Horacio Guarany cantó y gustó en Santa Cruz

Jueves, 25 / Sep / 2003
 
(Santa Cruz - El Nuevo Día)
Bolivia.com
Entre risas y matices de voz, el artista mostró que domina la palabra. Conquistó con su mensaje y su declaración de amor al ser humano y la música.

Hay que cantar, llenar de amor los corazones de la gente y golpear siempre la campana... basta de injusticia, de avaricia. Hay que sensibilizar a la gente. Sólo el amor construye

Su canto social comprometido conquistó el mundo. Con la llegada de la democracia, el folclore es el que ahora colma su inspiración. Pero siempre, en el escenario y ante los micrófonos, es un vocero de la paz y el amor. “Soy hijo de un indio guaraní”, se presenta el trovador latinoamericano Horacio Guarany, mientras busca coincidencias entre el idioma guaraní que él conoce y algunas palabras que se dicen en Santa Cruz. “Cunumi en mi tierra se dice cunumí y significa muchachito...”. “Yo vivo en el campo y tengo unas 8 hectáreas -en la finca “Plumas Verdes” en Luján, a pocos kilómetros de la capital bonaerense- que se las di a unos bolivianos. ¡Y cómo trabajan!”, sigue y encuentra un halago para el país que ahora lo acoge invitado. Vuelve después de 33 años. En 1970 actuó en el Coliseo Gilberto Parejas luciendo un poncho de gaucho.

Regresa ahora con sus 78 años de vida, casado, con un hijo de 9 años, con muchas más experiencias, mejor como el buen vino que tanto le gusta y con una visión del mundo “un poco triste, pero obligado a hablar -cantar- de ella” porque siempre cumple su misión de cantor y para él eso es denuncia, reflexión, voz en alto.

Guarany vuelve también plenamente vigente, trae su más reciente placa discográfica lista para salir al mercado el 6 de octubre. “Guarany, cantor de cantores” se llama. “Tiene un nombre muy humilde, un poco fanfarrón... -ironiza-, lo dijo una señora que llamó a una radio. Para disculparme yo podría decir que le puse ese nombre por la edad...”, afirma el artista con una amplia sonrisa, ojos claros y vivaces, cabello negro teñido retinto y la barba matizada por las canas. “Guarany, cantor de cantores” contiene sólo temas nuevos, todos del folclore argentino: chamamés, zambas, chacareras, bagualas y canciones.

Y si bien hay temas que marcaron época en su carrera y en el gusto de la gente, en Bolivia aquel que dice “Si se calla el cantor, calla la vida...”, entre tantos, él se considera un hombre producto de un repertorio, más que de un tema. “El repertorio me identificó casi mundialmente porque enfocaba los problemas sociales, el dolor del hombre en la época en que no había libertad, cuando la mayoría de los gobiernos eran dictaduras. El pueblo no podía opinar”, cuenta y ante ello surge el papel social del artista.

Recuerda por ejemplo que cuando vino a Bolivia desde Cochabamba lo mandaron de vuelta fuera del país, mientras que en otra oportunidad en La Paz le interrogaron qué iba a cantar. Entonces, la poesía y la música eran un peligro. Guarany apunta a la violencia y las guerras con vehemencia para luego declararse un hombre de paz que sueña “con que el hombre encuentre su camino y que forme ejércitos de razonamiento, de discusión de los derechos. Reniega ante la injusticia y la desigualdad social que persiste en el mundo a pesar de los muchos cambios. “Algo anda mal... mi país, un país riquísimo en el que donde tirás un fierro sale una vaca, la gente se muere de hambre ¿Cómo puede ser eso?”, se pregunta.

Después de su estadía en Santa Cruz cumplirá con algunos contratos musicales que le quedan y luego dejará las giras y conciertos por dos o tres años. Se dedicará al teatro en Mar del Plata donde pondrá en escena un unipersonal sobre su vida. En mayo, junio y julio en la Sociedad Rural de Buenos Aires representará Martín Fierro.

Un artista completo

Horacio Guarany es más que música. Actuó en cine, en teatro y escribió tres novelas y su autobiografía “Memorias del cantor”. En 1972 filmó su primer largometraje, “Si se calla el cantor” sobre el triunfo de un hombre como cantante, luego de terribles experiencias de explotación. En 1974 dirigido igualmente por Enrique Dawi, filmó “La vuelta de Martín Fierro”, un paralelo de la vida de José Hernández y su obra.

Son tres sus novelas: “El loco de la guerra” (1992), del hombre perdido en su destino por la violencia y el desamor. “Las cartas del silencio” (1993 y 1997), una historia de amor en los años de la dictadura. Finalmente “Sapucay” (1993), una historia de supersticiones y creencias del pueblo.

Eraclio Catalín Rodríguez

Hoja de vida • Horacio Guarany nació el 15 de mayo de 1925 en el chaco santafecino, en el pueblo de Las Garzas según fue anotado, pero en realidad fue hijo del monte, La forestal y la naturaleza. Nació del matrimonio de un nativo de la zona bautizado como José Rodríguez y Feliciana Cereijo de Rodríguez nacida en León, España.

Su verdadero nombre • El trovador Horacio Guarany es originalmente Eraclio Catalín Rodríguez y vivió su infancia en Alto Verde un pueblito humilde del litoral argentino, donde empezó a descubrir su vocación por crear canciones viviendo y sintiendo la realidad de su pueblo.

Sus inicios • Comprometido con sus vivencias y el duro vivir del gaucho argentino, viajó a Buenos Aires a los 17 años, a probar suerte y con el sueño inalterable de realizarse como cantante, pero pasó bastante tiempo, cantando tangos, boleros y todo tipo de canciones para poder tener para comer. Fue también marinero.

El despegue • El maestro Herminio Giménez lo contrató para cantar en su orquesta, nace el cantor. Un festival en Moscú influye tanto en su vida profesional como la personal. Antes de viajar deja grabado su primer LP, y cuando él regresa de su viaje ya estaban sus canciones en boca de todo el pueblo folclórico argentino gracias a la difusión realizada por Miguel Franco en las audiciones radiales de la época.
Pionero de los grandes festivales • Fue uno de los pioneros que inauguraron el famoso Festival Nacional de Folclore Argentino de Cosquín en la provincia de Córdoba en 1961, y su participación se hizo un clásico donde miles de hombres y mujeres cantaron, bailaron y aplaudieron su obra.

Un estilo, un compromiso • Se impuso prevaleciendo las canciones folclóricas comprometidas con el amor, los trabajadores, las injusticias y la lucha contra todo tipo de regímenes autoritarios.

El exilio • Cantor popular por excelencia, debió abandonar su país en la década del 70, ante las reiteradas amenazas y atentados
realizados a él, su familia y sus pertenencias. Pasó un largo y duro exilio en España. Volvió a la Argentina el 5 de diciembre de 1978, y solamente un mes más tarde, el 20 de enero del 79 nuevamente atentaron con una bomba su casa de la calle Nahuel Huapi en la Capital Federal.

El reencuentro • Una vez instalada la democracia en forma definitiva a fin del 1983, comenzó una serie de recitales que lo reencontró con el gran público hasta ahora.

Nuevo CD y el futuro • El 6 de octubre presentará su más reciente producción discográfica, “Cantor de cantores”. Con los temas contenidos en ese álbum el folclorista argentino alcanza las 450 canciones interpretadas, unas 350 suyas.
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