Sangre nueva en la marcha boliviana

Deportes - Lunes, 19 / Abr / 2004
 
(Santa Cruz - El Nuevo Día)

Bolivia.com
Más allá de Geovana Irusta, nuevos rostros asoman como figuras en la caminata nacional. Se trata de Claudia Cornejo, Rolando Huayta, Willden Patty y Elías Reynaga. Los dirigentes coinciden en que se debe capacitar a los entrenadores para mejores resultados internacionales.

Nadie tomó la posta y el atletismo nacional se acostumbró a participar en las competencias de marcha sólo con sus representantes en categoría damas.

Eloy Quispe, el último medallista boliviano en la modalidad marcha, falleció hace una década durante la realización de una competencia internacional —por entonces era técnico del equipo— y su deceso provocó gran consternación entre los atletas.

El campeón nacional y sudamericano estaba empeñado por entonces a la formación de los más jóvenes, entre quienes se encontraba Geovana Irusta.

"Para esta disciplina se necesita mucha constancia y sacrificio, no hay más. El que quiera seguir adelante que tome en cuenta esto", decía en tono imperativo.

Rolando Endara fue uno de sus mejores pupilos. Conserva aún un récord en la categoría Juvenil, pero por falta de incentivos y un entrenador dejó esta actividad y no participa más en las competencias de marcha.

"Tenemos muchachos que quieren seguir esta especialidad, pero como el apoyo se da por los resultados, es difícil mantener viva esa llama de debe tener todo deportista", dice Marta Marín, una de las pocas entrenadoras del medio.

Cuenta cómo los representantes juveniles tuvieron que hacer un largo viaje de tres días por vía terrestre hasta el lugar de la competencia en Chile, y aunque los resultados no fueron óptimos, son una muestra de que con apoyo pueden llegar a los primeros planos con más apoyo.

Eben-Ezer Churqui, quien se inició con Marín en esta práctica y ahora es asesorado por el entrenador Fernando Trino, fue cuarto en la competencia mencionada entre 13 competidores.

Willden Patty llegó en el sexto puesto y Elías Reynaga se ubicó en el octavo lugar.

El presidente de la Federación de Atletismo, Marco Luque, admite que esta especialidad marcha con altibajos entre los varones porque no se tiene grandes referentes, aunque en la marcha femenina hay más promesas.

"Junto a las pruebas de semifondo son las principales cartas que tenemos en competencias internacionales porque el biotipo del boliviano le favorece para estas pruebas. Éste es uno de los grandes desafíos", dijo Luque.

"Hay gente que tiene condiciones, pero no parece que tengan seguimiento. Con nosotros trabaja Ariana Quino y ha mostrado gran superación, pero en varones no hemos encontrado a ninguno", dijo uno de los entrenadores mexicanos, acostumbrado a llegar anualmente a Bolivia para preparar a sus deportistas.

Los mexicanos admiten que el biotipo del boliviano es apto para este deporte y que podían sacar más ventaja de la condición natural de prepararse a los 3.800 metros sobre el nivel del mar.

Los resultados registrados en la última competencia en Chile mostraron que no están distantes de las marcas de los trasandinos, pero Ecuador ha avanzado bastante con la aparición del campeón mundial Jefferson Pérez.

La prueba más elocuente de ello es que en la competencia de marcha de los 10 kilómetros categoría Juvenil el ganador fue Oswaldo Ortegón que logró sacar 3'20" al boliviano mejor ubicado en la prueba.

Marín admite que la superación de este deporte depende también de la capacitación de los entrenadores y que los 20 muchachos que en este momento trabajan con ella aspiran a ser medallistas sudamericanos en un futuro cercano.

Por ese motivo es que uno de los mayores objetivos de los atletas es salir a trabajar al exterior, como ocurrió con Ariana Quino, quien se entrena en México.

Ronald Huayta acaricia esa posibilidad con mucho anhelo y se aferra a un ofrecimiento que le hizo el entrenador azteca Sebastián Premios para ayudarlo a surgir en la disciplina. Por esa causa dejó de lado la posibilidad de abandonar la actividad para dedicarse de lleno a sus estudios. Ahora ya está dispuesto a dejar de estudiar por un tiempo y entregarse al deporte al cien por ciento. “Sólo necesito los pasajes para llegar a México y dinero para moverme. Ojalá hasta julio pueda concretar ese deseo”, dice.

Para esta temporada su primera meta es alcanzar el récord del fallecido Eloy Quispe, el cual no pudo ser superado desde hace 10 años, aproximadamente.

En el evento de Chile, Huayta logró un registro de 1h.30'07". "Estoy a 1'15" del récord nacional para los 20 kilómetros”, indica el atleta con emoción.

La entrevista a: [Claudia Cornejo. Marchista paceña]
Tengo que aprender a controlar mis nervios


La deportista de la categoría Menores fue descalificada cuando faltaban 20 metros para la meta, de lo contrario ganaba el bronce.

Luego de un viaje que duró 72 horas, la marchista nacional Claudia Cornejo se enfrentó a su primer reto internacional, un Sudamericano en Chile, donde fue eliminada cuando faltaban 20 metros para llegar a la meta, pero estuvo cerca de lograr la medalla de bronce.

La falta de apoyo de las autoridades hizo que un grupo de deportistas viajara al evento por tierra y tuviera que recorrer 12 regiones de ese país para llegar a los Ángeles, sede de la prueba.

¿Qué pasó en Chile?
Fue una experiencia buena, pero influyó la presión porque se trataba de mi primer evento internacional y el resultado fue mi descalificación. El recorrido para la prueba era de dos kilómetros, pero decidieron reducirla a uno y los jueces se duplicaron en el trayecto. Estaba sexta en la clasificación, pero las representantes de Brasil, Colombia y Chile fueron eliminadas y quedé en el tercer puesto, cuando faltaba 20 metros tenía dos tarjetas y me eliminaron por una falta, fueron los nervios y ganas de alejarme de quienes me seguían.

¿Qué errores tiene que corregir en su técnica?
Primero trabajar en lugares donde el calor sea mayor, para acostumbrarme. Luego, tratar de corregir algunos aspectos de mi técnica. Me dicen que saco demasiado la rodilla, pero creo que pasa más por el factor sicológico porque en algunas oportunidades lo manejo y en otras no lo puedo controlar, especialmente cuando estoy nerviosa.

¿Cuánto influyó un viaje tan largo hasta la sede?
Fue muy cansador, en especial el retorno. En la frontera sufrí un desmayo porque estaba agotada, fueron seis días los que estuve en una flota, pero la experiencia fue bastante positiva. Si el tiempo de viaje se reducía estoy segura de que nuestras marcas habrían sido mejores, ya que llegamos a Chile un viernes, al día siguiente compitió un grupo de atletas y el domingo lo hice yo.

¿Cuáles son los aspectos positivos que rescata de esta participación?
Primero, que para otras oportunidades tengo que aprender a controlar mis nervios y mi ritmo en las competencias, eso es lo que me faltó, de lo contrario hubiera traído la medalla de bronce para Bolivia.

¿Cuál es su próxima meta a nivel internacional?
El Sudamericano de Menores que se realizará en Guayaquil, Ecuador. El evento se disputará en agosto y tengo tiempo para mejorar. Haré todo lo posible para conseguir la marca mínima y que la Federación Atlética de Bolivia me respalde.

¿Cuál es la marca mínima que requiere para ello?
La marca mínima para el evento es de 26'51" y en Chile la hubiera superado porque estaba cerca de los 25'58, pero me eliminaron. Tengo un registro de 27'50" que lo logré en el nacional de Cochabamba, pero una semana después lo mejoré en La Paz con un tiempo de 27'30".

¿Cuánto tiempo le dedica diariamente a su tarea?
Tres horas. Creo que tendría que ser más, pero mis estudios no me lo permiten. El trabajo que realizamos lo aprovecho al máximo para seguir adelante.

Eloy Quispe marcó un hito en la historia de la caminata nacional

Geovana Irusta es el fruto del empeño y dedicación de Eloy Quispe, quien fue uno de los máximos exponentes nacionales de la marcha atlética.
Todos los conocimientos que adquirió en sus incursiones a México y el trabajo que realizó en ese país quiso transmitirlo a los atletas bolivianos, con el único objetivo de formar campeones.

Luego de Oswaldo Morejón y Esteban Quelale, campeón sudamericano y bolivariano, respectivamente en la década de los 70, Quispe fue quien más empeño y dedicación le puso a la caminata y el que más y mejores resultados consiguió en sus incursiones internacionales para el país.

Una prueba de ello es que en 1994 se coronó campeón sudamericano de la especialidad en 35 kilómetros, logro que hasta el momento no consiguió ningún marchista de la rama masculina.

“Para nosotros es la persona que hizo conocer y dio mucho por la marcha en el país”, afirma la entrenadora Martha Marín.
Rolando Endara es otro de sus pupilos y hasta ahora no se puede batir el récord que impuso para los 10 kilómetros, categoría Juvenil, con 43' hace 15 años.

Quispe se formó en una de las escuelas más grandes de caminata, en ella tuvo la oportunidad de trabajar con el alemán-mexicano Hauslebber, quien le dio a su país cinco medallas olímpicas.
La intención del marchista era trabajar con Ariana Quino, pero al mes de iniciada su labor el entrenador falleció.

Jóvenes luchadores que no desfallecen

Para participar en un torneo sudamericano tuvieron que viajar a Chile por tierra. Los gastos corren por cuenta de sus familias.

Para Willden Patty recorrer a pie cerca de siete kilómetros entre Vino Tinto y el estadio se hizo una rutina diaria y lo hace en 30 minutos, como una especie de precalentamiento para iniciar sus entrenamientos de atletismo.

Hasta 2003 sus jornadas eran más sacrificadas, ya que tenía que hacer sus tareas hasta la medianoche, pero ahora es bachiller y por el momento sólo se dedica al deporte que le gusta.

Durante sus años de estudiante era un fanático del fútbol, deporte que practicaba todos los días en el colegio, pero al dedicarse a la marcha tuvo que dejar esta actividad porque evita el riesgo de lesionarse la zona tibial de las piernas, que es donde más esfuerzo se hace en la marcha.

“Es un sacrificio que debemos hacer y no me importa”, afirma.

Como en la mayoría de los casos, los gastos de su preparación corren por cuenta de su familia. Ellos fueron quienes le costearon el viaje a Los Ángeles, Chile, donde compitió en el sudamericano de la especialidad.

Hasta el nacional de Cochabamba, que se realizó entre el 5 y 6 de marzo pasados, nadie confiaba en su capacidad y todos se burlaban del registro que ostentaba para la prueba de 10 kilómetros, 57'. Ya entonces dio muestras de su potencial.

En ese evento redujo su marca a 50', pero aún así no recibió el apoyo de los dirigentes y autoridades, por lo que tuvo que viajar por tierra y durante tres días.

“Pasamos por las 12 regiones de Chile. Partimos de La Paz y estuvimos por Arica, Iquique, Tocopilla, Mejillones, Calama Antofagasta, La Serena, Copiapó para llegar a Santiago. Luego nos trasladamos a Concepción y arribamos a Los Ángeles”, dice.

En ese evento volvió a demostrar toda su valía, ya que logró bajar su registro en tres minutos y terminó la prueba en 47'.

Su siguiente objetivo es llegar al registro que está en manos de Eben-Ezer Churqui, quien terminó los 10 kilómetros en 45' hace más de un año.

Las esperanzas del marchista están fijadas en conseguir su meta en el torneo juvenil, aunque su entrenadora, Marta Marín, considera que eso se podría lograr hasta fin de año.

Otra muestra de ese empeño y voluntad es Ximena Machaca, quien apenas tiene 20 minutos para almorzar, pues tiene que salir de su casa, que está ubicada en Río Seco, a las 14.00 para llegar al estadio Hernando Siles a las 15.15 e iniciar su trabajo.

La deportista considera que todos los esfuerzos y sacrificios que hace hoy tendrán su premio en un futuro no lejano y espera competir en eventos internacionales como Geovana Irusta.

Sus clases en el colegio terminan a las 13.00 e inmediatamente se dirige a su domicilio para aprovechar el corto tiempo que tiene y compartir con su familia, ya que en la noche debe retornar a casa y hacer sus tareas.

“Generalmente termino mis labores a las once de la noche y debo descansar para el día siguiente ir al colegio”, señala.

El esfuerzo económico que realiza corre por cuenta de sus padres y en algunas oportunidades debe abordar dos vehículos para llegar al estadio, pero se siente tranquila cuando encuentra el minibús 225 que le lleva desde su casa hasta el estadio Hernando Siles, donde cumple sus entrenamientos.

Las marcas

Inalcanzable • El récord que impuso Eloy Quispe hace 10 años para los 20 kilómetros de la marcha atlética con 1h.28'52" todavía es inalcanzable para los atletas. Quien más cerca se encuentra es Ronald Huayta.

En damas • Geovana Irusta tiene el mejor tiempo con 1h.33'45" y es campeona sudamericana; el segundo registro es de Ariana Quino con 1h.37'00". Ambas tienen la marca B para los Juegos Olímpicos.

Los DT de caminata son cuatro en el país

Contados Trino, Marín, Morejón y Luque se especializan en dirigir a marchistas bolivianos.
Con diferentes promesas en vitrina, pero con pocas figuras que deslumbran y se consolidan, la marcha boliviana pasa un momento especial. Los entrenadores de esta especialidad son contados en Bolivia.

En realidad muchos entrenadores se desempeñan en la marcha, pero pocos realmente efectúan un trabajo planificado y con mayor conocimiento.

Entre los tesoneros se encuentran Martha Marín del club Spikes, Fernando Trino, quien trabaja con Geovana Irusta; está la ex atleta Geovanna Morejón y el titular federativo Marco Luque, quien formó al marchista cochabambino Elías Reynaga.

A juicio de Luque, la rama más afectada por la carencia de figuras en la caminata es la masculina. Luego del fallecimiento de Eloy Quispe, no emergió otra figura que sorprenda a ese nivel.

“El panorama parece ser mucho más alentador en la femenina, donde se incrementa la posibilidad de contar con nuevas figuras, como es el caso de Claudia Cornejo. En todo caso, la idea es tener la mayor cantidad de técnicos que sean capaces de formar a los atletas”, destaca Luque desde Cochabamba.

De acuerdo con Marta Marín, el plan de trabajo de la marcha exige una mayor práctica, porque es una especialidad bastante particular.

“La idea es que el atleta que trabajó durante la semana o el mes, desarrolle ese su esfuerzo en una prueba y ahí logre una referencia de su capacidad”, sostuvo la entrenadora paceña.

Una de las sugerencias de Marín es proyectar a los marchistas en pruebas internacionales y la otra es que los entrenadores se preparen en el exterior.

Algunos se quedan sin llegar a la meta

Abandonos Pese a tener gran talento, Aliaga, Rojas, Endara y los Morejón dejaron de correr.
Á ngela Aliaga fue una de las más destacadas a mediados de los 90, al punto de alcanzar un título sudamericano en Chile, pero la falta de apoyo, sobre todo económico, no permitió que siga el sendero del éxito. Al igual que esta ex atleta, muchos se vieron obligados a abandonar la disciplina.

Otro destacado deportista que dejó sus ilusiones a medias fue Johnny Rojas, marchista paceño que también brilló en un torneo sudamericano juvenil.
Otros marchistas destacados fueron Geovanna y Geovanny Morejón, quienes compitieron junto a Eloy Quispe.

Rolando Endara fue otro de los marchistas que también se destacó a nivel internacional, pero quedó en el camino por falta de apoyo cuando contaba con todas las condiciones físicas e innatas para ser una gran figura.
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