Río de Janeiro estalla en alegría (La Paz - La Razón)
Un griterío generalizado sacudió la ciudad de Río de Janeiro ayer cuando el atacante Adriano anotó el gol de empate de Brasil ante Argentina, en la final de la Copa América Perú 2004, abriendo la puerta a una histórica conquista consolidada en los tiros penales.
Argentina ganaba por 2-1, pero a los 90+2 minutos, cuando el árbitro se aprestaba a dar por finalizado el partido, Adriano decretó el 2-2. En los penales, los pentacampeones del mundo se impusieron por 4-2 y dieron la vuelta olímpica en Lima.
En el instante en que Adriano anotó el empate, un alarido de júbilo cortó el anochecer de Río de Janeiro, incluso más ruidoso que el que pudo ser escuchado cuando el zaguero Juan convirtió el penal decisivo.
Poco antes del final, el más popular narrador deportivo de la televisión brasileña, Galvao Bueno, afirmaba al micrófono que "así como hay que saber ganar es necesario saber perder", ya que la victoria argentina parecía ya inevitable en Perú.
Cuando Brasil alzó la Copa, el mismo narrador gritaba que "la Selección argentina no gana ningún torneo desde 1993, pero ahora ¡que sigan en la fila de espera!". En tanto, el ex futbolista brasileño Paulo Roberto Falcao señaló que "en los minutos finales parecía que Argentina apenas esperaba el fin del partido en Perú. No se juega así frente a una Selección brasileña".
Por su parte, el diario O Globo apuntó en su edición electrónica que "Brasil consiguió una victoria histórica" sobre su archirrival sudamericano, y que el resultado "hizo justicia al mejor equipo dentro de la cancha".
Brasil participó de la Copa América con una Selección sin sus principales estrellas (Ronaldo, Ronaldinho Gaúcho, Roberto Carlos, Kaká ni Cafú), aunque el técnico Carlos Alberto Parreira evitó desde el inicio referirse al equipo como un "seleccionado B".