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| DETALLE NOTICIA |
1 de diciembre, 2004
Demandas posibles e imposibles
(La Paz - La Razón)
Es bueno comenzar recordando que, pese a que Bolivia ha sido uno de los alumnos más destacados y cumplidores en el seguimiento de las modas de las agencias internacionales de cooperación y de las recetas de los gurús, la situación económica del país sólo ha empeorado en los últimos años.
A estas alturas del partido, después de los sucesivos fracasos en los intentos de reactivación económica, un déficit enorme y una deuda mayor a la que se tenía previamente al Programa de Alivio de la Deuda (HIPC), siendo —como siempre— el país un firme candidato al HIPC III, creo que no le quedan dudas ni al más recalcitrante liberal de que la intervención del Estado en la economía no sólo es urgente, sino además imprescindible.
A propósito de la intervención del Estado en la economía, se viene realizando en el país el Diálogo Productivo. Este diálogo reúne la más variopinta gama de empresarios, pseudoempresarios, futuros empresarios y oenegeros que debaten no sólo la forma en que pueden mejorar su productividad, competitividad e inserción en la economía global, sino, principalmente, la forma de obtener más recursos de un anémico y famélico Estado. La mala noticia para los dialogantes es que el Tesoro Nacional no tiene un solo centavo para financiar los resultados del Diálogo, sean los que fueren. ¡Estas son las demandas imposibles!
Entonces, ¿cuál la utilidad del Diálogo si no existe dinero para apoyar a los productores? Debemos recordar que en la mayoría de los municipios existen recursos "sin utilizar" provenientes del HIPC, 70% de los cuales deben ser destinados al desarrollo productivo. Las causas para el bajo nivel de utilización, en un país ávido de recursos financieros, pueden deberse a que los gobiernos municipales ya no saben qué hacer con el dinero o porque sus competencias son muy restrictivas en el ámbito del desarrollo económico (por razones obvias me inclinaré por la segunda). Entonces, parece más inteligente volver a los diálogos municipales y resucitar los Consejos de Desarrollo Productivo, Económico y Social (Codepes) para utilizar "recursos reales y disponibles por los próximos 10 años" que pedir al TGN que realice milagros. ¡Estas son las demandas posibles!
Creo importante un cambio en la forma de utilizar los recursos HIPC destinados al tema productivo, para ello se requiere: i) revisar las categorías de bienes y servicios que pueden ser financiados con recursos públicos incluidas transferencias a privados (una herejía en los tiempos que corren); y ii) que la decisión para asignar los recursos recaiga en los gobiernos municipales y Codepes.
Entre las actividades que deberían financiarse con recursos HIPC, propongo: i) Promover la instalación de servicios financieros; ii) financiar servicios para formalizar y constituir empresas; iii) financiar la constitución de sociedades de riesgo compartido entre grandes empresas y microempresas urbanas y rurales; iv) financiar formación y capacitación; v) contratar servicios de gestión empresarial compartida; vi) financiar planes de negocios y estudios de mercado; vii) contratar servicios de certificación de calidad y normalización; viii) constituir fondos de garantía de crédito.
Correspondencia, sugerencias
e información, escriba a:
prensabolivia@interlatin.com
Tel-Fax: (591-2) 222-5734 |
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