11 muertos deja el choque de dos buses; seis son rentistas

Jueves, 16 / Ene / 2003
 
(La Paz - La Razón)
Bolivia.com
El hecho se ocurrio ayer en Panduro. El chofer del bus que llevaba a jubilados de Calamarca a Oruro quiso adelantar a un vehículo, pero se encontró con otro en el carril contrario.

El bus de la empresa Trans Copacabana, con placa 687 ZEY, fue uno de los últimos en partir de Calamarca con los rentistas y jubilados desalojados de esa localidad por el Gobierno en un violento operativo en la madrugada de ayer. A las 05.00 decenas de rentistas, acompañados de sus hijos y algunos nietos, retornaban a la ciudad de Oruro.
Cerca de las 06.00, a la altura de Panduro, el conductor de este bus intentó adelantar a otro vehículo, sin percatarse que otra flota de la empresa Aroma transitaba en el carril contrario, con destino a La Paz. El saldo trágico de este accidente es de 11 personas muertas, entre ellas seis jubilados, y 57 heridas. “De los heridos, seis están en estado crítico y cinco fueron dados de alta”, informó el prefecto de Oruro, Ivo Arias.
El chofer de Trans Copacabana giró a la izquierda y salió de la carretera, mientras que el conductor del otro motorizado siguió su carril. Pero en el cruce se produjo un fuerte impacto.
El coronel Isaac Pimentel, comandante departamental de la Policía de Oruro, dijo que esta es la hipótesis que se maneja, pero que la investigación continúa.
Según la autoridad, en este tramo de la ruta La Paz-Oruro los conductores imprimen velocidades altas, por tratarse de una planicie, sin tomar las precauciones necesarias en los sectores que así lo requieren.

Los comunarios del lugar, alarmados por el accidente que dejó a las dos flotas apenas a un metro de las casas, se quejaron de que las autoridades no atienden sus pedidos de instalar un puesto de control o una tranca en el lugar, ya que cada vez se registran este tipo de accidentes.
A las 07.00, el macabro cuadro del accidente en Panduro era sobre- cogedor. Las partes delanteras de los dos motorizados quedaron reducidas a fierros retorcidos y varios cuerpos de los pasajeros estaban esparcidos a ambos lados de la vía, varios de ellos mutilados y ensangrentados.
Según el Comandante de la Policía de Oruro, a la hora del accidente, decenas de policías y militares de Oruro seguían de cerca la caravana de buses que transportaba a los jubilados. Por eso, la atención a los heridos fue inmediata, hasta hacerles llegar al hospital Obrero de Oruro. Los 11 cadáveres fueron llevados a las morgues de ese nosocomio y a la del Cementerio General de esta ciudad.
El viceministro de Régimen Interior, José Luis Harb, llegó al lugar del accidente cerca de las 07.00. Allí expresó el pesar del Gobierno respecto a este accidente que cobró la vida de rentistas marchistas y de pasajeros que se dirigían a La Paz.

Según la autoridad, en el operativo participaron 600 uniformados, entre 300 policías y 300 soldados de la Base Aérea de El Alto. Entre los efectivos del orden estaban 150 mujeres y un similar número de bomberos y miembros de grupos de rescate.
Al margen de ello el Gobierno envió al lugar 20 ambulancias, cada una con dos médicos, para atender a las personas que tengan problemas de salud. Para trasladar a las personas de la tercera edad, el Gobierno contrató flotas particulares y llevó algunos buses militares.
La acción de los efectivos militares y policiales estuvo dirigida por cuatro fiscales, según Harb, a quienes no los identificó.

Harb estimó que hasta las 06.00 las fuerzas del orden lograron evacuar de Calamarca a 3.580 rentistas y jubilados.
Fuentes policiales informaron que la decisión de intervenir la marcha en la madrugada de ayer se la adoptó porque se tenía información de que muchos de los marchistas no pernoctaban en el lugar donde se encontraba la marcha, sino que viajaban a Patacamaya o a La Paz, en lugares mucho más cómodos.

Los rentistas se reagrupan y el Gobierno cierra la ruta a Oruro

CONFLICTOS • El Ejecutivo quiere evitar que la movilización se masifique. Hay instrucciones para evitar que los marchistas entren a la sede de gobierno. El Presidente lamenta las muertes.

Micros y minibuses, incluso petas, pararon en Calamarca para que decenas de ancianos desciendan y se sumen a la marcha realizada por sus compañeros del sector. "He vuelto", gritaban a voz en cuello al llegar a la zona. El resto de los rentistas miraban asombrados cómo ni bien llegaban empezaban a tomar su sitio en el frío asfalto.
La marcha de los jubilados de Bolivia se reinició ayer a las 08.00. Pese a la intervención que sufrieron cuatro horas antes, la cantidad de ancianos en la carretera parece no haber disminuido.

Luego de cuatro horas de caminata, los ancianos arribaron a la población de San Antonio, distante a 45 kilómetros de la sede de gobierno, donde se instalaron provisionalmente.
Wenceslao Argandoña, secretario ejecutivo de la Confederación de Jubilados y Rentistas de Bolivia, al lamentar la actitud provocadora del Gobierno, dijo que continuarán su marcha hasta llegar a la urbe paceña.
"Instruimos que tengan la previsión, que estemos vigilantes en cada uno de los lugares de hospedaje para que no se nos sorprenda", indicó el dirigente.

Unos 600 policías intervinieron ayer en la madrugada la población de Calamarca, a 60 kilómetros de La Paz, donde se encontraban desde hace cuatro días los más de 10.000 ancianos que realizaban una marcha de protesta. Los jubilados fueron arrastrados brutalmente y obligados a subir a unos 70 buses que los condujeron a sus lugares de origen, relataron varios testigos.
Molestos por esta actitud, los marchistas lanzaron ayer una advertencia: “Si nuevamente somos vejados por las fuerzas del orden, esta vez no nos quedaremos de brazos cruzados”.
Los rentistas y jubilados tienen previsto arribar este jueves a la ex tranca de Senkata, justo a la entrada de la ciudad de El Alto, donde detendrán su marcha. Mañana dirigirán sus pasos rumbo a la ciudad de La Paz.
En un ampliado realizado en la población de San Antonio, la dirigencia de la Confederación de Jubilados determinó un compás de espera hasta este viernes para que las autoridades recapaciten y acepten dialogar. Caso contrario, amenazaron con iniciar, a partir de este sábado, una huelga de hambre masiva. Ante la reorganización de los marchistas, el Gobierno decidió anoche cerrar la ruta a Oruro para evitar que más ancianos se sumen a la movilización. El comandante de la Policía Caminera, Héctor Miranda, dijo a este diario que la carretera se cerraba por precaución, para evitar la agresión de los bloqueadores a lo largo del trayecto.

Otra fuente policial dijo a este medio que la instrucción oficial es no permitir que la marcha rentista ingrese —mañana— a la sede de gobierno.
Mientras tanto, los rentistas y jubilados que fueron trasladados en la madrugada del miércoles a sus lugares de origen tras la intervención policial en Calamarca, acordaron ayer mismo reagruparse en la urbe paceña.
Una parte de estos marchistas —que fueron trasladados a La Paz— se congregaron en la plaza San Francisco, lugar de donde partió una multitudinaria marcha de protesta que recorrió todo el centro paceño.
Maestros, pequeños prestatarios, constructores, fabriles y ex trabajadores mineros se sumaron a la protesta. Antes de partir, los rentistas mineros elevaron una plegaria al Creador pidiendo consuelo para las familias de los jubilados que murieron en un accidente de tránsito.

Los ancianos se arrodillaron en inmediaciones de la plaza San Francisco y lloraron la muerte de sus compañeros. Cerca de las 10.45, los manifestantes recorrieron casi todo el centro paceño coreando estribillos como: “Muera Carlos Mesa, el asesino” o “Goni, Mesa, los mismos asesinos”. Los diferentes sectores calificaron al gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada como "criminal" y responsabilizaron a Mesa de las muertes de los jubilados.

"Yo me caractericé por la defensa de los ciudadanos de la tercera edad. Lo que ocurrió me causa mucha pena, se trató de un accidente. Lamento lo que pasó", dijo anoche Gonzalo Sánchez de Lozada en una conferencia de prensa en Quito, Ecuador. Dijo que instruyó que los familiares de las personas muertas reciban la atención y una indemnización cuyo monto no precisó.
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