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El Carnaval de Oruro será más ágil y ordenado
(La Paz - La Razón)
El barandado es de cañería galvanizada. Se empotra en el piso. Su elaboración demandó Bs 1,6 millones. Es parte del plan de revalorización del Patrimonio Intangible de la Humanidad.
"Fantástico". Así califica el prefecto de Oruro, Wálter Lague, el resultado de las barandas de seguridad que separan al público de los bailarines del Carnaval más famoso de Bolivia. "Hubo orden, las fraternidades desfilaron con comodidad y se evitó la borrachera". Al menos, esto pasó el fin de semana, durante el último convite.
"No hubo más fotógrafos ni gente ni vendedores interrumpiendo el paso de los danzarines. Tampoco familiares corriendo detrás de una figura con un vaso de cerveza".
De hecho, según Fernando Gómez, oficial mayor de Cultura de la Alcaldía de Oruro, "la entrada terminó en menos tiempo que nunca antes".
La valla de seguridad es desmontable. Debía ser instalada hace un año, pero los vecinos se opusieron. "Por eso se paralizó", comentó

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el Prefecto que, entusiasta tras los resultados de su empeño, añadió que "todo el mundo aplaudió".
Gómez dijo que hubo descontentos, entre ellos los comerciantes ambulantes que no podrán irrumpir en el recorrido. "Pero no se puede contentar a todos y la medida beneficia al Carnaval Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, que al fin se mostrará en toda la plenitud de sus coreografías, el desplazamiento de bailarines y bandas".
El barandado corre a lo largo de 5,3 kilómetros. Comienza en la calle Aroma esquina Velasco Galvarro, baja por la avenida 6 de Agosto o del Folklore, sube por la estrecha calle Bolívar y da vuelta a la plaza.
La obra, según Lague, costó un millón 600 mil bolivianos. El Tesoro General de la Nación desembolsó dos millones hace un año. "Los 400 mil restantes se invertirán en el embellecimiento de las calles o tal vez en pantallas gigantes instaladas en puntos clave o en un sistema espectacular de iluminación".

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Pero "esto será el año próximo, si sigo como Prefecto, pues ya no hay tiempo".
La calle Bolívar ganó más. Antes, los bailarines pasaban caminando pues se mezclaban con los transeúntes que los empujaban y obstruían. "Se ganaron siete metros de baile", comentó Lague.
Mañana, los organizadores del Carnaval —cuya entrada es el sábado— se reunirán para evaluar y corregir el desempeño de esta forma de control.
Puntos de vista
“Me parece muy favorable”
Mirko Escalera.
Morenada Central Oruro.
“El colocado de vallas es muy favorable porque evita que la gente camine por donde se está bailando. Antes, los que danzaban a los costados se chocaban y no podían hacerlo. Además había peligro para las mujeres porque las molestaban. Creo que los mismos espectadores lo agradecen”.
“Eso tiene sus pros y contras”
Gabriela medina.
Vecina de Oruro.
“Eso tiene sus pros y contras. Está bien porque no hay tanta gente que moleste

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a los bailarines, pero es contraproducente para los comerciantes. El espacio es angosto y hay lugares en los que los vendedores se trancan y no pueden avanzar. En el convite no hubo control y los jóvenes saltaron las vallas”.
“Nos perjudican las ventas”
Carola Pimentel.
Comerciante.
“De los comerciantes, el 90 por ciento está en desacuerdo porque las vallas nos están perjudicando. A la plaza, por ejemplo, sólo se va a entrar con tickets y no hay para vendedores. Esta es la única época en la que nosotros podemos vender bien. Caminar por esos lugares es muy incómodo”.
“Hay un mejor desplazamiento”
José Luján.
Bailarín Tobas Central.
“Me parece bien. Hay más control y el que ya no circule gente a nuestro lado nos facilita el desplazamiento. Podemos mostrar todo lo que hemos practicado. Es más cómodo porque el escenario donde uno baila ahora es más amplio. Los problemas se dan cuando acaba la valla en el Socavón”. |
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