Un festejo con alegría inenarrable

¡Dale campeón!, gritaron los jugadores atigrados en el terreno, dieron la vuelta olímpica en el estadio Tahuichi y siguieron su festejo en el camarín del estadio.

El grito "¡Dale campeón, dale campeón!" retumbó en el camarín atigrado. Desde el goleador Darío Gigena hasta el juvenil Kervin Román, pasando por el dirigente Sergio Asbún, celebraron la obtención del primer puesto, aunque no hubo el trofeo que acostumbra recibir el campeón.
Con agua mineral y al ritmo del grupo argentino de música cumbia Jambao, los gualdinegros saltaron, gritaron y bailaron.

No hubo lágrimas, pero sí muchos gritos, como quien saca a flor de piel la bronca contenida. Los dirigentes Asbún, Crespo, Bustillos y Pacheco se sumaron al círculo de los celebrantes.
Un minuto antes, Mauricio Soria y aquellos futbolistas identificados como Los atletas de Cristo, rezaron y agradecieron a Dios por la conquista alcanzada.

"No pensamos en eso de las impugnaciones. Además, dijimos que no íbamos a hablar de ese tema, porque nosotros cumplimos adentro y eso cuenta en ley, porque esto es deporte y se juega en la cancha", afirmó Luis Cristaldo, uno de los más eufóricos y más felicitados del grupo.
Un poco menos efusivo, debido a la expulsión, Herman Soliz, que hoy cumple 21 años, declaró que no podía recibir mejor regalo que este título. En otro ángulo se encontraba el arquero Gonzalo Berdugo, éste encendió una vela al lado de un libro de plegarias.

El técnico repetía que este triunfo no era revancha de nada, sino el premio al esfuerzo que hicieron sus jugadores desde aquel 26 de mayo cuando asumió el comando del plantel paceño. Clausen no se cansaba de recibir felicitaciones por teléfono celular desde Buenos Aires.
A juicio de otros miembros del plantel, como el kinesiólogo Jorge Quisbert, ya era tiempo de que el Tigre dé la vuelta olímpica. Quisbert dio la última vuelta en 1993, cuando precisamente formaba parte del cuerpo técnico con Carlos Aragonés como entrenador del equipo.

El delantero tahuichi de 15 años Gustavo Pinedo llegó al camarín atigrado para saludar a uno de sus ídolos: Iván Castillo. Pinedo también nació en Coripata y pretende algún día jugar en The Strongest. Castillo aprovechó la oportunidad para dar unas sugerencias al juvenil jugador.
Bustillos confirmó que el primer plantel recibirá un premio global por el título. No quiso referirse al monto, porque considera que el mejor premio es el lograr el título del certamen.

No hubo champán ni una copa para levantarla, pero los atigrados se dieron el gusto de festejar como visitantes y de saludar como gratitud a los 58 hinchas que llegaron desde La Paz y los dos centenares de atigrados residentes en Santa Cruz.

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