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Del
averno a la gloria celestial
Escriben
: Fernando Cabezas y Juan Manuel Miranda.
Oscar
Carmelo Sánchez, cochabambino, hincha de Aurora, conocido
por todos como "el cabezón" había salido
mal de su anterior equipo, donde en las buenas épocas no
sólo era bastión de la defensa sino caudillo e ídolo
de su hinchada.
Duras
críticas se hicieron sobre su disciplina fuera del campo
de juego, alguien incluso llegó a decir que no tenía
remedio. Al verse sin equipo, el cabezón se había
ofrecido al Bolívar y se encontró con que allí
también había resistencia... "Me han dicho que
es mal tipo" habría señalado el alto dirigente
al que se le propusieron llevarlo a filas celestes. "Se va
a romper el alma, es un ganador por excelencia, quiere una nueva
oportunidad" habría sido la respuesta.
Tras
idas y vueltas, tras anuncios y rectificaciones sobre su incorporación
a la Academia, finalmente llegó el visto bueno, llegó
con la prudencia de los que saben "primero tendré que
ganarme la titularidad" dijo, él sabía que en
la historia son pocos los que triunfaron en Bolívar a pesar
de llegar con el expediente de haber sido "estrellas"
en el otro grande de La Paz.
Ahora,
integrado completamente al equipo, Oscar Carmelo recuerda que en
Bolívar encontró mucho apoyo y confianza, aspectos
que le ayudaron a superar los malos momentos. "En Bolívar
encontré cosas muy buenas que me ayudaron en mi vida personal,
con un cuerpo técnico que me ayudó mucho. Y cuando
uno se siente bien y en confianza siempre trata de dar lo mejor.
Eso ha permitido que en Bolívar esté rindiendo como
estoy rindiendo".
Puede
dar más
Oscar
Sánchez rayó a gran nivel en el Torneo Apertura. Su
regularidad en todos los partidos hizo que el técnico Vladimir
Soria deposite toda su confianza en él para estructurar un
trío de zagueros de mucha experiencia con Martín Lígori
y Marcos Sandy.
Sin
embargo, el sólido defensa cochabambino cree que todavía
puede rendir más por lo que promete dar lo mejor de sí
en el Torneo Clausura.
"Puedo
dar mucho más, no he llegado todavía a mi tope. Tal
vez el estar parado el año pasado mucho tiempo me ha hecho
perder ritmo. Ahora estoy en ritmo de competencia y sé que
puedo mejorar para hacer un buen campeonato con Bolívar",
sostiene.
El
apoyo de la hinchada
Las
ironías de la vida han permitido que Oscar Sánchez
pase de ser el más odiado a ser uno de los mimados por la
hinchada de Bolívar. Ya no hay los insultos e improperios,
ahora hay gritos de apoyo desde la tribuna.
Y en
contrapartida, la hinchada que otrora lo idolatraba ha pasado a
ser su enemiga y no le perdonan el hecho de pasarse a la vereda
celeste.
Sánchez
es consciente que en esta profesión el futbolista se debe
al club que lo contrata. En ese marco, asegura que por esas cosas
del destino le toca ahora brindarse al cien por cien por el club
Bolívar.
"Recuerdo
que en el partido ante Oriente, cuando me expulsó el árbitro,
la gente protestó esa decisión y gritó mi nombre",
rememora Sánchez en clara alusión a que el romance
con el público celeste tiende a mejorar conforme pasan las
fechas.
Compañeros
y adversarios
Al
llegar a Bolívar Sánchez se encontró con muchos
futbolistas a los que antes tuvo que enfrentar. Pero los años
en el fútbol y el hecho de compartir momentos decisivos en
la Selección Nacional son aspectos que han permitido que
la relación sea más fluida y fraterna, reconoce.
"Es
una satisfacción venir a Bolívar y salir campeón.
Creo que se formó una base sólida y se nota el compañerismo
a la hora de pelear objetivos", reflexiona.
Oscar
Sánchez tuvo una nueva oportunidad en el fútbol y
no la desaprovechó. Hoy es titular inamovible en el cuadro
de Vladimir Soria y su aporte futbolístico le permite ser
uno de los pilares de este Bolívar campeón.
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