Todo entra por los ojos en la era del diseño

Lunes, 16 / Ene / 2006
 
(Santa Cruz - El Nuevo Día)

Bolivia.com
La presentación es actualmente indispensable para conquistar. Todo en cuanto a productos se mida por sus formas. La belleza sustenta la publicidad y por lo tanto gran parte del movimiento comercial.

Ya no es como antes. La presentación manda para cautivar. Las formas, colores y tamaños hacen mucho, quizá todo, en objetos de todo tipo, más aún cuando buscan ser consumidos. Es que la pinta ya no es lo de menos en ésta, la era de la imagen y el diseño como valor agregado.
Los ejemplos abundan. Si se trata de arquitectura, hubo un tiempo en que en Santa Cruz los “chalets” eran símbolo de estatus y modernidad. Dejaron atrás a las casonas antiguas y tradicionales. Sin embargo, actualmente los “chalets” son casas pequeñas superadas por otras modalidades de vivienda. En tecnología, los radiograbadores tienen formas tan diversas como los más nuevos reproductores de MP3 son cada vez más pequeños y con mayores capacidades. Ni qué decir de los vehículos. El “tunning” es una forma de embellecimiento y potencialidad de carros que busca sentar diferencia. Para el comunicador social cruceño y experto en marketing, Carlos Hugo Valdez esta búsqueda de diferenciación es algo que va inherente al ser humano, “pero dentro de los productos, se da desde el momento en que ellos dejan de ser básicos y se convierten en productos que tienen atributos más elaborados. Es decir: no necesitas de marca cuando se trata de arroz, porque el arroz es el mismo, pero sí necesitás marca para un arroz precocido o preparado tipo chino. En ese caso la presencia de un empaque, sus colores, implican garantía”, ejemplifica.

Según Ramón Almela, doctor en Artes Visuales, las nuevas tecnologías avivan la reconsideración la presentación llamativa y diferenciadora de los productos, pues en el uso de los nuevos medios, arte y diseño se entrecruzan. La imagen es el centro de reflexión en las estrategias de la publicidad. Almela señala que la necesidad del diseño surge al comienzo del siglo XX cuando la sociedad se molestó con la fealdad producida por la industria y el nuevo orden económico.

El diseño se configuró como saber orientado a lograr que el consumidor se inclinara por el objeto concebido en términos estéticos. En una primera fase, la publicidad se enfocó a expandir el conocimiento, a propagar un producto. Pero fue a principios del siglo XX cuando las agencias de publicidad ampliaron su campo de acción enlazando un concepto de imagen entre el producto y la conciencia del consumidor: El estilo.

Para la industria del consumo resulta fundamental la idea del estilo: La belleza como herramienta de negocios. El primer paso para hacer atractiva la publicidad fue hacer atractivo el artículo. Y dado que había que introducir el artículo a vender en la fotografía publicitaria, se presionó al fabricante para elaborar bienes o empaques dignos de situarse en el ámbito artístico fotográfico. Se estimuló, entonces, el factor “belleza” del producto. Con información de la Internet

Apuntes

Le belleza motiva la publicidad • La industria de la publicidad se adentró en el estudio de la belleza y su atractivo universal con el objetivo de provocar y promover como respuesta, el consumo. Impulsó el estilo en la imagen para lograr el control consciente de las ideas estimulando los diversos sentidos del ser humano.

Las tendencias se renuevan • El libro “Todas las imágenes del consumismo” de Stuart Even, cuenta que en 1983 el autor se percató, en un puesto de revistas, que la palabra “estilo” aparecía una y otra vez entre los cientos de portadas de todo tipo. Veinte años después, la palabra dominante fue “sexo”. El deseo es impulsado en la imagen como factor de seducción.

Ahora el minimalismo • Tonalidades uniformes: colores blancos y pasteles, poco accesorio decorativo, espacios limpios. Sin recargarlos, sólo ubicar lo necesario para encontrar un punto exacto de ambientación; la sencillez y la sobriedad hacen la esencia de las formas.

Punto de vista

El producto se resalta a través del ‘packing’
Carlos Hugo Valdez,
especialista en marketing


Ahora tanto en la publicidad como en el “packing” -embalaje, empaque- la palabra marca trata de precisamente marcar; identificar un producto con ciertas características para diferenciarlo de otros. Las características muchas veces están dadas por lo que el público espera del producto y ellas resaltan los puntos que la gente quiere.

Por ejemplo en la tecnología se utiliza materiales que se vean muy tecnológicos: traslúcidos, metalizados, incluyendo colores vinculados.

Hay otros productos que no buscan novedad, sino alude lo sensible. Buscan lo cariñoso, lo sentimental. Por ejemplo: galletitas que llevan un trabajo artesanal en papel reciclado, como hecho en casa. Ese producto se diferencia de todas las galletas industrializadas justamente a través del toque rústico.

Se busca en un producto la característica a resaltar a través del “packing”, la publicidad se centra en el mensaje de esa característica con el uso de colores, texturas, formas y personajes que acompañan la imagen que se quiera dar.

Este sentido de diferenciación es permanente en la historia del hombre: los reyes tienen coronas para demostrar su rango, las joyas con parte de una imagen visual de poder, implican riqueza. Con el tiempo en todas las épocas han habido diferentes símbolos de estatus.
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