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Escribe Fernando Cabezas
Tan estrepitoso fue el fracaso de aquel campeonato llamado “de adecuación” que suena sacrílego decir que la idea era correcta... pero me arriesgaré y, expuesto a parecer desorejado, defenderé el principio de acomodar el campeonato boliviano al calendario mundial
Se preguntó, usted, amigo lector ¿por qué nos va tan mal en la Copa Libertadores? Escarbando en una sarta de razones que me vienen a la cabeza para responderme esa pregunta – el bajo nivel del futbolista boliviano... el desorden de nuestros campeonatos... los dirigentes que son unos crudos... las peleas intestinas... - expondré otra razón que creo tiene suficiente fundamento para explicarnos el por qué, nuestros representantes van de fracaso en fracaso en este hermoso y competitivo torneo regional: El calendario de la Liga.
El torneo de la Liga termina con el año. Los equipos se van de vacaciones. Y con varias “caras nuevas” vuelven a entrenar con 15 ó 20 días de anticipación
al inicio de la Copa.
¿Puede un club enfrentar tamaña competencia con equipos en formación? Este año la desorganización en Oriente Petrolero fue tan grande que su DT, Gabriel Amodeo prefirió la vergüenza de abandonar el barco antes que tener que dar explicaciones a la prensa cruceña... y se quedó en su Buenos Aires natal, luego de la goleada de 6-0 que le propinó el River Plate a un equipo que nada tenía que ver con el que había terminado el torneo local. Las vacaciones de fin de año pasan las cuentas.
Es común que al empezar una temporada, los clubes cambien sus plantillas, las reorganicen, las refuercen, las adecuen... y eso pasó este año. Sólo como ejemplo analicemos este 2006.
Bolívar y The Strongest, los otros representantes al evento intercontinental cambiaron directores técnicos y con ellos un gran porcentaje del equipo. En esas circunstancias ¿Puede un equipo afrontar el reto llamado Copa Libertadores?
Ayer, frente al Goías, El Tigre mandó
a la cancha a sólo 4 jugadores que jugaron en su equipo en 2005 – Gutiérrez, Mena, Arévalo y Coelho – el resto eran nuevos, hasta la camiseta les resulta todavía extraña. Es decir, el Tigre enfrentó el reto de ir a cancha brasileña (nada menos que a jugar fente a los mejores del mundo) con 10 futbolistas que tienen pocas semanas en su plantilla. ¿Puede así, un equipo profesional encarar tan alta competencia?
Los dos primeros resultados de Bolívar son halagüeños, pero no crea, amable amigo internauta, que la Academia toma las cosas con más responsabilidad. Hasta ahora hubo más suerte, y como el fútbol es un juego, la suerte también vale; pero el tema Bolívar analizaremos en los siguientes días.
Volvamos al tema del calendario del fútbol boliviano. La Liga debería analizar con más responsabilidad el cambio de fechas para sus torneos... que tomen previsiones para no tropezar con los intereses de las asociaciones, que no se vuelva a llamar “adecuación”, que concerte
en lugar de imponer; pero que analice las ventajas de no interrumpir –salvo una semana por Navidad- el torneo a fin de año.
Sólo así lograremos disminuir las diferencias abismales que hay en la preparación de los equipos bolivianos, respecto a los de los otros países.
Entre tanto, los bolivianos además de dar ventajas por la menor envergadura física de sus jugadores (recuerdan lo que nos decía del Nelson Bonifacio), por la alimentación no siempre adecuada de nuestros atletas, y por su disciplina resquebrajada y denunciada tantas veces.
Estamos dando ventajas inadmisibles para quienes van a jugar con ansias de triunfo. Estamos presentando equipos en formación, y eso debe terminar ya. La Copa no sólo debe ser vista como un buen negocio para los tres que la juegan en representación de Bolivia; también debe ser vista como un reto a superar; y para ello, lo único posible es presentar equipos con ritmo de competencia. Tomar la cosa en serio... tan sencillo como eso.
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