“Soy ciego, sordo y alguna vez estuve cojo, pero tengo fortaleza”
Pese a sus 92 años de vida, el sacerdote jesuita Ignacio Zalles, fundador de la Fraternidad Cristiana de Personas Enfermas y con Discapacidad de Cochabamba, mantiene su fortaleza espiritual y física para seguir defendiendo los derechos de las personas con discapacidad.
La Fraternidad Cristiana cumplió este 12 de marzo, 25 años de trabajo en beneficio de las personas con discapacidad.
Esta Fraternidad fue fundada gracias a la iniciativa de este sacerdote jesuita, quien se conmovía cada vez que observaba las penurias que debían pasar las personas con discapacidad en las calles.
“Levántate y anda”. Con estas palabras, el padre Zalles trata de infundir valor y autoestima a las personas con discapacidad, para que se esfuercen y salgan adelante por sí mismos.
Recuerda que estas palabras se encuentran en el evangelio, cuando Jesucristo encontró a un paralítico, que estaba tirado en el suelo, y le dijo “levántate y anda”.
El padre Zalles afirma que a la persona con discapacidad -recordando otro pasaje bíblico- se le debe enseñar a pescar antes que darle el pescado.
“Lo que ellos puedan hacer, que lo hagan, esa es la mejor ayuda”, señala.
Ignacio Zalles nació en La Paz el 8 de julio de 1911.
“Soy ciego, soy sordo y alguna vez estuve cojo, pero aún tengo la fortaleza para trabajar por la Fraternidad”, asegura en un tono muy seguro.
El paso de los años ha hecho que el padre Zalles se ayude con una silla de ruedas. Pese a todo, él participó sin ningún problema en el programa de celebración que tuvo la Fraternidad Cristiana, al recordar sus bodas de plata.
Ayer, a las 10:00 de la mañana la Alcaldía dio un reconocimiento a la Fraternidad y a las 11:00 hubo una misa en el centro San Martín de Porres. Por la tarde un acto de recordación en la Escuela Técnica de Salud y finalmente en horario nocturno una fiesta de gala y buffet en el mismo ambiente.
En pocas palabras,
el padre Ignacio Zalles comentó lo que significa para él esta institución que fue fundada un 12 de marzo de 1978.
Opinión (Op).- ¿Qué le impulsó a fundar la fraternidad cristiana?
Ignacio Zalles (I.Z).- En la fraternidad pude encontrar un foco de amor. Me he vinculado mucho a la gente que sufre desde un comienzo. Cuando aún tenía vista y estaba sano, siempre que caminaba por la calle, observaba algún muchacho con muletas o silla de ruedas. En esos momentos tenía la certeza de que algún día iría a buscarlos para formar esta institución.
Op.- ¿Cuáles son las mayores satisfacciones que le dio la Fraternidad Cristiana?
I.Z.- La de haber ayudado a tantas personas con discapacidad, a quienes se pudo animar, a que salgan de su aislamiento y puedan reinsertarse en la sociedad, con todos los derechos y obligaciones de cualquier otro.
Cuando en 1978 comenzó a funcionar la Fraternidad Cristiana encontré gente joven y muy entusiasta. Por ejemplo la hermana Vicenta, Jorge Rocabado y otros que han tenido el corazón grande para impulsar este proyecto y animar a la gente.
Cuando se fundó la Fraternidad fuimos recorriendo por diferentes lugares en Cochabamba, luego en Sucre, Potosí, en Oruro y pasamos a Santa Cruz, hasta llegar a Riberalta, Guayaramerín. Finalmente a La Paz.
En La Paz pudimos llegar gracias a un muchacho, Juanito Irigoyen Yépez, quien había nacido sin manos y sin pies, pero con un corazón grande.
Un día vino a Cochabamba para arreglar un aparato que nadie podía refaccionarlo y en pocos minutos lo logró. El fue quien comenzó la Fraternidad en La Paz.
Op.- ¿Cuáles son aún los mayores problemas que aún tienen las personas con discapacidad en el medio?
I.Z.- Hay todavía personas que no tienen sensibilidad. A los que están esperando un taxi en una silla de ruedas nadie los recoge.
Una vez me causó mucha indignación escuchar por la radio que alguien decía “para qué salen a las calles éstos, sirven más que para estorbar”.
Op.-
¿Cuál sería el mensaje que podría usted dar a la sociedad para que se conciencie sobre la problemática de la discapacidad?
I.Z.- Pensar un poco y aplicar sobre todo el principio de hoy por mí y mañana por ti. Todos debemos pensar que cualquier persona sana, que se cree realmente sana -puede sin embargo por cualquier problema- ser uno de ellos el día de mañana.
La Fraternidad ha velado sobre todo para que las personas con discapacidad no se mantengan aislados, sino que salgan de sus rincones y participen en la obra grande que es esta institución.
Queremos procurar que participen en todas las actividades que les pueda proporcionar la sociedad, además que no sean discriminados en ningún ámbito.
Op.- ¿Reciben algún apoyo económico por parte del gobierno?
I.Z.- No. Estamos gestionando ayuda porque en los 25 años la Fraternidad ha beneficiado a mucha gente. Por ejemplo se ha creado para los niños ciegos en Cochabamba una institución y otros centros de rehabilitación en otros departamentos.
Estamos luchando para que la ley 1678 se cumpla, ya que la misma favorecería a las personas con discapacidad y apoyaría a que nuestro trabajo sea más efectivo, que llegue a un número mayor de personas.
TRABAJO DE LOS FRATERNOS
La Fraternidad Cristiana de Personas Enfermas y con Discapacidad de Cochabamba empezó su labor el 12 de marzo de 1978.
Por sus 25 años de trabajo y servicio, ayer el Concejo Municipal dio la condecoración Heroinas de la Coronilla en tercer grado. Al acto asistieron, el vicepresidente del Organo Deliberante, Ulrico Berel, y otros concejales.
Los miembros de la Fraternidad recibieron con mucho beneplácito este reconocimiento.
Posteriormente protagonizaron una marcha denominada por la paz, en la Plaza Principal.
En la noche fueron agasajados en la Escuela Técnica de Salud.
La coordinadora de esta institución, Amalia Quispe, dijo que el sector ha sido marginado durante mucho tiempo, pero a partir
de ahora esta situación debe cambiar.
Actualmente la Fraternidad cuenta con 180 personas activas y las pasivas son más o menos unas 300.
PROBLEMAS
Uno de los principales problemas que tiene el sector de las personas con discapacidad, después de la promulgación de la Ley 1678 en 1995, es que no se aplica.
A partir de la promulgación de la ley, el Comité Departamental de la Persona con Discapacidad ya debía contar con los cinco ítemes (un abogado, un administrador, una trabajadora social, una secretaria y un director ejecutivo) pero hasta la fecha no se tiene nada de eso.
“Ya son siete años y por el momento no existe los ítemes, el presupuesto ni la infraestructura donde debe funcionar el Comité Departamental”, protestó el director ejecutivo de la Persona con Discapacidad Víctor Jara.
Mediante las movilizaciones que se realizaron el año pasado se pudo conseguir que para esta gestión la Prefectura incluya los cinco ítemes dentro el presupuesto de esta institución.
Por lo pronto se espera la aprobación de la ley financial para que de una vez por todas el Comité Departamental empiece a funcionar desde abril.
Jara señaló también que la directiva del Comité nombrado ha ido gestionando la dotación de una infraestructura para que empiece a funcionar y se espera que finalmente la próxima semana se haga entrega de los ambientes en el sector del Country Club.
Barreras arquitectónicas
El mayor problema que tienen las personas con discapacidad son las barreras arquitectónicas, ya que los edificios e infraestructura nuevas no contemplan rampas de acceso o ascensores para las personas con discapacidad.
Además las personas con discapacidad se ven excluidas del mercado laboral porque nadie les da la posibilidad de un trabajo.
“Quisiéramos tocar el corazón de los empresarios para que den esa apertura a las personas con discapacidad porque muchos son profesionales capacitados para afrontar cualquier reto”, aseveró Jara.