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| DETALLE NOTICIA |
2 de diciembre, 2004
El rol de los medios en democracia
(El Nuevo Día)
Quienes tienen medios de comunicación y sobre todo los que trabajan en esos medios, que son al final los que ejercen el oficio, están obligados a tener en claro que la información es un bien común y público que no debe ser negociado ni apropiado por nadie.
Nunca los medios de comunicación, sobre todo en Santa Cruz, habían estado tan expuestos a las críticas por el manejo o manipulación de la información como en el proceso electoral que se vive desde hace un mes por la convocatoria a los comicios municipales que se celebrarán el domingo. Esta vez, sin embargo, las críticas no han sido generalizadas. También como pocas veces, los que se han atrevido a denunciar manipulación informativa lo han hecho identificando a esos medios con nombre y apellido.
Las denuncias no se han quedado en los medios. Han ido mucho más allá, hasta identificar como principales responsables o provocadores de esa manipulación no sólo a actores políticos, sino a grupos de poder económico, señalándolos igualmente con nombres y apellidos. Muchos dirán que esto no es novedad. Que ya se sabe que detrás de los medios, o de las noticias, siempre hay intereses políticos y económicos en juego. Que los medios casi siempre se juegan por un candidato político o por un proyecto empresarial.
Esa generalización, sin embargo, no es precisa ni justa. Que los medios tienen dueños y los dueños tienen intereses, es indiscutible; pero de allí a tratar de justificar una manipulación informativa diciendo “así nomás es” es algo que no se puede aceptar. Quienes tienen medios de comunicación y sobre todo los que trabajan en esos medios, que son finalmente los que ejercen el oficio, están obligados a tener en claro que la información es un bien común y público que no debe ser negociado ni apropiado.
Por lo visto, sin embargo, no todos tienen en claro esa función, o si la tienen no la respetan. La prueba está en lo que sucede en la disputa municipal: algunos medios no lograron o no quisieron diferenciar sus intereses políticos y económicos, que pueden muy bien defender en los espacios publicitarios o de opinión, y los han entremezclado con la información, asumiendo defensas o ataques de candidatos hasta convertir la pugna municipal en una guerra entre medios de comunicación que no es sino una confrontación de dos o más grupos de poder económico.
La verdad es que el escenario que vive hoy el país y de manera muy especial Santa Cruz de la Sierra nos recuerda a lo ya dicho por Manuel Castell, un estudioso de la comunicación y los medios. “No es que los medios sean el cuarto poder: son más bien el campo de la lucha por el poder”, dice él y agrega: “La política mediática es una opción cada vez más cara, encarecida aún más por toda la parafernalia de la política informacional: encuestas, publicidad, marketing, análisis, creación de imagen... los medios se han vuelto más poderosos que nunca, tecnológica, financiera y políticamente”.
La pregunta es: ¿a quién favorece esa política mediática poderosa que está tomando posesión de los medios? También por lo visto hasta hoy, sólo a determinados sectores de poder político y económico excluyentes, en detrimento de los sectores mayoritarios que parecen no tener voz propia y cuyas voluntades están expuestas a la manipulación y al engaño.
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