Curan las heridas que deja la sequía en el Oriente
Lunes, 12 / Sep / 2005
(La Paz - La Razón)
Boyuibe, Camiri, Charagua, Cuevo, Gutiérrez, Huacaya y Macharetí; fueron afectados. El Programa Mundial de Alimentos, la embajada española y otras instituciones aplicaron un plan de emergencia.
Las cicatrices en la tierra y el alma de de siete municipios del Chaco dejadas por la sequía durante el año pasado empezaron a ser curadas por la llamada “Operación de Emergencia” ejecutada por el Programa Mundial de Alimentos y la contribución del gobierno español.
Por eso los habitantes de esos municipios volvieron a sonreír y después de siete meses, muchos regresaron a sus casas a comer maíz (hasta el año pasado su principal fuente alimenticia) y otros productos que les proporcionan energía a la hora de trabajar por el mejoramiento de su comunidad y de los reservorios de agua, la que ya no tienen que compartir con sus animales, como estaban acostumbrandose a hacerlo.
El desastre natural derivó, además de la escasez de agua, en un 93 por ciento de la pérdida de cultivos de maíz, principal actividad de los habitantes de Boyuibe, Camiri, Charagua, Cuevo, Gutiérrez, Huacaya y Macharetí; municipios del Chaco, ubicado en el sudeste del país.
En esa época la mortalidad en niños menores de 5 años fue de 14 sólo en el municipio de Gutiérrez, muertes causadas por la desnutrición.
Ante esa realidad muchos comunarios
optaron por emigrar a otros lugares hasta que empezó a ejecutarse la Operación.
Entonces, un total de 9.919 familias (cerca de 59.600 personas) empezaron a recibir asistencia alimentaria en raciones diarias que cubre un 67 por ciento de las energías de una familia de seis miembros, según estudios del Programa Mundial de Alimentos.
El tener la alimentación garantizada, fue el incentivo que necesitaron los comunarios para empezar a trabajar por el mejoramiento de sus infraestructuras, principalmente para la provisión y almacenamiento de agua. También pudieron acceder a capacitaciones (las mujeres) sobre temas de salud, nutrición, higiene, manejo de agua, entre otros. Pero no todos los habitantes de los siete municipios afectados intercambiaron un beneficio por otro. Las familias con niños desnutridos, las madres lactantes y gestantes, los ancianos y enfermos recibieron la asistencia alimenticia sin tener la obligación de trabajar.
El programa permitió que los niveles de desnutrición bajaran del 57 al 26 por ciento. Además se logró la rehabilitación de los huertos comunales y las granjas de pollos, diversificando la calidad y cantidad de la dieta e incrementando las posibilidades de generar excedentes para los mismos pobladores.
Juntos para salvar a los comunarios
Ante el desastre natural que se
vivió en el Chaco la ayuda no se hizo esperar. Una evaluación del Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la FAO dio el puntapié inicial para la ayuda identificando a los siete municipios más afectados de la región.
Con la declaración de Chaco como una zona de desastre por parte del Gobierno nacional y una solicitud al PMA para la asistencia alimentaria a los afectados, se aprobó la Operación de Emergencia para apoyar a 41.200 personas.
España se sumó al proyecto con una importante donación de dinero. Mientras que el Dripad, de parte Bolivia, se hizo responsable de implementar la Operación de Emergencia trabajando en conjuntos con otras instituciones como Visión Mundial, Cáritas vicariato Cuevo, Fundación Ivi Iyambae y la Asamblea de pueblos Guaraníes y Charagua Norte, éstas contribuyendo con las capacitaciones, asistencia técnicas y apoyo a la organización de las comunidades.
Apuntes
Aportes • El gobierno de España contribuyó con 600.000 euros, es decir, alrededor de 780.000 dólares. La operación fue casi completamente financiada con un aporte multilateral de 200.000 dólares.
Objetivos del proyecto • Estabilizar y evitar futura deterioro de los medios de vida de las familias a través de alimentos por trabajo y alimentos por capacitación. Además de asegurar un adecuado consumo de alimentos de los
grupos más vulnerables a través de distribuciones sin ningún tipo de actividad a cambio.
Otros colaboradores • Unicef acompañó la operación conjuntamente con el PMA asistiendo en el mejoramiento y rehabilitación de los sistemas de agua potable. La FAO participó en la evaluación de los daños e identificación de los municipios más afectados.
Alimentos • Los productos que distribuye la operación obedecen a las tradiciones locales de alimentación, pues fueron identificados por los mismos habitantes. (maíz, aceite vegetal y frejol).
Familias beneficiadas • 2.290 de Gutiérrez, 860 de Camiri, 523 de Cuevo, 137 de Boyuibe, 4.060 de Charagua, 1.437 de Macharetí y 612 de Huacaya.
Mujeres • El 61 por ciento de los participantes de las actividades realizadas a cambio de la ayuda alimentaria fueron mujeres.
Cambios • En principio la operación de emergencia programó la distribución de lentejas, en vez el frejol. Sin embargo, debido al alto precio de este producto en el mercado local debió ser sustituido.
Resultados físicos • Hasta el 15 de junio se logró un mejoramiento de 3 metros de los reservorios de agua, la rehabilitación y construcción de sistemas de riego, se construyeron 3 metros de pozos, otros 3 de defensivos. 8.175 hectáreas de tierras fueron rehabilitadas y más de mil viviendas fueron mejoradas.