Ah, tus manos, tu mirada y tu cariñosa alma blanca

INTRODUCCION (escribe Fernando Cabezas)

A diferencia de otros lugares en los que a la madre se la festeja el segundo domingo de mayo, en Bolivia, el Día de la Madre es el 27 de mayo, sin importar qué día cae.

Esa fecha fue elegida para recordar a un grupo de valerosas mujeres que, precisamente el 27 de mayo... allá por 1812, cuando en América se libraba la Guerra de la Independencia, decidió escribir en La Coronilla de Cochabamba, una página importante de la batalla contra el yugo español.

A 190 años de aquella histórica jornada y a 75 de que se dictara la Ley de la República que consagró oficialmente al 27 de mayo como Día de la Madre, hoy, en todos los hogares donde viva un boliviano (aquí en Bolivia o en cualquier lugar del Globo) el sentimiento que nos embarga, a nosotros los hijos, es similar.

La historia cuenta que el 8 de mayo de 1927, cuando la Nación era gobernada por Hernando Siles, se dictó la Ley del Día de la Madre. Fue una decisión mágica, porque desde aquel entonces, cada 27 de mayo, nosotros los hijos, despertamos con una sonrisa en los labios. Nuestra primera tarea es pensar en mamá y ese pensamiento logra que más allá del tiempo y de la distancia, nos imaginemos en su regazo. La sonrisa en los labios, de nosotros los hijos, es una gracia adicional que tiene la magia materna.

Ah, qué tiempos lindos los de la niñez, cuando las aflicciones pasaban con un beso de mamá, cuando te ayudaba a resolver una tarea o cuando, entre regaños, te curaba el rasmillón que te hiciste jugando "¡El bendito fútbol ese!" en el patio de la casa. Si aún parece resonar en las paredes aquella reprimenda "¡cualquier día vas a romperte la crisma!"

Ah, qué tiempos lindos estos, cuando llegas a verla y ella siempre te está esperando, cuando recibes un beso suyo que es como recibir una bendición de Dios.


LA HISTORIA (Escribe Juan Manuel Miranda)

Señala que tras los levantamientos armados que se produjeron en La Paz, Chuquisaca y Oruro a partir del año 1809, Cochabamba era la llamada a seguir el ejemplo de sus regiones vecinas con el fin de derrotar el dominio español encabezado por Goyeneche.

En ese marco, tras la sublevación reprimida de Sipe Sipe, Goyeneche emprendió camino hacia la Argentina con el fin de invadir sus provincias y apagar el fuego revolucionario que se había iniciado.

Con lo que no contaba Goyeneche es con la nueva insurrección que se produjo tras la salida del comandante español. Tras enterarse de la nueva rebelión, Goyeneche retornó a Cochabamba y enfrentó a los patriotas encabezados por Esteban Arze, a quienes derrotó el 24 de mayo de ese año.

Tres días después, la ciudad de Cochabamba fue tomada tras la resistencia heroica de las mujeres cochabambinas en la colina de San Sebastián, mujeres que al ver cómo morían sus esposos, hermanos y padres, no dudaron en ir a defender la patria encabezadas por la ciega Josefa Gandarilla, quien arengó a sus compañeras para ir a la lucha.

En esta colina, más conocida como de la Coronilla, cientos de mujeres murieron a manos de las fuerzas realistas. En homenaje a ese valor demostrado aquel 27 de mayo de 1812 es que se recuerda esta fecha como el día de la madre boliviana, conmemoración que fue confirmada a través de la ley ya referida.

SENTIMIENTO DE ADHESION

La Ley del 8 de noviembre de 1927 también indica que "las asociaciones de beneficencia y protección a los huérfanos podrán adherirse a esta fiesta y organizar festividades tendientes a resaltar la virtud del sentimiento materno".



 

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