Hubo lo usual, incluyendo el pintarrajeo de paredes. También medidas inéditas como la restricción de horarios. Entre lo mejor, una reina llena de energía y un insistente clamor por paz. El logro: una fiesta tranquila.
El carnaval que ostentó el mayor despliegue de seguridad de la historia de los carnavales cruceños pasó y dejó un buen sabor, el gusto de la alegría sin nada que lamentar. Fueron días bien disfrutados, bailados, mojados y también tranquilos en la generalidad, a pesar de algunos incidentes policiales que se pueden considerar en el marco de lo normal en la vida cotidiana de Santa Cruz. El mensaje de no a la violencia y búsqueda de paz que se difundió insistentemente a través de todos los medios a manera de información o como parte de campañas y del trabajo de instituciones oficiales y particulares, causó efecto positivo en la toma de conciencia y en el deseo colectivo de que la historia -la balacera en plena vía pública- del 2002 no se repita.
Si bien el corso tradicional
que da la pauta inicial de los días de intensa vivencia carnavalera dejó mucho por perfeccionar en cuanto al orden, también es cierto que la conducta durante el resto de los días significa un triunfo para la ciudadanía que quedó traumada por los sucesos violentos del año 2002, que incluso cobraron la vida de una persona y pusieron en riesgo a cientos de comparseros.
Los organizadores de la próxima versión tienen para tomar en cuenta hasta el más mínimo detalle que deja la experiencia, por ejemplo, lo negativo que resultó permitir el paso de las alegorías por las dos rutas del segundo anillo, escenario de la entrada.
Pero el público también puede poner de su parte y aunque la improvisación, el atraso y la espontaneidad sean parte del ser y de la cultura cruceña, son aspectos perfectibles que en el futuro pueden sumar y no restar a un evento en el que el mismo público es el principal afectado por no asumir reglas.
En síntesis, la alegría le ganó al temor que causó la violencia
y a la violencia misma, como para que los carnavaleros esperen que esa historia sí se repita.
Entrevista
“Lo mejor, hubo una buena campaña en busca de paz”
Guillermo Capobianco, presidente de la Asociación Cruceña de Comparsas, ACCC.
¿Cuál es su balance del carnaval 2003?
Estoy contento. Ha dado resultado todo lo planificado y la coordinación interinstitucional que hubo con la Alcaldía y el Comando de la Policía a través de sus diferentes direcciones y segmentos: Tránsito, Inteligencia. Ellas han tenido un trabajo arduo y nosotros (Asociación Cruceña de Comparsas Carnavaleras) a través de la concienciación dentro de las mismas comparsas a través del ciclo de conferencias “Demos la cara por Santa Cruz”. Esta mañana hicimos una comparación y podemos asegurar que éste ha sido el carnaval más tranquilo de los últimos diez años.
¿Qué fue lo mejor?
Que hubo exceso de alegría. La estigmatización que se hizo de violencia ha quedado en el pasado. Esperemos que continúe así
en estas dos horas que faltan (a las 18.00 de ayer). Esperemos que la gente vuelva a confiar. Más que todo hubo una buena campaña que buscó paz, empezando por la reina y con la colaboración de los coronadores y las instituciones.
¿Qué debe mejorarse?
Lo que va a entrar en debate va a ser el corso, pero eso lo vamos a dejar para mañana (hoy) cuando hagamos una evaluación general. Lo que sí sé es que se trató de hacer por una sola vía y se lo consiguió por una hora y media. Pero, finalmente volvimos a abrir la otra vía.
¿Qué comparsa va a ser la responsable de coronar a la reina del carnaval 2004?
Se le ha entregado la confianza de definir ese aspecto a Henry Saucedo, él es ahora el vicepresidente de la Asociación, al mismo tiempo es presidente de los Cachivachis, él fue el único que presentó un proyecto. Podrán coronar los Cachivachis solos o lo harán los Curumechaca como grupo integrado por varias comparsas. Eso lo definirán ellos. Serán los Cachivachis o los Curumechaca.