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Entrevista
a Fernando Rodríguez Calvo
Fernando Rodríguez
Calvo es diputado nacional por el departamento de Chuquisaca.
"si no
tomamos decisiones rápidas y esperamos una reforma constitucional
en el marco de los tiempos que establece la actual norma, podemos
entrar en una peligrosa etapa de modificaciones que nos desfase
de la dinámica de la actividad política y los cambios
estructurales que se están dando a nivel mundial"
Entrevistadores:
Miguel
Hernández
Pablo Rivero
Isabel Hurtado
¿Usted
cree que está en crisis la democracia boliviana?
Yo creo que
sería muy alarmante decir que estamos en crisis. Si lo hacemos,
es debido a la percepción un poco pesimista de los acontecimientos
que tenemos los ciudadanos bolivianos. Pienso que la dinámica
de la actividad política, económica y social hace
que permanentemente tengamos que hacer cambios en los mecanismos
de representación y hasta en la misma Constitución,
que es la que rige la actividad en todos los campos como un paraguas
que cubre todo. En este marco creo que es importante destacar que
actualmente, dada la situación mundial, con elementos tales
como la globalización, el libre mercado, la zona de libre
comercio de las Américas -el ALCA-, y todo lo que se viene,
es necesario adecuarse a estos cambios. Bolivia no puede entonces
ser una isla; tenemos que tomar medidas rápidamente, inclusive
para flexibilizar el mecanismo de cambio a la Constitución.
En este momento tenemos un cerrojo, un candado, que es el articulo
231 de la CPE, que no permite hacer cambios rápidos, e impide
una adecuación a lo que el país necesita en el contexto
internacional, lo que puede provocar que quedemos rezagados a procesos
como el ALCA y todo lo que se viene, que quedemos en una situación
más precaria, más crítica en el ámbito
social y económico que la que estamos viviendo.
¿Considera
usted que es necesaria una reforma a la Constitución?
Por supuesto,
en todos los sectores, en la misma representación. Hemos
ido presenciando en nuestro país un aprendizaje lento pero
importante, a diferencia de otros países. Me refiero concretamente
a la descentralización administrativa a través de
la Ley de Participación Popular, que ha quedado un poco mutilada
con la nueva elección de prefectos. En este marco, creo que
hay trabajar e ir un poco mas allá. Por ejemplo, los uninominales
podrían ser una respuesta a la población, y si se
abarca el 100% de elección uninominal, que sea porque realmente
muestra la verdadera representación que la población
quiere tener en el parlamento y no los elegidos del jefe o los que
tienen dinero para la campaña electoral. En el mismo sentido,
yo creo que en los municipios, sería importante considerar
en las reformas a la constitución la elección de concejales
uninominales, de sub alcaldes. En este lento aprendizaje, tenemos
que ir adecuándonos a los cambios que requiere el municipio,
el gobierno local, el gobierno departamental y el gobierno nacional.
Todo esto para poder permitir una verdadera equidad y justicia,
no solamente en la distribución de recursos, sino en la participación
y representación de la población.
¿Cree
usted que el sistema de partidos sufre un déficit de representatividad?
Por supuesto.
Yo creo que los partidos han entrado en una dinámica tal
que simplemente el que tiene dinero, amistad o parentesco puede
ser candidato, y no así, por ejemplo, el que realmente represente
los intereses de la población. Por eso es importante que
en las reformas a la constitución también se tome
en cuenta la participación de los ciudadanos, además
de organizaciones cívicas y populares que no posean militancia
partidaria, si bien la Constitución no lo permite. Yo participé
en dos elecciones municipales y en una nacional sin ser militante
de ningún partido político, pero ya tengo el mote
de que al haber sido candidato uninominal, pertenezco a alguno,
y eso no es así.
Esto es una prueba clara de que la población no vota por
el partido, sino por la persona; en mi caso, se contó con
10,000 votos para el diputado y entre ellos solamente 6,000 para
el partido, lo que nos hace pensar entonces que los otros 4,000
son de gente que no tiene identificación con el partido,
pero sí quiere un representante directo y no uno enviado
por el Jefe u otro impuesto por el Partido.
¿Cómo
deben ser tratados estos temas de reforma constitucional, dentro
o fuera de la norma?
Yo soy uno
de los fervientes defensores de la Asamblea Constituyente o Referéndum.
Si bien yo respeto la norma constitucional vigente, hay que entender
que en este momento estamos en una crisis de tiempo; si no tomamos
decisiones rápidas y esperamos una reforma constitucional
en el marco de los tiempos que establece la actual norma, podemos
entrar en una peligrosa etapa de modificaciones que nos desfase
de la dinámica de la actividad política y los cambios
estructurales que se están dando a nivel mundial. En efecto,
si nosotros pretendemos recién el 2007 aplicar la necesidad
de reforma, y luego ésta en sí misma más la
legislatura, estaremos desfasados por ejemplo del ALCA ,que comienza
el 2005 con el tema económico, o de la lucha de los pueblos
originarios, las etnias y las mujeres.
Es importante por otra parte mencionar que ellas también
deben ser consideradas en las reformas constitucionales, permitiendo
una participación equitativa, ya que según el último
censo se muestra que son mayoría. Es bueno seguir bajo la
norma, pero hay momentos en la vida de los países en los
que hay que tomar decisiones para no estar desfasados de la historia.
Es por ejemplo el caso del reglamento de la cámara de diputados,
que fue cambiado luego de 100 años. Durante mucho tiempo
no se tuvo la voluntad política ni la capacidad para hacer
los cambios estructurales en dicho reglamento, que permitan dejar
de discursar tanto y ser más efectivos y prácticos
en las demandas que tiene el ciudadano en una democracia representativa.
En estas reformas
a la constitución, al margen del tema de la representación,
se debería buscar una participación intermedia que
vaya acercando al ciudadano a sus representantes y viceversa, a
través, reitero, de la mediación que podrían
constituir las instituciones cívicas, populares, comités
de vigilancia, etc, en los diferentes grados de gobierno, tanto
nacional y departamental como local.
¿Usted cree que las reformas constitucionales se
bastan por sí solas o es necesario que exista un proceso
paralelo de fortalecimiento de la cultura democrática que
las respalde?
Yo creo que
hacen falta ambas cosas; es necesario también que alguien
dirija, por que si no esto se vuelve un carnaval. Si dejamos transitar
a la ciudadanía desde una democracia representativa a una
participativa, con una determinada dirección y un buen liderazgo
político, estos cambios se realizarán en función
a los intereses del país y no a una simple perpetuación
en el poder. Muchas reformas, y ojalá que esto no siga sucediendo,
son hechas en función a ciertos intereses coyunturales de
3 o 4 partidos; los tres mayoritarios -ADN, MIR, MNR- se ponen de
acuerdo, las reformas se realizan para favorecer sus intenciones,
que no siempre concuerdan con las de la gente. La población
está esperando un verdadero cambio estructural que se habitúe
a la realidad que vivimos en el país.
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