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Llegó la hora
José Guillermo Justiniano*
Llegó
la hora de decidir por quién votar. La próxima
semana se juega el futuro de Bolivia en un momento especialmente
difícil. Lo esencial ha sido dicho, la responsabilidad
del voto está en cada ciudadano, una vez emitido
no quedará lugar para lamentaciones futuras.
El tema fundamental en juego es a fin de cuentas la
definición que tomarán los bolivianos
sobre el fortalecimiento de las reformas iniciadas desde
1982 cuando se recuperó la democracia y el abandono
del capitalismo de Estado con el ingreso a una economía
de mercado en 1993 o el ingreso a una reversión
de las mismas con un estilo populista. Manfred Reyes
y sus aliados están preparados para ganar, pero
no para gobernar, éste es el problema mayor.
Toda su estrategia electoral se fundamenta en decirle
a la gente lo que les gustaría escuchar, pero
en ningún caso en un enfoque racional y maduro
de lo que se debe hacer. Si los pandinos quieren que
se siembre algodón ofrece fomentar los cultivos
de algodón en una región amazónica
donde nunca será posible que ese cultivo se desarrolle.
Si considera que es necesario el apoyo de las FFAA para
las elecciones, acude a la oferta irracional de duplicar
el presupuesto militar aprovechándose de la grave
situación de las mismas aun cuando no exista
forma de hacerlo por las restricciones presupuestarias.
Si la Constituyente puede captar algunos votos, la ofrece
sin rubor sin considerar que se estaría hiriendo
de muerte a la democracia representativa y alentando
un Estado corporativo al estilo de fascismo europeo
de los años 30, con graves peligros para la unidad
nacional muy precaria por las demandas étnicas.
Este
enfoque de demanda de NFR se complementa con los efectos
visuales del culto a la forma y no al fondo, del uso
de los medios masivos de comunicación, de la
estridencia en lugar del contenido.
El
domingo en el debate, que no fue tal por el diseño
rígido del mismo, se constató con claridad
que de Gonzalo Sánchez de Lozada hubo propuestas
coherentes y concretas y de Manfred Reyes generalidades
y acusaciones. Quedó claro dónde está
cada quién para la gente que analiza.
El
riesgo para Bolivia es que de manera tardía asumamos
un gobierno populista sin evaluar las experiencias recientes
de Venezuela con Chávez, Argentina con Duhalde,
Ecuador con Bucaram y Perú con Fujimori. El populismo
apoyado por la falsa imagen del cambio por el cambio
lleva fatalmente a afectar la democracia y/o la economía.
Bolivia se salvó hasta ahora de esas experiencias,
resulta esencial que no aprenda la letra con sangre.
A diferencia de los mencionados países, nosotros
no tenemos las espaldas suficientemente fuertes como
para soportar experiencias populistas de esa índole.
El
escenario de un Parlamento dedicado a refundar una Constitución
a partir del 6 de agosto, mientras la gente se muere
de hambre por la falta de un plan coherente para recuperar
la economía mediante obras que generen empleo
masivo, no será tolerado por la población.
La
tolerancia a la espera es muy frágil y no viene
de la mano de grandes reformas a la Constitución,
ése es un tema de élites políticas
o intelectuales. El problema de la gente es empleo digno
para sobrevivir. El límite de la tolerancia fue
superado por este gobierno, no quedan reservas para
el nuevo al que no le darán tiempo de equivocarse.
El
voto consciente de la gente que distingue la paja del
trigo tiene que expresarse el domingo 30 de junio, después
será demasiado tarde, llegó la hora del
voto consciente.
*José
Guillermo Justiniano
es subjefe del MNR.
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