Los tóxicos de la basura de El Alto y Viacha confluyen en el Titicaca
(La Paz - La Razón)
Salido de entre la montaña de escombros que forman el relleno sanitario de El Alto, un riachuelo de color indefinido y olor nauseabundo se desliza silenciosamente hasta atravesar la malla del botadero, para confundirse con otra corriente cristalina que impulsará su viaje hasta llegar a una cuenca del lago Titicaca.
A 84 kilómetros de recorrido, al que despuntó como un riachuelo, se unen otros ríos que también nacen en la urbe alteña, como el Sek’e, Hernani y Seco. Los tres arrastran grandes cantidades de metales cancerígenos como el cromo, plomo, hierro, cobre, y los desechos de domicilios e industrias de alimentos, bebidas y curtiembres.
Alejandro Mamani, alcalde de Pucarani, recuerda que hace más de 10 años la vida alrededor del lago Titicaca era sana, pero hoy muchos niños y adolescentes contraen parásitos y enferman gravemente por consumir esta agua. “En carne propia estoy sufriendo la contaminación de los ríos que vienen de El Alto y llegan hasta la península de Cohana, que es parte del lago Titicaca”.
Durante dos días, La Razón hizo un recorrido por los márgenes de los ríos de El Alto y Viacha, hasta llegar a la cuenca de Cohana, en el municipio de Pucarani. En el trayecto se observa que la población no cuida los lechos de río y que no hace nada por evitar la contaminación. Así, algunas
empresas y viviendas particulares tienen conexiones clandestinas de canales de desagüe directamente hacia los ríos.
En noviembre del 2004, la dirigencia de la Federación de Juntas Vecinales de El Alto (Fejuve) realizó una inspección por el mismo lugar junto a autoridades de Gobierno y funcionarios de la empresa Aguas de Illimani (AISA), encargada del alcantarillado.
Abel Mamani, presidente de la entidad vecinal, asegura que los ríos contaminados con aguas servidas, por el descuido de AISA, crean —a su paso— las condiciones para la propagación de ciertas enfermedades y un severo daño ecológico.
El propio alcalde de El Alto, José Luis Paredes, manifiesta que la empresa AISA no cumple a cabalidad con el contrato suscrito en 1997, pues en varias zonas conectó directamente el alcantarillado a los ríos, especialmente por el sector norte, donde se halla la avenida La Paz y la 16 de Julio, entre otras.
A los riesgos que representan estos desechos para la salud, se suma el perjuicio para el medio ambiente. Las aguas cristalinas que bajan de los nevados —entre plantas silvestres y por medio del hábitat de animales que se bañan y beben este recurso— son abruptamente contaminadas por líquidos agresivos y nocivos (lixiviados) que salen del botadero de Villa Ingenio.
De ahí en adelante, el agua fluye
por los ríos Hernani, Sek’e y Seco, que a su paso reciben, además, los desechos sólidos que la gente evacúa en sus orillas.
Las bolsas de plástico, los metales de las fábricas y los residuos químicos de las curtiembres pasan por varias urbanizaciones, donde, en algunos casos, los niños juegan y hasta se bañan en estas aguas turbias.
En zonas donde el agua potable no llega, la población ha hecho pozos para aprovisionarse de este elemento. Paulina Mamani es una de las vecinas de la zona Asunción, en el Distrito 7, que debe lavar y consumir esta agua.
“Sabemos que el pozo está contaminado con agua del basurero y del cementerio, pero como no tenemos conexión, es lo único que consumimos”.
El recorrido de las aguas contaminadas no para hasta llegar al municipio de Viacha, ahí los afluentes depositan su caudal en el naciente del río Pallina. La situación de éste es igual a la que se presenta en los ríos de El Alto, sobre todo en época de lluvias.
La corriente del Pallina arrastra todo un caudal de basura que es echado en sus orillas, donde los indigentes buscan material para reciclar y venderlo, o alimentar a sus chanchos, ovejas, burros y otros animales. Este río va al encuentro de otro: el Katari, cuya corriente viaja hasta la cuenca de Cohana, que es parte del lago Titicaca. Allí, una hilera
de largas totoras ocupa un amplio espacio de la laguna, pero es evidente que el color verde de la planta se torna en café rojizo por efecto de los residuos tóxicos.
El director de Medio Ambiente de la Prefectura de La Paz, Alfonso Cosme, sostiene que ya se tiene un borrador del impacto ambiental que causan al lago Titicaca los ríos que nacen en los municipios de El Alto y Viacha.
“El Alto contamina cada día más el lago Titicaca porque sus ríos arrastran una variedad de desechos tóxicos, que no son tratados adecuadamente. En cambio Viacha lo hace con desechos sólidos porque su sistema de alcantarillado sólo está en el centro, y las zonas marginales desembocan al río Pallina”.
FOTOS
1. Este pequeño río sale del relleno sanitario de Villa Ingenio de El ALto y se mezcla con el agua de los nevados, los que llegan a la mayoría de los afluyentes.
2. En este punto de cerca de la avenida Bolivia, se juntan los ríos Sek'e y Hernani. Ambos tiene sustancias químicas en sus aguas. l río Seco va a Viacha y HUayna Potosí.
3. Las aguas que llegan desde El Alto a Viacha son usadas para lavar ropa de los difuntos o la basura que es reciclada para la venta a las microempresas.
4. ESPACIO CONTAMINADO • La foto muestra parte de la Cuenca de Cohana, que tiene en la orilla desechos sólidos y químicos.
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