ilustre y culto debido a la gran variodedad de
libros y textos que tenía en su hogar de la calle Jaén,
Murillo será recordado por ser consecuente con sus ideales y
luchas.
Textos
consultados: Lecciones de Historia de Bolivia de Florian
Giebel (1966) y el Prontuario Escolar de Napoleón y Benjamin
Maldonado (1974).
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