Romería a Cotoca... para alimentar la fe

Cultura - Jueves, 08 / Dic / 2005
 
(Santa Cruz - El Nuevo Día)
Bolivia.com
La caminata empezó desde las primeras horas. La seguridad se intensificó durante la noche. Decomisaron un freezer con cerveza. Los candidatos hicieron campaña.

La devoción se impuso al cansancio. Con rostros sudorosos, pies ampollados y llenos del polvo de la carretera después de haber caminado 20 kilómetros, así llegaron miles de peregrinos ante los pies de la “Mamita de Cotoca”, para pedir o agradecer un favor. El clamor generalizado de los devotos se concentró, particularmente, en conseguir o mantener una fuente laboral y curar alguna dolencia física personal o de algún familiar.
Para muchas familias, la caminata empezó muy temprano. A las 6.00, una gran cantidad de feligreses ocupaba los lados de la carretera aprovechando la frescura de la mañana. Otros optaron por caminar al mediodía, pues aseguraron que el clima bastante nublado estaba agradable.

No se podía tocar a la Virgen, por lo tanto, los devotos se conformaron con tomar entre sus puños una cinta que salía desde su cintura, la apretaban como queriendo pasar todos sus pesares, preocupaciones y sentimientos a la Purísima. Por la tarde, el número de feligreses se incrementó y, por la noche, la carretera fue cerrada al tráfico vehicular para dar paso sólo a los devotos.

Los efectivos policiales hicieron su trabajo, patrullando todos los rincones de Cotoca. La Cruz Roja se instaló desde tempranas horas para socorrer a las personas. Las demás instituciones y grupos se movilizaron de un lado a otro para cumplir con su tarea.

El control de la gendarmería municipal fue estricto, decomisaron un freezer lleno de cerveza a unos comerciantes que intentaban vender en la ruta. También inspeccionaron el estado y la higiene de los alimentos.

A su vez, los candidatos no desaprovecharon la aglomeración e hicieron campaña. Freddy Soruco, candidato a Prefecto, transitó parte de la carretera haciendo propaganda, al igual que el candidato a diputado por el MAS de la C-53, Freddy Chuquimia. Los efectivos los obligaron a apagar su musicón y sacar sus movilidades.

La aparición de la Virgen

En los últimos años del siglo XVIII, tres humildes mozos de campo sindicados de un asesinato que no habían cometido, huyeron con rumbo al Río Grande y las tierras de Chiquitos.

Anduvieron unas cuantas leguas cuando les sorprendió la noche, decidieron descansar en el monte de Asusaquí. Para hacer un poco de fuego, uno de ellos dio recios golpes al más macizo de los troncos. El hachero se dio cuenta de que el golpe del hacha sobre el tronco sonaba vacío, y con sorpresa vieron en el fondo del hueco una pequeña imagen de la Virgen.

Trémulos de emoción, los fugitivos decidieron llevar la imagen a su patrón, desistiendo de su fuga. Pronto la fama del milagroso hallazgo corrió y fue creciendo el número de los devotos. Actualmente, la imagen tiene como soporte un tronco en el santuario que ha sido declarado patrimonio cultural y religioso del país.
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