El Desaguadero y Achocalla cambian de cara

Sociedad - Viernes, 05 / Ago / 2005
 
(La Paz - La Razón)
Bolivia.com
Al llegar hasta el río Desaguadero, la primera vez, con la imponente máquina, treinta botes con alrededor de 120 comunarios rodearon la draga con el firme propósito de abordarla como piratas. Yo, entonces, me tuve que adelantar a sus intenciones y subirme al primer bote que se acercó hasta nuestra embarcación. De esta forma, retorné con ellos a la orilla, me rodearon y les tuve que explicar. Y, tras una reunión, las comunidades al final autorizaron nuestra presencia”.

Gonzalo del Villar jamás olvidará aquel día. Fue el primero de muchos que le han seguido, pues, la empresa Buro & Asociados, de la que es gerente general, está, desde finales de los 90, a cargo de las labores de dragado del río altiplánico que conecta con el famoso lago sagrado. Aunque realmente todo comenzó en el 85, año de fuertes lluvias en que se desbordaron las aguas del Titicaca. “Las pérdidas llegaron a superar los 160 millones de dólares”.
Tras la desgracia, unos informes de la Comunidad Económica Europea animaron a los gobiernos de Perú y Bolivia al nombramiento de una autoridad binacional para el lago en vistas de buscar una solución. Y el dragado fue la respuesta. Así, en base a los mapas de los estudios realizados por los europeos, los operarios de la draga trabajan sin ningún descanso 24 horas al día todos los días del mes, despejando hasta cinco metros de sedimentos del fondo del río.

La rutina de cada día

Tras un breve descanso para el engrase y la puesta a punto, a las siete de la mañana, el rugido de la máquina vuelve a estremecer el río Desaguadero. A esa hora se cambia de turno. Cada grupo trabaja 12 horas al día, y cada ocho jornadas se descansan cuatro. De esta forma, tras un completo desayuno en un campamento equipado con comedor, dormitorios y duchas, una nueva camada compuesta de ocho hombres llega en lancha para el relevo con los primeros rayos de sol.

Entonces, se reanudan las tareas. “Lo que se hace, básicamente, es limpiar el fondo de sedimentos. Con un cabezal que funciona como taladro y puede bajar hasta los siete metros de profundidad se van cortando los materiales. Luego, gracias a un sistema que ayuda a crear vacío, son succionados por unos tubos de fierro. Finalmente, se expulsan a por lo menos 350 metros de la orilla por una tubería de plástico especial que resiste la erosión del agua, los rayos solares y la fricción de materiales. Una normal no duraría ni media hora”.

Hasta el momento, se han extraído dos millones 200 mil metros cúbicos de sedimentos. Y eso que todavía se está en la primera fase del proyecto, en la que la embarcación ha recorrido 70 kilómetros a través del río Desaguadero en su camino a Oruro.“En la segunda, mientras, se pretende llegar a la zona de Calacoto. Y la tercera tiene como destino final el lago Poopó”.
Aunque a simple vista pareciera que la increíble máquina no hiciera nada, porque avanza nada más que 50 metros por día —cuando se trata de terrenos blandos—, cada hora bombea hasta 1.000 metros cúbicos de agua, de los cuales el 25 por ciento son materiales del fondo. Y nunca se para, pues, reflectores de una gran potencia alumbran las aguas durante la noche, haciendo que la embarcación se asemeje a un gigantesco monstruo acuático.

Beneficios campesinos

Pese al recelo inicial, las comunidades han comprendido que las labores de dragado tienen como único objetivo el beneficio de las poblaciones circunlacustres del río y las comunidades del Titicaca.
Según los informes de la autoridad binacional, gracias a las tareas llevadas a cabo en el Desaguadero, la altura del lago no subirá a más de 3.810 metros sobre el nivel del mar por lo menos en los siguientes 100 años, lo que evitará inundaciones.

Asimismo, las obras están posibilitando que todo el año exista agua para riego, "pues se han construido unas compuertas en el río para controlar el paso y la distribución del agua desde el Titicaca".
Con el dragado, además, se está contribuyendo a reducir la sanilidad de los suelos, haciendo que los terrenos sean más aptos para los cultivos y el pastoreo de animales.
Todo esto ha propiciado la puesta en marcha de distintos proyectos piloto en algunas comunidades. "Uno de ellos, por ejemplo, ha consistido en la instalación de 67 carpas solares una para cada cuatro familias— donde, con riego por goteo, se producen choclos cuatro veces al año para su comercialización. La idea es que las mismas comunidades puedan ser autosostenibles.

Por otro lado, distintas obras como la construcción de puentes, caminos y de una red de electrificación están mejorando las condiciones de vida de los comunarios. "Y nosotros, por nuestra parte, hemos realizado algunas donaciones, como banquitos para los niños de las escuelas", dice Gonzalo del Villar.
Con todo, además de convencer a las comunidades, se ha tenido que superar toda una serie de imprevistos, la mayor parte de ellos relacionados con la maquinaria.

"Cuando nos llegó la draga de los Estados Unidos y empezamos a funcionar con ella, la producción, por la altura, era un 300 por ciento menor que la esperada. Por eso, hicimos venir a varios expertos de la fábrica para que la acondicionasen. Así, instalaron un sistema jet —lo que sería el equivalente del turbo en los coches y camiones— para aumentar la potencia de la embarcación y compensar la falta de presión atmosférica. De la misma manera, se sustituyeron los anclajes y se ha ideado un mecanismo totalmente boliviano para el movimiento del tubo, necesario para evitar que las plantas interfieran".

El resultado es un ronroneo perfecto que permite que la maquinaria funcione a pleno rendimiento cada día. Y eso que, como si fuera una pequeña Torre de Babel, sus componentes son de todo lado: italianos, suecos, alemanes y americanos, pero están bien ajustados.
La limpieza de Achocalla
Vistos los éxitos en el río Desaguadero, aprovechando un pequeño descanso en las tareas en el río, la tremenda maquinaria se trasladó el pasado mes de noviembre hasta la laguna de Achocalla, donde ha estado trabajando hasta este enero.

"Lo bueno es que por su tamaño —20 metros de largo por siete de ancho— la pudimos transportar de una sola pieza. Y lo malo fue la basura de la laguna", a la que se le sumaba una cantidad inmensa de totora que dificultaba sobremanera la navegación y las tareas de limpieza. Por eso, el primer paso fue sacar toda la totora y ubicarla en las orillas, pues, cuando se seca constituye un excelente abono para comenzar a sembrar ahí pasto.
En definitiva, este lavado de cara de la laguna —que de verse chiquita ha recuperado sus proporciones reales— constituye un paso importante a la hora de recuperar Achocalla para los turistas nacionales.

No en vano, en estos momentos es uno de los pulmones de La Paz y El Alto. Y cuando esté acondicionada con árboles, jardines, juegos infantiles y baños puede convertirse en uno de los principales reclamos.
"Pero si no se hace un mantenimiento de todo esto —avisa Del Villar— dentro de unos cinco años estaremos otra vez en las mismas".

Ahora, mientras, ya de vuelta al Desaguadero, la draga vuelve a sorprender a propios y extraños con su lento avance de hormiga. El invierno hace que el trabajo sea aún más duro, pero los operarios son valientes. Muchos provienen de familias de pescadores y se han acostumbrado al frío. Además, gracias al dragado, los pescados están volviendo de a poco a poblar el río.
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