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El
fuego limpia la tierra, la bendice y le da prosperidad
También
se acostumbra cortarse los cabellos con la creencia de que volverán a crecer en forma abundante y con mayor belleza.
En las vísperas
y el mismo día de San Juan las personas consultan el oráculo o
investigan su destino derramando estaño o plomo en una vasija de agua,
que inmediatamente tiende a derretirse. Según la forma que adquiere el
material al enfriarse se prevé el porvenir del interesado.
Si el
metal vaciado adquiere
forma de monedas, se dice
que tendrá fortuna; si de una espada, que será militar; si de un libro
que será abogado o escritor. Si adquiere forma de hoyo, que morirá; de
puñal, que será asesinado; de flores, que tendrá dichas y si se
percibe dos figuras humanas unidas que se casará pronto.
Otra de
las costumbres es poner papelitos doblados en un cajón o sombrero,
donde están escritas frases
afirmativas o negativas de lo que se desea saber. Enseguida se invoca la
intervención de San Juan y después de agitarlos se saca uno, que es el
que decide la suerte.
Otra
forma se presagiar el futuro es colocar bajo la cama tres papas o
patatas, una completamente pelada, la otra a medio pelar y la tercera
con la cáscara íntegra.
Al día
siguiente, a la suerte y sin escoger se saca una de ellas, si sale la
completamente pelada, se
dice que la persona será pobre; si se escoge la que está a medio
pelar, tendrá lo necesario para vivir y si se saca la que conserva su cáscara
íntegra, la suerte le será propicia y tendrá riquezas.
Otra
costumbre muy arraigada sobre todo en el altiplano es ofrecer las
tradicionales “mesas” a la Pachamama.
Cualquiera
que sea la práctica, la creencia general es que esa noche se descubren
los presagios del destino y se sorprenden los verdaderos sentimientos de
los seres humanos.
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