Las mujeres más dulces del país festejan a sus comadres

Carnaval 2003 - Viernes, 28 / Feb / 2003
 
(Tarija - La Razón)

Bolivia.com
Fabián Gareca
Enviado especial a Tarija


Mariana Coronado debe ser una de las comadres más jóvenes de Tarija. Ayer al mediodía visitó la casa de Luciana Escóbar con una canasta llena de duraznos, uvas, nueces, higos y la tradicional torta de comadres para ofrecerle su amistad eterna. A sus escasos dos añitos resulta complicado imaginar que Mariana lo hizo sola, por eso fue acompañada de su madre, Jenny Noguera, quien llevaba una canasta más grande donde cabía otra torta más para hacer comadre a la mamá de Luciana, de tres años, Fátima Márquez.

El encuentro se produjo a la hora del almuerzo, las familias festejaron y si la tradición se cumple, el jueves de comadres del 2004, Luciana y Fátima devolverán el gesto a Mariana y Jenny para sellar el comadrazgo por siempre.

“Yo voy a hacer comadre a una amiga que tengo de infancia. Estudiamos juntas en el colegio Santa Ana y salimos juntas de la carrera de Informática, incluso defendimos el mismo día nuestras tesis. La quiero mucho y deseo que con nuestras hijas ocurra lo mismo”, comentaba Jenny Noguera, antes de salir de su casa ubicada en la calle Cochabamba.

La Fiesta de Comadres es para la gente de Tarija lo que para los orureños es la entrada folklórica o para los cruceños el gran corso.

En la tierra del Guadalquivir este jueves todos se vistieron de fiesta; el trabajo en las oficinas públicas y privadas no alcanzó los niveles que los jefes hubiesen querido, y es que las mujeres más alegres de Bolivia festejaban su día.

Para Reinerio Subelza, director Municipal de Cultura de la comuna tarijeña, la fiesta de compadres y comadres es toda una institución del carnaval, cuyos antecedentes se asocian al compadrazgo espiritual que se manifiesta mediante la fe católica cuando una persona entrega a su hijo a su mejor amigo para hacerlo su ahijado.

En esta fiesta, el presente es siempre una torta y una canasta llena de frutas de la temporada.

Ayer, el olor a albahaca y a rosa pascua impregnaba los sentidos de la gente que estuvo en la calle Mariscal Sucre, donde las vendedoras de todos los barrios de la ciudad exponían su mercadería en la Feria de la Torta de Comadres.
Las flores parecen más lindas y las tortas más dulces cuando una sonriente chapaca ofrece su producto, con respeto, pero también con determinación. “Lleve caballero, mire cómo están de lindas”, dicen las tarijeñas al mostrar los panes dulces que cuestan desde cuatro hasta 25 bolivianos.

“La masa de la torta es dulce como somos las mujeres tarijeñas, es el símbolo de nuestro cariño. En la canasta debe estar lo mejor porque eso es lo que entregamos y queremos que nunca les falte a nuestras comadres”, cuenta Carmen Julia Vargas, una de las fundadoras del grupo más antiguo de Tarija, el de las Comadres del barrio del Molino en 1983. Anoche, ellas bailaron y bebieron en el hotel Los Ceibos, ubicado en el corazón de su barrio, donde los únicos hombres eran los garzones y el compadre mayor de todas las agrupaciones, don Óscar Zamora. El turno de los varones fue la semana pasada. En cambio, las Comadres Tradicionales del barrio San Roque, las más antiguas y numerosas, se reunieron en el Club Royal Obrero para disfrutar de 700 platos de picante, 1.400 cervezas, 700 chuflays y gaseosas al ritmo de cuatro bandas, y todo por 30 bolivianos.

Festejo a toda hora

En la mañana • El festejo estuvo dedicado a las niñas, que, vestidas de chapaquitas y llevando consigo sus propias canastas, fueron la atracción de una farándula que recorrió el centro de la ciudad.

Por la noche • Al caer el día, el turno está reservado sólo para las mujeres adultas, que organizadas en grupos preparan celebraciones donde abunda la comida, la bebida, el baile y la diversión hasta la madrugada.

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