Nuevos actores, el éxito de la democracia municipal
(La Paz - La Razón)
La desmonopolización del sistema político se ha consolidado, y la participación de agrupaciones ciudadanas y pueblos indígenas en las elecciones municipales se produjo en el marco de lo previsto, marcando el tránsito a la construcción de un nuevo sistema político, cuyos actores representan y expresan distintos intereses de diferentes grupos sociales y pueblos indígenas y originarios el país.
Más allá de los resultados, su presencia en el proceso electoral edil ha oxigenado y fortalecido la democracia municipal, de modo que en las 327 circunscripciones la diversidad de grupos y pueblos participantes generaron un debate político sin precedentes, asimismo, una competencia electoral importante con diversidad de iniciativas proselitistas, creatividad e imaginación política, interés por conocer la problemática municipal y con la construcción de discursos propios que aportan a la profundización de
la descentralización municipal. Ciudadanos de todo el país presenciaron y fueron parte de un rico escenario de competencia de ideas, salvo aisladas excepciones donde se replicaron las viejas prácticas políticas y prebendales.
Los resultados revelan que en la mayoría de los gobiernos locales del país, agrupaciones y pueblos indígenas tienen representantes electos, ya sea como alcaldes o concejales.
¿Quiénes son estas autoridades? Son líderes sociales, comunales, de los sectores productivos, autoridades de los pueblos indígenas, representantes de los Comités de Vigilancia; vinculados de alguna forma al proceso municipal, cuya legitimidad es importante para la gestión local. En otros casos, ex alcaldes reelectos por su eficiente labor. Pero llama la atención el insistente y malicioso cuestionamiento a ex militantes de partidos políticos que lideraron agrupaciones ciudadanas y resultaron electos,
como si estos munícipes electos no tendrían el legítimo derecho de asumir las iniciativas que consideren convenientes, no son, ni los analistas ni los medios los llamados a juzgarlos, sino es la población, el soberano que con su voto ha dado el veredicto final.
Sin embargo, es necesario dejar establecido para futuros procesos electorales, que la participación de agrupaciones ciudadanas y pueblos indígenas se produjo con una marcada diferencia y desventaja respecto de los partidos, producto de la vulneración del principio de igualdad que señala la Constitución.
Hoy, la democracia municipal cuenta con autoridades representativas y legítimas, pero para el ejercicio de la gestión pública no sólo es suficiente esta característica ausente en el pasado. Se trata de responder, en la práctica, a las expectativas de la ciudadanía. La gestión municipal que concluye no ha sido la mejor expresión de
un servicio patriótico a la comunidad, más al contrario, las disputas políticas, los pasanakus, la corrupción, el desfalco de recursos y la irresponsabilidad de algunas autoridades locales han puesto en debate el proceso municipal y han generado desconfianza en los resultados del mismo, motivando a los centralistas plantear iniciativas de reversión del proceso de participación popular.
Por tanto, la gestión municipal que se inicia debe recoger las experiencias y lecciones del pasado, y las nuevas autoridades municipales están obligadas a responder a la demanda ciudadana, transparentar los asuntos municipales, rendir cuentas de los recursos y de los resultados de forma periódica, institucionalizar las municipalidades, consensuar sus decisiones con las organizaciones sociales. En general cumplir las leyes y ser el ejemplo y referente moral de las poblaciones que habitan los municipios del país.
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