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El paso del tiempo en el calendario andino

(La Paz - La Razón)

Sin más instrumentos que sus ojos y los sentidos de la piel, los hombres andinos se rigen en el movimiento estelar para saber el año agrícola que tendrán en los próximos 12 meses.

El andino fue un hombre que tenía clara consciencia del tiempo, de que había días largos y días cortos según los solsticios y los equinoccios, que son los ejes fundamentales de la medición de las épocas, las estaciones, los meses y los días. Este conocimiento le permitió escrutar en los cielos y en el movimiento estelar los cambios climáticos para el año agrícola.

El calendario andino refleja la cultura de los contrapuestos de los pueblos de la región que rigen en toda actividad, en sus ofrendas y rituales a las buenas deidades para que continúen siendo generosas y a las malas, a fin de que sean menos malas. Se incluyen las fiestas originarias, casi siempre escondidas detrás de las fechas religiosas oficiales, y finalmente el calendario se ha impuesto para el adecuado uso armónico de sus instrumentos musicales, según se entre en la época seca o de lluvia.

En el calendario se distinguen dos períodos: awti, tiempo seco, que se identifica con lo masculino, y jallupacha, tiempo de lluvias, que se identifica con lo femenino. Para algunos investigadores, como Gregorio Balsa, existen tres estaciones: Thayapacha, “frío”, equivalente al invierno —Manuel de la Torre recoge el término Jiuphi Pacha para el frío—; Lapakapacha, “sequía y calor”, que corresponde a la primavera; Jallupacha, lluvias, que pertenece al verano, mientras que otros también incluyen el apthapi, cosecha, o Auti Pacha, que señala el otoño.

La época del Awti

Como el calendario occidental o gregoriano, el año andino está dividido en 12 meses que se rigen por el movimiento de la Luna y, por ello, los períodos en los que se divide se denominan Phajjsi (Luna).

Los investigadores han recogido nombres diferentes para los meses del calendario andino, cuyo inicio se marca con el solsticio de invierno, el 21 de junio, y que se identifica con Inti Raimi, Fiesta del Sol, Kacha Chinu Phajjsi o Willka. Junio es el mes que marca la llegada al punto más lejano del Sol y el comienzo de su acercamiento a la Tierra, y en el que debe obtenerse un pronóstico para el año agrícola, mirando el cielo antes de que salga el Sol, para saber si las tierras tendrán bastante agua y si las montañas podrán acoger en sus cumbres suficiente nevada.
El período de julio-agosto se llama Anta Situwá, Jupha Pawaw Phajjsi, que trae la purificación terrenal, el mes de sacrificios y ofrendas a la Madre Tierra que “despierta” de su descanso y tiene que ser alimentada primero y, después, conseguir su venia para roturar la tierra a fin de que la semilla fructifique y el hombre obtenga así unas buenas cosechas.

En agosto-septiembre, Kapak Situwá o Kasu Lapaca o Sata, se da inicio a las primeras siembras en las alturas: papa, oca, quinua, cebada, que dependen de la lluvia.
Este trimestre invernal registra una importante actividad en los pueblos rurales por las ofrendas a la Madre Tierra, con sacrificios no humanos y sahumerio; se procede también a la marcación de animales y a rituales para la buena procreación del ganado camélido y ovino. Las ofrendas también se dirigen a Cuito Aillapu, el dios del trueno, para que no arruine los sembradíos ni a las bestias.

Las fiestas mayores se concentran en Copacabana, a las que asisten bailarines de varias provincias bolivianas y peruanas; en Charazani, con bailes Kántus, Kema Kemas; y en Upinguaya, de la provincia Saavedra, donde se presentan bailes al compás de Khochuris, Sicuris, Kéma Kémas, y Tuaillos, entre otros movimientos.

De acuerdo a las investigaciones del etnomusicólogo Arnaud Gérard Ardenois, se utilizan las flautas sin boquilla, los sikus, lakitas, chiriwanos, julajulas, qena qenas, choqelas y pusip'ias.

Lapaki, época de calor

Se inicia con Auti Willka Chika, el equinoccio de primavera, o Sataw Lapaka, que viene a ser también la Koya Raimi, fiesta de la Reina, que coincide con las celebraciones a muchas vírgenes en toda la región altiplánica. Pero es, por excelencia, el mes de la siembra y de la esquila completa de los animales.

Para las siembras se cumplen rituales que son muy importantes para las familias de agricultores, que adornan a los bueyes que van luego a ayudar a roturar la tierra.
Continúa con Lapac Phajjssi, mes de calor y sequía, o Ayamarka, procesión de difuntos, correspondiente a octubre-noviembre. Se dedica a la siembra mediana de quinua y a las últimas siembras antes de las lluvias. En este quinto mes del año andino se espera el retorno temporal de las almas, un breve paso por el mundo de los vivos para cobrar fuerzas y seguir el camino por el espacio sideral.

Llega entonces Jallu Pacha, el tiempo de lluvias. Es Khapajj Paucara, o Jallu Q'Allta, el mes en el que comienzan las lluvias que van a fecundar a la Madre Tierra y que obliga al cuidado de los campos.
El trimestre concluye con el solsticio de verano, Hya Inti, también llamado Willka Kuti porque es el día en que el Sol cambia de rumbo y marca el medio año andino, o Kapac Raymi, la fiesta principal, que cae entre noviembre y diciembre en el calendario.

Esta vez los festejos se animan con otros instrumentos más variados, que tienen boquilla o “un ducto portaviento”. Según Ardenois, se tocan pinkillos toqoros, tarkas, moceños, erkes, quenas y quenas pequeñas de seis orificios.

Los meses de Jallu Pacha
Los siguientes meses son Willca Cuti o Juchui Pokoy, pequeña madurez, que corresponde a enero-febrero, y Jallu Warta o Kolliw Phajjsi, el mes de las lluvias torrenciales, o Jatun Pokoy, al que le dicen el tiempo de la gran madurez, febrero-marzo. Es cuando suceden los cruces y apareamientos de animales y las actividades preparatorias para las cosechas y el agradecimiento por su labor a la Madre Tierra, que toma esta vez la figura de la Virgen de la Candelaria. Comienzan los preparativos para las cosechas con visitas a las cementeras, que riegan con licores, confites, serpentinas y frutas en el inicio de las fiestas de Carnaval o Anata, Marqha Phajjsi. Se produce también la Quispia o robo ritual de mujeres jóvenes.

El tiempo del Awti Pacha
Cesaron las lluvias, comienza la época seca y con ella Apthapi, o el tiempo de la cosecha, en el inicio del otoño y noveno mes del calendario andino. En marzo-abril, Ayriway, danza del maíz tierno, o Q'asiwi o Tarwa Yawi, continúan las cosechas y las esquilas. En abril-mayo, Llamayu, Aymuray, canción del cosechero, se recoge la papa agradeciendo después a la Madre Tierra.

En mayo-junio, Kacha Phajjsi o Wanca, el último mes del calendario andino, es cuando comienza el descanso de la Pachamama. Se suceden las fiestas en Larecaja, Ingavi, Manko Kapak, Aroma, Los Andes y Muñecas con instrumentos de la época seca, a la espera de la Fiesta del Sol, con la que el ciclo se renueva y vuelve a empezar en un pasar de días, en el tiempo inexorable que se va como el agua de los ríos...




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