El altiplano se tiñe con danzas coloridas

Carnaval 2004 - Miércoles, 25 / Feb / 2004
 
(La Paz - La Razón)

Bolivia.com
Las carnestolendas están a punto de finalizar en las ciudades, pero hoy comienzan en las comunidades rurales. El ch'uta es el rey.

El altiplano tiene otra tonalidad estos días. Los colores cobrizos y marrones de su aridez ahora se alegran con pigmentos de mil colores. Los globos que adornan muchas de las casitas de adobe que lo pueblan son los responsables. Al lago místico le sucede algo parecido. Su paz y magnificencia se ve alterada por las explosiones escandalosas de los cohetillos de alrededor, los gritos de alegría de sus pobladores y la serpentina que abarrota las calles, viviendas, autos y barcos que lo rodean. Pero si hay alguien que tiñe de color y alegría a las comunidades altiplánicas es el ch'uta, que con su traje azul y su voz chillona alegra los rostros de los vecinos.

Toda esta magia se percibe en cada comunidad de la pampa y de las orillas del lago. Todas ellas disfrutan al máximo del Carnaval, pero cada una a su manera y en su tiempo. En Achacachi el Carnaval empezó el lunes con la ch'alla casera y terminará el jueves con el evento más importante, la entrada de los ch'utas. El ambiente es de lo más alegre, las mujeres decoran las fachadas de sus casas con globos y serpentinas y en la plaza del pueblo abundan los puestos de venta de máscaras, mixtura, globos, matasuegras y mil artefactos carnavaleros más. En Huatajata, frente al lago, también se perciben la ganas de celebrar. Un grupo de 14 varones ch'alla sentado en una especie de bancos de iglesia. Las mujeres, a su alrededor y en el suelo, conversan sin parar. El mayor de todos, con un vaso de cerveza en la mano, recita una oración y vierte un poco de la bebida sobre la Pachamama. Le da gracias por todo lo que tiene. A escasos metros, un grupo de caballeros, entre los que se encuentran los jilakatas y alcaldes de algunas comunidades celebran un aptapi. Todos alrededor del awayo sobre el que se encuentran los manjares, se deleitan comiéndolos mientras conversan.

Pertenecen a la comunidad de Sankahawira, cuyas fiestas durarán desde miércoles hasta el sábado. Siguiendo el recorrido, a la altura del cantón Kopankara, un grupo de nueve personas bailan por un rincón de la carretera. Tres ch'utas, cada uno con dos cholitas, se contornean con la música de la banda que los persigue. Su fiesta comenzó ayer y terminará el jueves. Reunidos en la plaza del pueblo ch'allarán y bailarán en honor a la cosecha, y el aptapi rematará este tiempo de fiestas. En el colegio de Cota

Cota Alta, otra de las comunidades, alrededor de cien personas bailan y toman cerveza inspiradas por los ch'utas que hacen reír a todas las cholitas. Éstas, queriendo seducirlos, se atavían con sus mejores galas.

Mantillas y polleras luminosas se mueven y levantan al viento siguiendo el compás de la música de banda. Los topos y aretes dorados, los sombreros coquetamente inclinados y mil detalles más delatan unas insaciables ganas de vivir.

El Carnaval tiene dos protagonistas: el colorido que inunda de vida a todo el altiplano y a su gente y el ch'uta, ese ser alocado y azul que a todos hace reír y olvidar.
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