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23 de marzo, 2006
 
Los héroes bolivianos y los aliados de la guerra




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(La Paz - La Razón) La memoria colectiva ancla en objetos de la más diversa índole: frases, personajes y otros. La Guerra del Pacífico tiene varios referentes de este tipo, aunque muchos de ellos se quedaron en el olvido o la anécdota.

Difícil es saber si los soldados bolivianos entraron en batalla gritando: “Temblad rotos que aquí vienen los Colorados de Bolivia”. O si Eduardo Abaroa, moribundo, pudo crear una frase con tanta poesía como la que se le atribuye. Pero, como dice Jorge Siles Salinas, presidente de la Academia de Historia de Bolivia, si se dijeron o no, ya no importa nada, pues la repetición les ha ganado una categoría de verdad, con el valor añadido de que cimentan una identidad y fortalecen la cohesión de la sociedad. Muchos de los héroes bolivianos defendieron el territorio, a su manera; los hombres en las batallas, las mujeres acompañándolos y los niños siguiendo el ejemplo.

EL CORONEL MURGUÍA GUIÓ A LOS COLORADOS DE BOLIVIA

El coronel Ildefonso Murguía Anze, el comandante casi olvidado por la historia de Bolivia, fue el que guió a los soldados del Batallón Colorados de Bolivia, en la batalla de Alto de la Alianza. La escritora María Luisa Zeballos elaboró y entregó el 2003 una investigación sobre el militar orureño, donde especifica que nació el 23 de enero de 1838, creció en la ciudad de Pagador y de joven se dedicó a la explotación de minas, pero luego participó de la revolución de 1857 y peleó a favor de José María Linares, quien lo nombró capitán e ingresó al Ejército. La escritora relata que fueron los intereses políticos de la época los que condenaron a ocho sobrevivientes del Batallón Colorados de Bolivia a sufrir la muerte con ignominia por fusilamiento y a su comandante a condenarlo al olvido, y es así como murió, marginado por el Estado.

EL SÍMBOLO
Genoveva Ríos salvó una bandera


Era hija del comisario de la Policía Marítima boliviana. Aquel 14 de febrero de 1879 el ejército chileno había desembarcado en la población de Antofagasta. Entre la confusión y el baleo, los incendios de barracas y almacenes, entre el pánico desconcertante... la admirable niña fijó sus ojos en el edificio de la Policía, donde aún flameaba la Enseña tricolor... Genoveva volvió al sitio, se encaramó por una ventanilla y desatando las piolas se apoderó de la bandera como si en ese estrujo estuviera protegiendo la misma imagen de la Patria”. Litoral, 1971

SALVADORA
Doña Ignacia Zeballos


Esta cruceña marchó acompañando al Batallón Colorados de Bolivia hacia la ciudad de Tacna con el cargo de sanitaria. Colaboró con el cuerpo médico de campaña. Asistió al combate del Campo de la Alianza, destacándose por su valentía; fue llamada Madre del Soldado.

LA TROPA
El grito de los Colorados, ¡Temblad rotos!


A la una de la tarde del 23 de marzo de 1880 entró en la batalla del Alto de la Alianza (Tacna) el regimiento boliviano de los Colorados de Bolivia. La historia dice que uno de los sargentos, lleno de entusiasmo ante la batalla, gritó: “¡Chilenos de mierda, amárrense los calzones, que aquí entramos los Colorados de Bolivia!”, el grito de guerra se dispersó por todo el campo. La foto corresponde a las de un estudio, al que llegaban los guerreros y solicitaban se los retrate antes de ir al frente. A la izquierda está el sargento Ramón Córdova y a la derecha, el soldado Manuel Álvarez. Es Tacna en 1880. Historia trágica de un camino inexistente. General Juan Lechín S.

EL CORAJE
El tamborillero Juan Pinto


Con sólo 13 años de edad, Juan Pinto Cabrera ocupaba el cargo de tambor de órdenes del Batallón Colorados de Bolivia. El Museo del Litoral de La Paz y otros archivos no tienen más datos sobre su procedencia. En la batalla del Campo de la Alianza, el 26 de mayo de 1880, cambió su tambor por un fusil. Cuentan que cuando los colorados eran castigados por el intenso fuego de la artillería enemiga, arrebató a un herido de su batallón su arma para enfrentar al enemigo junto a sus camaradas y cayó de cara al sol, como el resto de su batallón.

ANÓNIMAS
Sin las rabonas no era pensable la defensa


La rabona del sargento Olaguibel... llegaba con su guagua a la espalda y sosteniendo en una mano una ollita de barro. Venía desde Tacna trayéndole el almuerzo a su compañero. Luego de alimentarlo, entregó a su bebé para que se despida y emprendió el regreso a Tacna... Mientras la rabona se alejaba, el batallón la seguía con la vista, y no habría caminado 150 metros, cuando una bomba fue a caer cerca a ella, levantando una nube de polvo. Una sensación de angustia oprimió a los pechos, tras algunos segundos surgió de pie la rabona. Los Colorados de Bolivia, Daniel Ballivián (testimonio)

LA ESPERANZA
El corneta Mamani


El orureño Pascual Mariano Mamani participó de la guerra como el corneta de dos batallones, en noviembre de 1879. En esa batalla los bolivianos lograron escalar un cerro y tomar cañones chilenos, pero el numeroso ejército enemigo causó bajas a los aliados, por lo que el corneta Mamani se montó sobre un cañón, con la pierna fracturada y tocó su corneta pidiendo refuerzos hasta que murió.

LOS PERSONAJES

EDUARDO ABAROA • Nació en San Pedro de Atacama en 1838 y murió a los 41 años, el 23 de marzo de 1879, en Calama, adonde había llegado unos días antes en viaje de negocios relacionados con una mina. Contador de profesión, casado y padre de cuatro hijos, una niña y tres varones, no dubitó en quedarse para defender el suelo patrio. Abaroa, a quien los historiadores retratan como un hombre alto, delgado, de ojos claros y cabello prematuramente cano, se ha convertido, tras su inmolación en el puente Topáter, en un héroe nacional.

LADISLAO CABRERA • Periodista, abogado, profesor y político, Cabrera nació en Cochabamba hacia 1830, aunque gran parte de su juventud residió en Arequipa. Había llegado, a sus 49 años, a Calama donde ejercía el cargo de forense cuando se produjo la ocupación chilena. Junto al subprefecto Fidel Lara y a Eduardo Abaroa, Cabrera organizó y comandó la defensa de Calama. Ante la superioridad del enemigo dispuso el repliegue de sus hombres. Más tarde, Cabrera trabajó en La Paz con Narciso Campero.

HILARIÓN DAZA • Fue el ególatra boliviano y así se refleja en el largo programa de festejos de casi dos semanas por su cumpleaños, el 14 de enero. Derrocó al presidente Frías en 1876 y una Asamblea lo proclamó Jefe de Estado ese mismo año. Fue destituido en plena campaña militar por el mando militar boliviano, después de su papel desde el comienzo de la guerra hasta su retirada de Camarones. Fue asesinado en 1894 cuando regresaba de Europa a Bolivia para defenderse de los cargos de traición a la Patria.

NARCISO CAMPERO • Se contaba entre los pocos con estudios militares en Europa, y su figura despertó esperanzas entre los aliados en la campaña militar. Comandó la V División, de “los israelitas” decían, porque recorrieron 2.075 kilómetros por el desierto sin llegar a ninguna parte. Tuvo un papel destacado en el Campo de la Alianza. Una convención lo ratificó como Presidente y gobernó entre 1880 y 1884. Llamó a elecciones y transfirió el mando constitucional al elegido presidente Pacheco.

MIGUEL GRAU • El capitán de la Marina peruana Miguel Grau, comandante del monitor “Huáscar”, se constituyó en el mayor obstáculo de la Armada chilena que deseaba consagrar su supremacía en el Pacífico. Su leal caballerosidad le llevó a salvar al enemigo de ahogarse, mientras el adversario ultimaba en el agua a sus camaradas del “Independencia”. Casi en solitario libró su propia batalla bombardeando puertos y hundiendo barcos enemigos, hasta que, en una celada, seis buques de guerra le dieron fin.

JUAN BUENDÍA • Comandante del Ejército Aliado del Sur, el general Juan Buendía estaba considerado como un militar de salón, más bien timorato e indeciso. Cansado y enfermizo, delegó en ocasiones su responsabilidad al coronel Belisario Suárez. La campaña en San Francisco, Pisagua y Tarapacá reflejaron errores, y dicen los historiadores que la falta de mando de Buendía sobre las tropas indisciplinadas junto a los desaciertos del presidente Daza, ocasionaron desastres para la Alianza Perú-Boliviana.

EMILIO SOTOMAYOR • Militar chileno de larga trayectoria. Era hermano del comandante general del Ejército, Rafael Sotomayor, uno de los accionistas de la “Compañía de Salitre y FFCC de Antofagasta”. Emilio fue Jefe de Estado Mayor del Ejército Expedicionario y dirigió, desde el acorazado Blanco Encalada, la toma de Antofagasta; comandó la ocupación de Calama y el desembarco frente al puerto de Pisagua. Según los historiadores, cuestionó la injerencia de Santiago en las operaciones militares del Norte.

COMANDANTE GONZÁLEZ • Su nombre quedó relegado por aquel otro labrado en la guerra. “Pachacha” González. Este coronel, de contextura delgada y de abanicado bigote, fue comandante del Batallón “Illimani” de Bolivia y, junto con sus camaradas peruanos del “Zepita”, al mando de Ladislao Espinar, condujo a sus soldados al asalto de baterías chilenas en lo alto del cerro San Francisco, en el que se registraron heroicos actos desde que ascendieron por la ladera del cerro, esquivando las balas enemigas.

TOMÁS FRÍAS • Distinguido abogado potosino (1804-1880), fue Presidente de Bolivia en dos ocasiones, de noviembre de 1872 a mayo de 1873 y de enero de 1874 a mayo de 1876, cuando fue derrocado por Hilarión Daza. Frías tenía una clara concepción de los fines chilenos una década antes, cuando en 1864 estuvo en Santiago para conciliar una crítica situación derivada de la ocupación chilena de Mejillones. Ésta fue una de las razones por las que, en su gestión, se preocupó de suscribir formalmente el tratado de alianza con el Gobierno de Perú.

MARIANO MELGAREJO • Es el personaje político más controvertido de la historia boliviana. Nacido en Cochabamba (1820-1871) se dedicó a la vida militar y llegó al poder mediante un golpe de Estado. Su temperamento bipolar lo convertía en un ser feroz y, un segundo después, rebosaba de generosidad. Ese momento generoso le hizo anular la secreta declaración de guerra a Chile y dar todo su apoyo al vecino que enfrentaba a la Armada española. Perdió una oportunidad de oro para fijar límites con Chile.

SEVERINO ZAPATA • Coronel del Ejército boliviano y muy amigo del presidente Hilarión Daza, ejercía como Prefecto del departamento de Litoral y se encontraba en Antofagasta el día 14 de febrero de 1879 para proceder al remate de bienes de la empresa salitrera chilena, que se negó a pagar tributos. Ese mismo día fue notificado de la ocupación chilena del puerto por el comandante del acorazado Lord Cochrane. Zapata participó en la defensa de Calama con Abaroa y Cabrera y otros 130 combatientes.

ADOLFO BALLIVIÁN • Hijo del vencedor de Ingavi, el general Adolfo Ballivián retornaba de Europa cuando, a su paso por Lima, le pidieron que fuera quien negocie y suscriba el tratado de alianza con Perú, que fue rubricado por su sucesor el presidente Tomás Frías. Nacido en La Paz en 1831, Adolfo Ballivián asumió la presidencia constitucional de Bolivia en mayo de 1873, pero renunció nueve meses más tarde, por motivo de enfermedad. Murió en La Paz en febrero de 1874 víctima de un cáncer.
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