El festejo argentino quedó atragantado (La Paz - La Razón)
Las celebraciones estaban listas luego del gol de Delgado, la tensión llegó con la definición por penales y la tristeza se apoderó al final del encuentro.
El festejo que se avecinaba a poco del final del encuentro quedó atragantado en miles de gargantas argentinas, tras la derrota de la Selección albiceleste ante Brasil en la definición por penales (2-4) en la final de la Copa América Perú 2004, luego de igualar 2-2 en el tiempo reglamentario.
"Argentina se quedó con las manos vacías", tituló el matutino Clarín en su versión electrónica apenas concluyó el desempate que proclamó campeón a Brasil, mientras que La Nación señaló que "La suerte dijo no en los penales", y el diario deportivo Olé informó que "Argentina no pudo con Brasil en los penales y se quedó sin Copa América".
En Buenos Aires, una tarde de sol y temperatura agradable hizo olvidar el invierno y permitió que los porteños disfrutaran el domingo con sus familias para luego observar la final en bares, cines, en sus casas, o en televisores dispuestos por los negocios.
Otro epicentro de la enorme expectativa generada por la final de la Copa fue un bar dedicado al fútbol en el barrio de Recoleta, en el que, además de los numerosos simpatizantes argentinos, también concurrieron varios turistas y residentes brasileños.
Las imágenes de un partido tenso y ardorosamente disputado pasaron ante miradas anhelantes de festejos, que llegaron en primer término para los argentinos con el penal convertido por Cristian González, aunque poco después llegó el turno del tanto rival, con el cabezazo de Luisao.
La tensión creció a medida que pasaban los minutos, y pareció que la última celebración quedaría en manos de los albicelestes con el gol del Chelito Delgado a los 87 minutos, pero Adriano, en tiempo de descuento, revivió el sueño de los pentacampeones mundiales para un 2-2 que forzó a una dramática definición por penales, en la que Brasil se quedó con el gran festejo sin fallar ningún remate.